WarmUp Party
Gaviotas, barcos, autobuses y una larga cola para entrar al ResuCamp nos recibieron el pasado 11 de julio, un par de horas antes de que comenzase la decimotercera edición del tan esperado Resurrection Fest.

Comenzamos con Golpe Radikal, gallegos, de un pequeño pueblo de la provincia de A Coruña. Venían pisando fuerte, dándonos la bienvenida con gritos que destilaban energía, augurando un festival que no nos decepcionaría. Sus guturales terminaron dividiendo al público en el primer wall of death del evento, que finalizó en un gran pogo. Presumo que de ahí salieron los moratones iniciales del festival.

Y así llegamos a The Qemists, ingleses, primeros extranjeros del festival y también de los más experimentales. Mezclan drum&bass con guitarras distorsionadas, baterías potentes y un amplio rango vocal, que iban desde versos de rap hasta growls. Les encantaba interaccionar con los oyentes e incluso los vimos surfear cabezas con gritos de paz. Definitivamente, unos desconocidos para mí a los que les tendré que dedicar más tiempo en el futuro.

Nuestra penúltima actuación fue la de Jello Biafra and the Guantanamo School of Medicine. Algo que me llamó la atención de esta agrupación musical es que, para los 60 tacos que se gasta el ex-Dead Kennedys, envidia de lo bien que se mueve. Y su hard rock excepcional, como siempre.

Lástima no haber podido quedarnos a Powerflo, entre fiebres y agotamiento por el largo viaje nuestros cuerpos dijeron basta. ¡Nos quedan pendientes para la próxima!
Primer día del festival
Ahora sí que sí, el festival abría realmente sus puertas. Lo del miércoles solamente había sido para ponernos los dientes largos.
Nos encontramos con cuatro escenarios, tiendas, puestos de bebida y foodtrucks funcionando a pleno rendimiento desde la apertura de puertas. El tiempo, bastante aceptable con alguna nube y brisilla fresca, hizo que pudiésemos despreocuparnos de las quemaduras. También veíamos más cabezas que el día anterior, señal de que los primeros rezagados habían llegado ya.

Tras ellos salimos corriendo hacia el Desert Stage. Era el turno de Vörtex, unos jóvenes pontevedreses que conforme iban avanzando en su setlist atraían a más y más curiosos, resultando en una cantidad de público bastante aceptable. Allí nos quedamos para Agoraphobia, una agrupación mayormente femenina, que interaccionó poco con los oyentes pero que nos trajeron unos coros muy bien medidos y una interpretación maravillosa de todo su setlist. También sobre ese escenario tuvo lugar el pase de Aathma, venidos de Madrid. Este grupo fue de los primeros en demostrar que tres personas pueden ser suficientes para hacer ruido sobre las tablas.

Ahora sí, nos dirigimos hacia el Main Stage. Era el turno de Overkill. Con casi 40 años sobre los escenarios y 18 discos editados, son todo un clásico del thrash metal que sigue emocionando a sus fans. Tanto es así que se lo demostraron aclamándolos al grito de “¡Overkill!” en repetidas ocasiones.

Los estadounidenses Anti-Flag iban a desplegar su música sobre el escenario principal, así que nos pegamos la última pateadita del día. Comenzaron su actuación con gritos en contra del racismo, la xenofobia, el capitalismo, el sexismo y el imperialismo. En su discurso incluyeron la igualdad de género y el respeto a la mujer. Estos veteranos del punk siguen teniendo mucha energía para descargar y lo demostraron corriendo de un lado a otro del escenario, saltando al ritmo que marcaba su música. Pusieron a todo el mundo a cantar y con los cuernos en alto en This is the End (For You My Friend). Con American Attraction llevamos las rodillas al suelo, preparados para saltar. Tras esto Chris Barker saltó sobre el público provocando una oleada de crowdsurfing donde hasta uno de los cámaras del Resurrection se vio arrastrado. Lo mejor del concierto tuvo lugar cuando desmontaron la batería y la colocaron en medio del público, donde también Chris bajó a cantar.
Por fin llegó uno de los momentos más esperados de la noche: los Stone Sour de Corey Taylor. Este fue su último concierto en Europa después de una gira se 6 semanas y pretendían despedirse a lo grande. Como corresponde a este tipo de bandas, desde el momento en que saltaron al escenario se pudo sentir una energía desbordante entre en el público que los había estado esperando pacientemente toda la tarde. Pronto comenzaron a corear las canciones y a gritar entusiasmados acompañando a Corey en todas ellas. Una pena que no tengamos fotografías, ya que estaba prohibido por las bandas y la organización el hacer fotografías desde el público, baja amenaza de expulsión del RF. Decidimos no arriesgar y dejar las cámaras guardadas. Aunque nada nos impedía realizar algunas tomas con el móvil, al igual que el resto de los asistentes, desgraciadamente nuestro terminal se quedó sin batería justo antes de este concierto.

Y por fin, tras una larga jornada, llegábamos a la gran exclusiva de la noche. La capilla se iluminó sobre el Main Stage y Ghost salió a escena. Rats abre el espectáculo, cargado de una escenografía preciosa y muy bien medida. La actuación estuvo dirigida por Cardinal Copia y todo el elenco se encargó de representar (y presentar) temas de su último disco en conjunto con otros singles más antiguos, de manera muy empastada y efectiva.
Segundo día del festival
Habíamos llegado ya a la tercera jornada del festival, penúltima del evento. El tiempo era un poco más seco que el día anterior y la afluencia al recinto iba en aumento, con lo que en las zonas de paso podían advertirse pequeñas nubes de polvo. Veíamos a gente con gargantas ya perjudicadas mas el buen rollo se mantenía.

A las tres de la tarde, sobre el escenario Ritual, tocaba Pandemia. Aunque su vocalista tenía una pierna lastimada y no pudo estar de pie eso no impidió que lo dieran todo sobre el escenario y arrasaran con su thrash potente y agresivo. El bajista corría de un lado a otro como poseído por la música compensando la falta de movilidad de su vocalista.
Media hora más tarde, y fruto de un repentino cambio de horarios, subió Virgen a las tablas del Main Stage. Pese a los metros de los que disponían el escenario se les quedó tan pequeño que su frontman no dudó en bajar para moshear un poco con su público. La poca afluencia, debida seguramente al cambio ya mencionado, poco importó para que todo el mundo disfrutase de su concierto.

Volvimos al Ritual a escuchar a una banda lucense, Barbarian Prophecies. Aunque un poco tímidos, Alicia sigue destacando por el dominio de los guturales pese a su juventud. Tampoco escatimaron en potencia musical, con notas en su sitio y un público altamente entregado, sobre todo en los pequeños pogos que se produjeron. Por allí nos quedamos hasta Rise To Fall, que repetían en el Resu tras 5 años de su última asistencia. Regresaban para cerrar su gira End Vs Beginning antes de presentar su nuevo disco, que llegará el 30 de septiembre.

Un rato después llegaba el turno de los míticos Megadeth. Me llegaron al corazoncito diciendo que iban a guardar en su memoria una ciudad (sí, ciudad) y público tan maravillosos. Su intención era despedirse a lo grande en Viveiro dado que pretenden, según palabras del propio Dave Mustaine, alejarse durante tres años de las tablas para grabar su próximo trabajo.


Y ya, cerca de terminar la jornada, volvimos al Main para escuchar a otro clásico: Scorpions. Los alemanes, pese a llevar años amenazando con su retirada, estaban más vivos que nunca. Destacaron por su tributo al difunto Lemmy Killmister tocando Overkill y clasicazos como Still Loving You o Rock You Like A Hurricane sonaron también por los altavoces.
Para finalizar y antes de rendirnos a Morfeo nos pasamos por el concierto de Paradise Lost, sobre el Ritual. Entre los nuevos temas iban colando algunos de los viejos clásicos de la banda como Erased (Symbol Of Life, 2002) o Forever Failure (Draconian Times, 1995).
Tercer día del festival
La angustia por el punto y final de festival ya empezaba a atenazarnos por dentro. Se notaba que era el día grande porque ya desde primera hora las cabezas por las zonas de paso eran incontables.




Nos quedaban tan sólo unas horas para cerrar esta edición y Prophets Of Rage dieron inicio a su actuación. El rojo y el negro marcaron su actuación, tocando temas tanto de elaboración propia como covers de las respectivas bandas de las que proceden sus miembros. Se notó que eran músicos que disfrutaban sobre el escenario y eso se reflejó sobre su público, que ya estaba sudando antes de la segunda canción. También pudimos ver algún virtuosismo de mano de Tom Morello, además de un cartel que rezaba “Fuck Trump” tras su guitarra. Crearon otra ola brutal entre los oyentes y se despidieron con una imagen proyectada en la gran pantalla trasera que clamaba “Make España Rage Again”.
Y por fin, el concierto que todo el mundo había estado esperando. Llegaba el turno de los cabezas de cartel, que sin duda pusieron a prueba la paciencia de más de uno antes y en los últimos minutos de la sesión. Kiss, con un petardazo, dejó caer la cortina que cubría el escenario casi con veinte minutos de retraso, y el show de luces y pirotecnia comenzó. Los vimos descender desde las alturas, enormes como eran, y aún por encima con sus estrafalarios trajes y sus altas plataformas. El diálogo con el público fue fundamental, y los juegos de ritmo y preguntas entre canciones nos mantuvieron activos y atentos. Fuimos testigos de cómo una guitarra escupía fuego y también de cómo Stanley llegaba en tirolina hasta la torre de sonido. Desde luego fue un espectáculo memorable pese a que la voz arrastraba ya varias actuaciones en los últimos días además de casi siete décadas, marcada por un setlist y una puesta en escena más que medidas. Por otro lado su retraso inicial hizo que terminasen más tarde, algo que no terminó de gustar a los fans que ya esperaban ante el Ritual Stage para la actuación de Alestorm, concierto con el que pusimos punto y final a nuestra experiencia festivalera.
Desconocemos si a causa de la media hora de retraso que acumuló la banda o por la efusividad de sus fans, Alestorm fueron recibidos con una cálida y ruidosa bienvenida, dando comienzo a su fiesta particular. Uno tras otro sonaron los temas que caracterizan su juerga pirata como México, Drink o Hangover, mientras la el ambiente buenrollero no dejaba de crecer. Incluso disponían de un enorme pato inflable que terminó usándose como pelota de playa, y voló sobre el público.
Fue un festival marcado por la política con el rechazo continuo hacia el nuevo presidente de los Estados Unidos, y también por el espíritu de fraternidad metalero. Aguardamos ya la próxima edición del Resurrection Fest. Mientras tanto nos toca mascar todo lo vivido y buscar lugar para todas estas nuevas experiencias en nuestra memoria.
Puedes ver las galerías de fotografías completas en nuestra página de Facebook: WarmUp Party, primera jornada, segunda jornada y tercera jornada. También tenemos un álbum de fotografías de asistentes en el que quizá veas alguna cara conocida, ¿quieres echarle un vistazo?
Crónica y fotos por Jina Estrada y Nuna Tau
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