Virtuosismo y gusto al servicio del rock, por Black Country Communion, en su “Black Country Communion 2”

portada black Country Communion 2

Título: Black Country Communion 2
Artista: Black Country Communion
Año de lanzamiento: 2011

Todos recordamos la era de las grandes mega bandas llenas de estrellas, que, además, planteaban discos y temas impresionantes, que luego fueron auténticos mitos de la historia de la música.

Recordamos bandas como Blind Faith, Cream, etc…, formadas por músicos que venían de otros proyectos y se juntaban para rizar aún más el rizo, desde la gloria ya alcanzada. Aunque no duraron mucho, básicamente porque había notables problemas de egos.

Esto siempre se ha dado, y actualmente (o recientemente), tuvimos la ocasión de disfrutarlo, aunque sin la proyección y publicidad que deberían haber merecido.

Black Country Communion es una de esa mega bandas donde todos sus integrantes son joyas vivas de la mas alta perfección que puedes encontrar, tanto a nivel instrumental como compositivo.

Sirva de presentación a los miembros estas líneas:

Jason Bonham a la batería (si, el apellido te suena, ¿verdad?), el hijo de Bonham de Led Zeppelin, que no desmerece a su padre. Lo has leído muy bien. Es difícil dedicarte al instrumento con el que tu padre ha alcanzado la gloria y no quedar en ridículo. Pues este chico lo borda, con un estilo vigoroso, medido, claro y definido. Se nota que es hijo de quien fue el referente mundial de la batería durante muchos años.

Glenn Hughes, al sublime bajo eléctrico y voz principal de la banda. Simplemente una estrella que ya viene de los 70s, donde alcanzó las más altas cotas musicales posibles con Deep Purple y luego colaborando con medio planeta. Maestro del bajo y con una voz de otra época. Rasgada, cruda, rockera. Con unas raíces en la formación como músico que alcanzan eras de musicalidad excelsa.

Joe Bonamassa, casi me parece ofensivo tener que explicar por donde se mueve esta figura. Maestro actual indiscutible en la guitarra, ha llevado el blues a otro nivel, líder de un nuevo sonido, el power Blues, con fuerza, dureza, definición, virtuosismo y una musicalidad que te hace estremecer. Trabaja al año en media docena de proyectos con un nivel inconmensurable en todos ellos. Una voz característica, que también luce en este proyecto.

Derek Sherinan, a los teclados, quizá el menos conocido hasta que sabes que es el teclista de Dream Theather (banda donde hasta el pipa es virtuoso), y entonces ya ves por donde van los tiros. Dominio absoluto del concepto ambiental en el teclado, con sonidos Hammond que te van a trasladar a otra época. Dedos prodigiosos y un gusto fuera de lo común.

En fin, después de esta presentación solo queda escuchar esta joya.

Destacar que el sello discográfico es Mascot Label, que presenta los trabajos de Bonamassa, con lo que ya te imaginas la calidad de todo lo que presentan, desde el diseño gráfico y presentación del vinilo, hasta la extremadamente exquisita producción del disco. Recomendable alto volumen.

Cara A

The Outsider, va a ser quien inaugure este análisis. Fuerte, contundente, sobre un riff de Bonamassa rápido y constante. La voz de Hughes sobrada, como en la mejor época del rock de los 70s, las baterías dominantes, con breaks muy contundentes y un sonido muy gordo, muy opulento, muy Bonham (el padre).

Las guitarras a lo suyo. La producción es muy densa, todo se llena de sonido.

En el solo de guitarra, tanto ella como el teclado se dan el relevo continuo, sobre sonoridad Hammond. La sucesión de instrumentos en los solos recuerda al esquema del Jazz.

Salen del solo con un fraseo del bajo de Hughes para volver al tema.

Man In The Middle, es mas macarra, con un riff mas heavy y muy contundente, muy grueso. Los fraseos acaban con la voz y toda la banda suena junta.

La guitarra es imperturbable, los detalles los mete el teclado sobre una sección rítmica muy dura. Modulando hacia una sonoridad más progresiva, muy 70s, pero la guitarra sigue igual.

Bonamassa está fuera de su área de confort, pero ni se nota, lo borda. Dejando que la voz se desarrolle a gusto, muy medida, perfecta en este tipo de temas.

El solo ya es mas Bonamassa, tanto en gusto como en fraseos. Con mucho peso.

Al salir se quedan en modo instrumental, recreándose, hasta que vuelve la voz. Coros para reforzar las letras. Las baterías son espectáculo puro, peso, y más peso.

Para rematar esta primera cara del vinilo tenemos The Battle For Hadrian´s Wall, más Bonamassa. Acordes rítmicos con la guitarra y el bajo doblándola. Este tema tiene a Bonamassa a la voz, y te das cuenta de que esto es otro rollo, es más sentido. Es un tema increíble y la voz y el sonido, con el Hammond de fondo, rezuman elegancia. Es un tema para paladear, bonito, tierno en las modulaciones y en la intensidad.

Música y voz se dan la alternancia y empiezan a ganar calorías, para volver a la guitarra acústica, intimista, llena de matices. El bajo sigue por detrás con líneas muy notables, y un riff/pedal continuo muy efectivo.

El solo es lejano, sin enturbiar, se queda así hasta que no hay nada más que desarrollar.

Cara B

Entramos en Save Me, con una preparación previa muy ambiental (¿muy Pink Floyd?) y con el resto de la banda de fondo, voz y guitarras muy de fondo, como una llamada de auxilio perdida en el tiempo. Y, de repente, aparece el riff muy Zeppelin, un guiño muy claro a las raíces.

La voz de Hughes tiene profundidad de sentimiento y modula con pasión. Este tema es de Bonham (y Hughes) y se nota en quien pensaba, con fraseos de teclado muy a lo Kashmir. Todo es Zeppelin, una balada con mucha fuerza.

El solo de guitarra es articulado e intenso, te está contando una historia con detalle, a donde llega la voz para matizar… mucha pasión.

En Smokestack Woman entramos con toda la artillería junta, sobre riff bien armado, melódico y el bajo eléctrico le “semidobla” luciendo fraseos densos. La voz por encima y la batería como el motor de una locomotora.

Progresiones y remates de frase con vigor, muy roqueros, mucha caña.

Es uno de los temas más Deep Purple, y la guitarra suena a Blackmore.

Pasamos ahora, para cerrar esta cara del vinilo, a Faithless, con guitarra distorsionada, al estilo blues rock, y la sección rítmica de refuerzo, de base.

La voz sobre la parte melódica y modulando con maestría. El bajo se recrea. Y el cambio al estribillo es notable, con subida de voz y volviéndose al riff, con muy buena base.

La voz es la que manda, pero el bajo eléctrico no se le queda atrás. El resto es perfecto. Se nota que esta banda va muy sobrada de recursos.

Los teclados crean atmosfera y frasean. Están increíbles. Y el solo es distinto, con más fraseo, auto replicándose, virtuoso y muy progresivo.

La voz lo cierra todo, un toque muy sinfónico.

Cara C

Con guitarras sobre platos, de forma agradable, nos metemos en An Ordinary Son, y el bajo aparece para darle cuerpo, doblando la línea de la guitarra.

La voz, de Bonamassa, en el tema más largo. Y Hughes, cuando no canta, hace algo muy destacable, tocar de forma magistral el bajo eléctrico y dedicándole atención a fraseos fuera de serie. Siempre toca el bajo con solvencia absoluta, pero aquí lo pone a otro nivel.

Bonamassa está en su salsa y este tema lo podría colocar en cualquiera de sus discos de blues rock, aunque no es un blues al uso.

La batería es elegante, presente, fina y muy detallada. Los fondo que mete el teclado, simplemente, no podrían estar mejor situados.

Hughes entra ahora con su voz a dar respuesta a Bonamassa y se produce un llamativo contraste. Queda muy bien y encajan a la perfección a pesar de ser tan distintos. Visten mucho al tema. Modulan juntos y se acaban alguna palabra uno a otro. Las voces encajan a la perfección y se te ponen los pelos de punta.

En I Can See Your Spirit, Hughes en la onda Deep Purple, con la dominante de guitarra en el Riff. Baterías cuadradas de rock “de siempre” y con mucha pegada y peso.

Esta banda usa el recurso del riff machacón pero hacen que suene distinto, más generoso y solvente.

Las modulaciones son muy naturales y el solo de guitarra es llamativo y claro.

Los breaks de batería son perfectos y muy medidos, con un teclado que hace reforzar la sonoridad Purple.

El último tema de esta cara del vinilo es Little Secret, muy bluesera, y la guitarra se ve doblada por la voz. Muy sentida. Tiempos largos en los fraseos. Hughes alarga las notas.

De repente sube la intensidad y se acelera el fraseo para volver a la cadencia de blues, pausada. Aproximación cromática al estilo jazzero y desarrollo desahogado. La voz es la que pone la profundidad sentimental y la guitarra acompaña y enfatiza. La batería con opulencia, intensa y dolida.

El solo es totalmente blues. Profundo y muy Gary Moore (etapa Blues), muy virtuosa pero sin eso lo principal, sino un recurso más.

Tema lloroso, una exquisitez. Hughes muy a gusto.

Cara D

Empezamos con un bajo curioso, raro, con la guitarra y los platos jugando. Así comienza Crossfire, y pasamos, luego, a la tormenta.

Riff constante y la voz vuelve al rock de pedal y línea dura. Los coros para adornar y contestarle a Hughes.

Teclado de fondo y guitarra sobre este teclado. Riff y más riff. La batería en su línea, con densidad y, de vez en cuando, unos breaks muy presentes. El bajo se mueve a placer acariciando el tema con líneas elaboradas.

El último tema del disco es Cold, y guitarra con delay, creando atmósfera. La batería define y domina. Hughes casi llorando, reforzando esa sensación con una guitarra en segunda línea, enfatizando y rellenando con presencia mientras la batería completa huecos.

Balada rockera intensa, similar al anterior tema para mantener una coherencia final en el disco. Bajo muy tranquilo, con sentimiento y sonido grave, oscuro.

Es innecesario añadir mucho más a lo comentado de este disco.

Se reúnen cuatro monstruos con diversos proyectos paralelos. Se juntan porque les apetece y porque se lo pasan bien… y esto es lo que sale a la luz.

Hace años que los grandes músicos ya no sacan discos malos (hace décadas era normal que te soltasen alguna perla no muy digerible), pero es que lo que te sorprende es lo fantástico que son estos trabajos.

No puedes criticar nada de este doble vinilo, todo roza la perfección, todo está a muy alto nivel y el sonido es muy, muy cuidado. La producción, obviamente, a la altura.

Un placer volver a escuchar a Hughes, y una confirmación de que Bonamassa es un crack… los otros dos: una sorpresa muy agradable.

Perfecto.

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