Última velada del Trasnoise Fest, la camaradería hecha música

El pasado 21 de abril tenía lugar en la capital lucense la última edición del Trasnoise Fest. El Club Clavicémbalo abrió sus puertas a los asistentes casi puntual, si bien el primer grupo retrasó brevemente la subida a escenario. Había que dar tiempo a los rezagados que aún no habían llegado al local.

Fui una de las pocas que se presentó antes de la hora y, conforme los músicos iban regresando de su break después de la prueba de sonido, ya se podía advertir un ambiente completamente diferente al de la edición viguesa. Definitivamente, que todas esas personas hubiesen compartido otros tres escenarios a lo largo del mismo mes estaba dando sus frutos más allá del compañerismo entre bandas.

Aproximadamente a las diez y veinte de la noche accedimos al interior del Clavi y, tras los tres minutos de rigor para reafinar instrumentos y acomodarse en sus puestos, Slammin’ Thru comenzó su pase. Los coruñeses volvieron a deleitarnos con su rock progresivo y a pesar de los pocos asistentes en ese momento (no debíamos ser más de siete u ocho, además de los músicos) hubo ánimo suficiente para que el público corease un par de canciones.

Mucho más relajados que en la primera edición, interpretaron sus temas de manera certera y con una mayor conexión con los oyentes. Pudimos disfrutar de nuevo de líneas solistas de bajo y de canciones que, no por menos brutas, fueron menos cañeras. Varias de ellas pueden encontrarse en su disco THINGS TO COME, que tuvieron a la venta durante el concierto (y tuve a bien agenciarme).

Llegó el turno de Enki y los seis miembros de Slammin’ Thru abandonaron el escenario. Tras los ajustes de equipo pertinentes los de Pontevedra volvieron a sonar en el festival, aunque sorprendentemente con un miembro menos esa noche. Se les vio también más tranquilos y con una cuerda para las bromas mucho más fina que en la primera noche del Trasnoise.

Volvieron los riffs pesados y las voces rasgadas, además de los saltos en el escenario y los primeros cabeceos entre los asistentes. He de reconocer que en cuanto a sonido se echó en falta el apoyo de una segunda guitarra (ya que debido a la ausencia del bajista fue el frontman el que se hizo cargo de su instrumento), mas aún así resolvieron los temas sin carencias.

Estos chicos todavía están finiquitando las grabaciones de su próximo trabajo. Yo permanezco atenta a sus redes sociales, ¡no sea que anuncien algo interesante y me lo pierda!

Terminada la actuación del trío inesperado llegó el turno del punkarra, y los ourensanos subieron al escenario. Era hora de que Malheira volviese a cantar sus denuncias en tónica garajera. Otra vez sonaron voces roncas, intros pausadas y finales movidos.

En el ecuador de la noche el local estaba ya bastante más lleno y el espacio entre el público y el escenario era cada vez menor. La emoción iba en aumento y los asistentes acompañaban las canciones más pegadizas. También comenzaron los pogos y durante breves instantes algunas mesas corrieron peligro. Afortunadamente no hubo que lamentar incidentes salvo un poco de cerveza en el suelo.

Y por último, pero no por ello menos importante, llegó el turno de los anfitriones de la noche y el pase que cerraría la mini-gira Trasnoise: Galiryon, lucenses y la banda más dark de todas. Melodías y armonías tensas, ritmos pausados y potentes y guturales intensos pusieron punto y final a la velada.

Llegó un momento en el que ya me era imposible estar en primera línea. Decidí hacerme a un lado para dejar que todo el público se abalanzase sobre el escenario. Ahora sí, cerca de las dos de la mañana, el local estaba a rebosar. Algunos comenzaban a sufrir los efectos del alcohol y gotas de sudor volaban en todas direcciones con el brutal final.

En general, el ambiente del bolo fue genial. Poder ver una conexión tan franca y amigable entre cuatro bandas que hasta hacía un mes antes no se conocían de nada fue maravilloso y sin duda contribuyó al buen desarrollo de la noche. Se cruzaron bromas durante todo el evento y la soltura de todos los músicos fue evidente. Lástima que al principio hubiese tan pocos asistentes, quiero pensar que el responsable fue el partido que había ese mismo día y no la falta de apoyo a pequeños grupos… salvo que éstos sean de amigos, claro.

Gracias a Colectivo Trasnoise por haberme dejado ser partícipe de dos de sus eventos, ¡espero poder disfrutar pronto de los siguientes!

SLAMMIN’ THRU

ENKI

MALHEIRA

GALIRYON

©2018 Guitar Calavera Magazine / Diseño e implementación Pablo Villaverde | Estudio de Diseño

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