Vagos Open Air, el festival que nunca defrauda

Allá por 2011 fue mi primera experiencia en un Vagos Open Air, en aquella edición solo pude acudir un día, aunque el cartel era de lo más potente: Revolution Within, Crushing Sun, Essence, Anathema, Tiamat y Opeth.

La experiencia fue excelente, algo que hizo que en 2014 fuese los tres días. Y que en 2015, ya acreditado por Guitar Calavera, haya repetido de nuevo. A nivel organización, no tienen nada que envidiarle a cualquier otro festival del estilo, la oferta de bebida y comida es más que aceptable, y la zona de acampada es suficientemente amplia y próxima al festival.

La particularidad del Vagos, es que empieza un viernes y termina un domingo -normalmente suelen ser de jueves a sábado, cuando es de tres días-, con lo que eso para muchos conlleva salir pitando de trabajar para perderse los menos conciertos posibles. Así fue como a las cinco de la tarde salí de Ourense rumbo al festival.

Vagos Open Air 2015_00001Llegué justo a tiempo para ver casi enteros a los Heaven Shall Burn. Aunque el insistente viento hizo que el sonido no fuese el mejor, Marcus puso todo de su parte para regalarnos momentos inolvidables. Tras dirigirse al público en varias ocasiones pidiendo ‘circle pits’ y algún que otro ‘wall of death’, sin duda lo mejor fue cuando subió a una niña al escenario. Tras la confusión por si era niño o niña, algo que resolvió otro componente del grupo al llamarla ‘headbanger’, Marcus le regaló un ‘circle pit’ a lo que la niña respondió meneando enérgicamente la cabeza al ritmo de los veloces riffs de HSB.

La despedida de Heaven Shall Burn fue con un Marcus que bajó hasta el foso, para cantar el último tema cerca de los fans, y dejando un simpático “voy viejo” a la hora de volver a subir la escenario.

Tras la media hora de rigor, el turno era para Amorphis. Con una pequeña tregua otorgada por el viento, pero con un intenso frío, los finlandeses descargaron toda su potencia prescindiendo de temas más melódicos pese a que la pandereta hizo acto de aparición en un par de ocasiones.

El broche del viernes lo pondría Within Temptation, una de las bandas más esperadas del festival y por la que se veían bastantes pulseras de solo un día. El corsé blanco de Sharon den Adel iluminó el escenario del Vagos y su perfecta voz nos transportó allá donde el grupo holandés se empeñó en llevarnos.

Un derroche de energía fantástico por parte de Sharon, que además supo conectar desde el primer segundo con el público. Repasó prácticamente su último disco, utilizando los monitores para proyectar los vídeos en los que colabora con otros artistas como Tarja o con Howard Jones.

El sábado llegamos justo a tiempo para disfrutar del potente directo de los Mutant Squad. El trío gallego sabe de qué va este negocio, y necesitó muy poquito para ganarse al respetable. Un par de ‘caralhos’ de Plá y el crowdsurfing se convirtió en algo obligado. Los mutantes siguen con su espectacular crecimiento, algo que seguramente veamos en el nuevo álbum en el que ya están trabajando.

Tras ellos, la potencia de Destruction. Más de treinta años en activo son suficientes para realizar un gran directo y demostrar la profesionalidad que les han hecho estar donde están.

Otro de los grandes momentos del día, los Triptykon. Sin entrar a valorar las cualidades vocales del frontman, siempre es un espectáculo ver a Vanja Slajh al bajo. Un sonido sumamente pesado, del que Tom G. Warrior saca todo su jugo mezclándolo con su voz.

Vagos Open Air 2015_00020Personalmente, el concierto que más ganas esperaba el sábado era el de Black Label Society. Pese a que semanas atrás ya los había disfrutado en el Resurrection Fest, siempre es buena ocasión para ver al señor Zakk Wylde. Curiosamente, el exigente tour europeo parece no haberle pasado factura y en el Vagos demostró estar en plena forma. Eso sí, el solo en Portugal solo duró seis minutos.

El momento de la noche, ver a Zakk Wylde sentado en el piano, tocando In This River. Además, el bueno de Wylde animó al público a cantarle el cumpleaños feliz a Dario Lorina. Cerró la noche Venom, otra banda mítica que mostró su saber hacer en Portugal.

Con dos días de festival a las espaldas, el domingo no fue mucho más relajado. Abrimos fuego con Ne Obliviscaris, quien esta vez sí contó con su bajista -en el Resurrection Fest les habían extraviado el bajo para zurdos-. El público se entregó a los australianos, algo que hizo que Tim Charles no dejase de sonreír ni un solo segundo. “Me he enamorado de Portugal”, llegó a decir. Eso sí, Xenoyr siguió en su papel de ‘duro’ del grupo.

El concierto gustó tanto, que hubo avalancha para comprar las camisetas del grupo cuando terminaron de actuar.

Sin duda, el concierto más divertido del Vagos Open Air fue el de Alestorm. Nada más ves su cartel de fondo, sabes que estás ante algo distinto. Y cuando aparece gente con tutús, espadas hechas con globos y pistolas, este pensamiento todavía se hace más fuerte.

Vagos Open Air 2015_00030El grupo más pirata del Vagos disfrutó e hizo disfrutar, bebieron toda la cerveza que pudieron mientras duró su concierto y hasta se aprovecharon de un pollo de goma que llegó al escenario. “Igual no cantamos más y nos dedicamos a hacer este sonido”, palabra de Christopher Bowes, cantante del grupo mientras apretaba la barriga de plástico del pobre pollo. No podía ser de otra forma, y el crowdsurfing estuvo a la orden del día.

Y los que me conquistaron, ya que apenas los había escuchado, fueron los Orphaned Land. Con un directo impresionante y un sonido prácticamente perfecto, preguntaron cuánta gente los había visto. Tras muchas manos en el aire, Kobi Farhi acertó al decir “veo muchos fans potenciales”. En lo que a mi respecta, fan total desde casi el primer minuto de concierto.

En su presentación, explicó que no es Jesucristo pese a su parecido físico. “No soy virgen, yo tengo un montón de sexo”, bromeó. Ya en un tono más serio, dejó claro que vienen de “una tierra donde todos pelean. Nosotros preferimos unirlos con el heavy metal”. Palabra de Kobi.

Por último, la agenda nos permitió ver a Overkill un par de temas. Otra banda mítica de las que hay que ver una vez en la vida, gustarán más o menos, pero si te gusta el trash sabrás que estás ante un grupo de leyendas.

En definitiva, el Vagos Open Air es uno de esos festivales a los que merece mucho la pena ir. Por la oferta musical, por la organización y cabe destacar al personal que se encarga de la seguridad en el recinto. Mientras en otros festivales prácticamente dejan caer al suelo a aquellos que hacen crowdsurfing, aquí casi demandan que lo hagan y siempre intentan proteger al máximo a la gente. Mucho tendrían que aprender en otros sitios.

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