Joe Bonamassa consagra el nuevo blues con Blues of Desperation

Título: Blues Of Desperation
Artista: Joe Bonamassa
Año de lanzamiento: 2016

Joe Bonamassa no necesita presentación. Es la personificación de la realidad actual del género, donde todos se miran y nos miramos, sin duda uno de los referentes del blues y blues rock actual, el Top One

Este ARTISTA (si, con mayúsculas) es la esperanza del resurgir de este género y el único, en la actualidad, capaz de ponerlo en primera línea, incluso con alguna proyección mediática.

En su día fue apoyado por BB. King y muchos otros como el relevo generacional que suponía… y si lo escuchas te darás cuenta del porqué.

La calidad se aprecia en todos los niveles, desde una exquisita y bien pensada portada, hasta una selección de temas con un nivel tan elevado de producción que creemos que esto se debería estudiar en las escuelas de música.

Lo curioso de esta portada es que te hace pensar en un disco blues tradicional, estilo delta, triste, intimista y desesperado. Además el titulo así lo parece confirmar.

Luego ves la contraportada y te quedas convencido de que eso será lo que nos encontraremos dentro.

Y nada más lejos de la realidad.

Es un disco ágil, dinámico, con incursiones rockeras y un sonido blues espaciado, elegante, y muy rítmico.

El elenco de músicos reunidos para este trabajo abarca desde saxofonistas, trompetista a teclista. Dos percusionistas/bateristas y un bajista fantástico, como es Michael Rhodes.

Entrando en materia, vamos con la cara A del vinilo.

This Train, donde domina la sección rítmica, muy presente. El bajo se sitúa de fondo, jugando con las escalas, entrando y saliendo a placer.

Los teclados melódicos y elegantes, como soleando por detrás de las diferentes capas sonoras y la batería contundente, densa, rítmica y con mucha presión sonora, empujando.

La guitarra en segundo plano, con distorsión y sin adquirir protagonismo.

Durante todo el tema el bajo eléctrico ayuda a la batería a empujar y conducir la obra, al tiempo que la acompaña cubriendo todos los huecos.

La voz de Bonamassa ya es el referente moderno de voz de blues, con unos coros de refuerzo femeninos muy sutiles, escasos pero correctos.

Y directamente nos conducen hacia Mountain Climbing, densa, con voces en segundo plano, con distorsión, intensas.

La sección rítmica cadenciosa, y pesada, especialmente la batería, el bajo juega dentro y fuera del tema y con riff de guitarra rockero.

Las guitarras no son intrusivas, dejan mucho espacio, metiendo riff cuando es necesario y metiendo fuerza cuando el tema lo pide.

El riff principal es muy rock, con un solo tranquilo, contrastando con el pedal rítmico. Generando muchas capas de auténtico placer.

Los coros reiteran un fraseo duro sobre distorsiones.

Como remate de la cara A nos adentramos en Drive, comenzando un dialogo entre bajo y guitarra, en un arranque bluesero intimista pero de sonido gordo, grave, agradable. Este sonido se prolonga haciendo que esperes el inicio real del tema con la voz, que te exponga lo que quiere decirnos.

Pocos toques de guitarra y ganando intensidad, subiendo vatios y calorías y añadiendo capas.

Aparece el teclado y el bajo se hace con el control. La batería es la que se queda por delante de todos como gran recurso, muy efectivo, y la guitarra se libera totalmente, que es como más cómoda está en este género.

La guitarra es sublime, articulada, melódica y te abstrae al tiempo que captura tu atención. Te vas con ella. Estás pendiente de lo que vendrá, intrigado, al tiempo que paladeas lo que te está dando en cada momento.

Los coros justos, en su sitio, delicatesen.

Te levantas, a cambiar de cara el vinilo, con una sonrisa en la cara…la cosa va bien.

No Good Place For The Lonely, comienza con un riff precioso, te quedas pendiente, atento, se relaja y se calla.

Vuelve a empezar con otro riff distinto y lo acompaña con la voz. Creando una especie de blues extendido, donde aguanta la primera parte de acordes y se hace de rogar antes de llegar al cambio, generando tensión.

Los teclados sorprenden, son escasos pero protagonistas cuando entran, y Bonamassa juega con su voz, con la dinámica, muy en su estilo y siempre respaldado por el riff.

El bajo crea cama de apoyo y la batería vuelve al primer plano, mientras el teclado mete paths de sonido ambientales… mientras continúa el riff de guitarra machacón.

El solo se articula sobre una secuencia de pregunta respuesta de guitarra, con el teclado vistiéndolo generosamente.

Solean al estilo clásico, pero con el cuidado toque Bonamassa que acabará dejando su impronta en el mundo del blues.

Final in crescendo. Y la batería mandando, sumándose capas y capas de sonido con todos los demás instrumentos. Un temazo

Así llegamos al tema que da título al disco Blues of Desperation, que empieza por un efecto sonoro curioso, simpático y una voz casi a capela, batería de acompañamiento… y de repente, todo entra junto.

Riff y más capas sobre este efecto sonoro en segundo plano, con todo en su sitio, destacando los arranques de intensidad de todos los músicos.

El bajo reforzando a la guitarra, que por momentos cae en una sonoridad rockera, casi doom.

¿Esto es Blues?, pues ni nos importa, porque estás con la boca abierta desde el principio.

Solean como si fuera un blues distorsionado, de fondo, con guisandos, pedales de efectos y estímulos por todas partes. Y todo se siente magnificado por el estéreo del equipo, que te sume en la locura.

Esto es un pastel, rico y denso, sabroso. Y nadie te puede borrar la sonrisa de la cara escuchando como se desarrolla este solo.

Este corte destaca sobre los demás, no tiene nada que ver con lo que estábamos escuchando en este disco. Articulando la parte melódica al estilo de los Rolling, para acabar rematando la faena dejando sólo al bajo y la guitarra de fondo.

Volvemos a la voz, con un deje sonoro de inspiración asiática y relax hasta el final.

 

En fin… estamos extasiados y nos toca cambiar para el segundo vinilo. La fiesta debe continuar.

The Valley Runs Low. Hay temas que empiezan bonitos, delicados. Y este es uno de esos. Luego modula y cae en coros, mejorando aun más, con un fuerte olor góspel.

La guitarra acústica reforzada por todos los demás, nunca demasiado sóla, nunca demasiado acompañada.

Todo es buen rollo, feeling, te sientes bien contigo mismo.

Tras un par de minutos se relaja y vuelve a modular para entrar en un breve espacio donde se repite la figuración del tema. Voz y coros son los protagonistas, que te llevan a You Left me Nothin´ But The Bill and The Blues, rock acelerado, casi rockabilly con guitarra respingona, voz liderando y subiendo de intensidad.

Solo totalmente rockabilly, divertido, corto y volvemos a la voz.

La sección rítmica es perfecta, donde la batería lo marca y define todo, dejando el teclado hammond por detrás, sutil, para pasar a un piano ragtime, sureño, marcándose un mini solo que deja todo en bandeja a la guitarra.

Se produce una distorsión atonal, rara y muy curiosa, mientras el bajo caminante (casi corriendo) completa la escena.

En Distant Lonesome Train empezamos por un ruido ambiental, con un pedal de batería y sólo acompañando la voz. El arranque es soberbio, y muy de película de acción, tarantiniano.

Se marca así el esquema de lo que será el tema y deja entrar un riff rockero para volver a este pedal rítmico.

Solea con murmullos de voz y entra la guitarra distorsionando. Juntan dos guitarras y hacen cosas distintas por cada uno de los canales. Por momentos parece que oyes tres guitarras mientras se mantiene el pedal de batería.

En el solo final la guitarra se queda metiendo presión, subiendo notas y sosteniéndolas. Muy heavy y muy al estilo Bonamassa. Demostrando que este guitarrista rezuma clase hasta afinando.

…y sigue el pedal de batería.

Nos toca el último cambio de cara de este grandísimo trabajo.

Con un bajo denso, definiendo, fuerte y gordo entramos en How Deep This River Runs. La voz entra y se refuerza con la guitarra, modula y empieza a ganar caballos de potencia, vigor.

Entran los solos marcados por la batería, amagan, el bajo les empuja y vuelven a entrar con decisión y distorsión. Muy sucios, violentos, pero es necesario, es Bonamassa y nada está por casualidad.

El solo es duro, loco, intenso. Lo tapa casi todo. El bajo se defiende y no le deja el protagonismo, la batería ni se inmuta. El bajo sube y baja por la escala a su antojo.

Todo se acaba por juntar y sube de dinámica hasta la eclosión final y volvemos a modo relax con melodía de guitarra y voz poniendo orden.

A punto de caramelo te dejan para Livin´ Easy, Jazz estilo Tom Waits, esperas a que entre Waits, pero aparece Bonamassa con su blues-jazz y una voz rota, perfecta.

Aquí aparece, al saxo, soleando, Mark Douthit, y entiendes por qué lo han contratado. Acompañado de un piano cajún perfecto.

El bajo es espeso, ambiental, permitiendo progresiones de saxo magníficamente articuladas, fuertes y aromáticas, con un regusto oriental, y algo loco.

No deseas que se acabe, viajas a otro ambiente, otro mundo, sórdido, decrépito. Estás en casa de Tom Waits.

 

Y ya sólo esperas la última bala.

What I´ve Known For a Very Long Time, el tema que cierra el disco, y como no podía ser de otra forma, es un blues con esencia tradicional, o lo que Bonamassa interpreta como tal.

Aquí tenemos vientos al viejo estilo, jazzy o incluso soul. Con solo de guitarra casi académico, muy tradicional o conservador. Con voz grave, sentimental. Si no supieras quien es podría pasar por un negro del delta cantando lastimeramente.

Este es el tema que esperabas después de ver la portada y contraportada del disco.

Te quedas a gusto, muy a gusto.

Es difícil resumir todo lo que has sentido con este trabajo. Basta con leer la reseña y poco más podrás añadir.

Es de destacar la perfección y calidad de todos los aspectos que afectan a un disco, desde los musicales hasta los de la imagen y aspecto.

Tras una primera escucha lo vuelves a poner, porque te ha enganchado, es variado, potente, sentimental y duro… lo es todo y tiene momentos para cada estado de ánimo.

Es un disco perfecto para escuchar con amigos o para escuchar solo, en el coche o en el salón, relajado. Son de esos trabajos que después de escucharlos te hacen preguntar si algo se podría mejorar, porque tienes la certeza de que la respuesta es un rotundo NO.

Bonamassa es único y aún muy joven, dará mucho que hablar y es muy posible que sea la próxima figura del blues-rock, por muchas décadas.

Simplemente Perfecto.

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