Crónica del Resurrection Fest Estrella Galicia 2018

WarmUp Party

Gaviotas, barcos, autobuses y una larga cola para entrar al ResuCamp nos recibieron el pasado 11 de julio, un par de horas antes de que comenzase la decimotercera edición del tan esperado Resurrection Fest.

El miércoles, día que marcaba el inicio del festival, los primeros asistentes empezaron a agruparse frente a las puertas de entrada poco antes de las cinco, ya impacientes por la WarmUp Party. Siete grupos, desde las cinco y media de la tarde, tendrían su hueco sobre el Ritual Stage, haciendo boca y preparándonos para lo que vendría durante los siguientes días.

Comenzamos con Golpe Radikal, gallegos, de un pequeño pueblo de la provincia de A Coruña. Venían pisando fuerte, dándonos la bienvenida con gritos que destilaban energía, augurando un festival que no nos decepcionaría. Sus guturales terminaron dividiendo al público en el primer wall of death del evento, que finalizó en un gran pogo. Presumo que de ahí salieron los moratones iniciales del festival.

Una hora más tarde comenzaba Teksuo, trayendo su música desde Asturias. Lucieron notas acústicas y distorsiones, voces limpias y guturales. Tocaron temas de su último EP y dieron un concierto que fue una constante inyección de motivación para el público, que se mostró muy participativo. Cerraron su pase con Holes, también de su último sencillo, dando paso al siguiente grupo de la tarde.

Y así llegamos a The Qemists, ingleses, primeros extranjeros del festival y también de los más experimentales. Mezclan drum&bass con guitarras distorsionadas, baterías potentes y un amplio rango vocal, que iban desde versos de rap hasta growls. Les encantaba interaccionar con los oyentes e incluso los vimos surfear cabezas con gritos de paz. Definitivamente, unos desconocidos para mí a los que les tendré que dedicar más tiempo en el futuro.

Acercándonos ya al final del día llegó el turno de Riot Propaganda, otros españoles que esta vez nos traían su música-denuncia sin pelos en la lengua. A medio camino entre Madrid y Valencia, estos raperos hardcoretas no pararon de saltar en el escenario. Animaron al público a hincar rodillas al suelo para hacer una gran ola e incluso ondeó una bandera republicana estrellada.

Nuestra penúltima actuación fue la de Jello Biafra and the Guantanamo School of Medicine. Algo que me llamó la atención de esta agrupación musical es que, para los 60 tacos que se gasta el ex-Dead Kennedys, envidia de lo bien que se mueve. Y su hard rock excepcional, como siempre.

Para finalizar nuestra jornada asistimos a Ministry, unos estadounideses que fueron dueños y señores de los sonidos de sirenas, reverbs y ecos. Las horas permitían ya un juego de luces y humo más que decente, lo que incrementó el aura oscura e inquietante del concierto. Fruto de su faceta industrial nos deleitaron con temas de estructura repetitiva, que invitaban al trance.

Lástima no haber podido quedarnos a Powerflo, entre fiebres y agotamiento por el largo viaje nuestros cuerpos dijeron basta. ¡Nos quedan pendientes para la próxima!

Primer día del festival

Ahora sí que sí, el festival abría realmente sus puertas. Lo del miércoles solamente había sido para ponernos los dientes largos.

Nos encontramos con cuatro escenarios, tiendas, puestos de bebida y foodtrucks funcionando a pleno rendimiento desde la apertura de puertas. El tiempo, bastante aceptable con alguna nube y brisilla fresca, hizo que pudiésemos despreocuparnos de las quemaduras. También veíamos más cabezas que el día anterior, señal de que los primeros rezagados habían llegado ya.

Con este panoarama nos acercamos de nuevo al Ritual Stage, esta vez para ver a unos coruñeses llamados Bloodhunter. Salieron con fuerza al escenario. Diva Satánica, su vocalista, hizo un gran alarde de energía desde el primer momento e incluso con la canción inicial, con la que consiguieron crear el primer wall of death de la tarde. Demostraron que no existe un escenario que les quede grande, más bien todo lo contrario.

Tras ellos salimos corriendo hacia el Desert Stage. Era el turno de Vörtex, unos jóvenes pontevedreses que conforme iban avanzando en su setlist atraían a más y más curiosos, resultando en una cantidad de público bastante aceptable. Allí nos quedamos para Agoraphobia, una agrupación mayormente femenina, que interaccionó poco con los oyentes pero que nos trajeron unos coros muy bien medidos y una interpretación maravillosa de todo su setlist. También sobre ese escenario tuvo lugar el pase de Aathma, venidos de Madrid. Este grupo fue de los primeros en demostrar que tres personas pueden ser suficientes para hacer ruido sobre las tablas.

Tras estas actuaciones nos movimos para estrenar el Chaos Stage de la mano de Basement, de Reino Unido. Destacaron por su sonido prácticamente acústico y voces limpias, si bien en momentos concretos hicieron uso de rasgados. Fue el grupo con uno de los públicos más tranquilos de todos a lo largo de todo el festival.

Ahora sí, nos dirigimos hacia el Main Stage. Era el turno de Overkill. Con casi 40 años sobre los escenarios y 18 discos editados, son todo un clásico del thrash metal que sigue emocionando a sus fans. Tanto es así que se lo demostraron aclamándolos al grito de “¡Overkill!” en repetidas ocasiones.

Tras ellos deshicimos nuestro camino para el concierto de Crystal Lake, unos japoneses que se acercaron al Resu desde la mismísima Tokio. Constituyó otro de mis conciertos favoritos, es una gozada poder ver a músicos enérgicos y que disfrutan de lo que hacen. ¡Uno de los guitarristas incluso trepó por una de las estructuras laterales! Sus oyentes no se quedaron atrás y tuvieron a bien agotar a los seguratas del foso, pues no pararon de enviar a otros asistentes en volandas hasta el frente del escenario.

Los estadounidenses Anti-Flag iban a desplegar su música sobre el escenario principal, así que nos pegamos la última pateadita del día. Comenzaron su actuación con gritos en contra del racismo, la xenofobia, el capitalismo, el sexismo y el imperialismo. En su discurso incluyeron la igualdad de género y el respeto a la mujer. Estos veteranos del punk siguen teniendo mucha energía para descargar y lo demostraron corriendo de un lado a otro del escenario, saltando al ritmo que marcaba su música. Pusieron a todo el mundo a cantar y con los cuernos en alto en This is the End (For You My Friend). Con American Attraction llevamos las rodillas al suelo, preparados para saltar. Tras esto Chris Barker saltó sobre el público provocando una oleada de crowdsurfing donde hasta uno de los cámaras del Resurrection se vio arrastrado. Lo mejor del concierto tuvo lugar cuando desmontaron la batería y la colocaron en medio del público, donde también Chris bajó a cantar.

Por fin llegó uno de los momentos más esperados de la noche: los Stone Sour de Corey Taylor. Este fue su último concierto en Europa después de una gira se 6 semanas y pretendían despedirse a lo grande. Como corresponde a este tipo de bandas, desde el momento en que saltaron al escenario se pudo sentir una energía desbordante entre en el público que los había estado esperando pacientemente toda la tarde. Pronto comenzaron a corear las canciones y a gritar entusiasmados acompañando a Corey en todas ellas. Una pena que no tengamos fotografías, ya que estaba prohibido por las bandas y la organización el hacer fotografías desde el público, baja amenaza de expulsión del RF. Decidimos no arriesgar y dejar las cámaras guardadas. Aunque nada nos impedía realizar algunas tomas con el móvil, al igual que el resto de los asistentes, desgraciadamente nuestro terminal se quedó sin batería justo antes de este concierto.

Entre las dos grandes atracciones del día tocaban The Baboon Show en el Ritual Stage y sus fieles esperaban ya en las primeras filas aún con los Stone tocando en el principal. Por curiosidad nos acercamos un poco. Tengo que confesar que no los conocía, pero son un verdadero espectáculo al los que el escenario se les queda pequeño. Ya desde las primeras canciones su vocalista, Cecilia Boström, nos sorprendió bajando del escenario para cantar con el público además de subirse sobre los altavoces que quedaban fuera de los límites del escenario.

Y por fin, tras una larga jornada, llegábamos a la gran exclusiva de la noche. La capilla se iluminó sobre el Main Stage y Ghost salió a escena. Rats abre el espectáculo, cargado de una escenografía preciosa y muy bien medida. La actuación estuvo dirigida por Cardinal Copia y todo el elenco se encargó de representar (y presentar) temas de su último disco en conjunto con otros singles más antiguos, de manera muy empastada y efectiva.

Segundo día del festival

Habíamos llegado ya a la tercera jornada del festival, penúltima del evento. El tiempo era un poco más seco que el día anterior y la afluencia al recinto iba en aumento, con lo que en las zonas de paso podían advertirse pequeñas nubes de polvo. Veíamos a gente con gargantas ya perjudicadas mas el buen rollo se mantenía.

Nuestro primer concierto del día fue el de Stoned at Pompeii. Incendiaron el Desert Stage con su propuesta musical. Jina debía ser la única en Guitar Calavera que no los había escuchado y creo que han sumado otra fan a sus filas.

A las tres de la tarde, sobre el escenario Ritual, tocaba Pandemia. Aunque su vocalista tenía una pierna lastimada y no pudo estar de pie eso no impidió que lo dieran todo sobre el escenario y arrasaran con su thrash potente y agresivo. El bajista corría de un lado a otro como poseído por la música compensando la falta de movilidad de su vocalista.

Media hora más tarde, y fruto de un repentino cambio de horarios, subió Virgen a las tablas del Main Stage. Pese a los metros de los que disponían el escenario se les quedó tan pequeño que su frontman no dudó en bajar para moshear un poco con su público. La poca afluencia, debida seguramente al cambio ya mencionado, poco importó para que todo el mundo disfrutase de su concierto.

Solapados con los anteriores aunque sobre el Desert Stage tocaba Ciconia. Nosotros los conocimos cuando pasaron por Santiago presentando su álbum Winterize, allá por 2016. Desde entonces ya han pasado algunos años y teníamos muchas ganas de volver a verlos. Hemos visto un cambio de guitarrista, un joven talento que a sus veitipocos años ya destaca con las 6 cuerdas.

Volvimos al Ritual a escuchar a una banda lucense, Barbarian Prophecies. Aunque un poco tímidos, Alicia sigue destacando por el dominio de los guturales pese a su juventud. Tampoco escatimaron en potencia musical, con notas en su sitio y un público altamente entregado, sobre todo en los pequeños pogos que se produjeron. Por allí nos quedamos hasta Rise To Fall, que repetían en el Resu tras 5 años de su última asistencia. Regresaban para cerrar su gira End Vs Beginning antes de presentar su nuevo disco, que llegará el 30 de septiembre.

De nuevo con los ojos y oídos puestos en el escenario principal aguardamos al turno de Rise Of The Northstar. Derrocharon contundencia y seguridad sobre el escenario, vistiendo un uniforme peculiar. Mezclaban versos de rap con un hardcore potente. Crearon un gran tsunami con todos los asistentes, incluso aquéllos en las posiciones más alejadas se sumaron a ello. A juzgar por cómo movían a la gente no me extrañaría que para más de uno fuese un concierto extenuante.

Un rato después llegaba el turno de los míticos Megadeth. Me llegaron al corazoncito diciendo que iban a guardar en su memoria una ciudad (sí, ciudad) y público tan maravillosos. Su intención era despedirse a lo grande en Viveiro dado que pretenden, según palabras del propio Dave Mustaine, alejarse durante tres años de las tablas para grabar su próximo trabajo.

Suffocation subía al Ritual para meter tralla con su brutal death metal, llegado desde tierras estadounidenses. A las diez de la noche, allí mismo, empezaba el pase de Leprous. Son la banda favorita de Jina desde que los vio en Santiago en 2011, acompañando a Amorphis en su gira europea. Ha tenido que esperar 7 años para poder volver a verlos en concierto, y sin duda ha valido la pena. Si en aquella ocasión unos jovencísimos músicos (de entre 18 y 23 años) la conquistaron con los primeros acordes, esta vez pudo disfrutar plenamente de su música. Y es que se notó la experiencia ganada en este tiempo. Son capaces de llevar toda la complejidad de sus discos a un directo en el que además ganan fuerza. Lástima que cortasen el sonido cuando encendieron las luces del escenario principal, a sólo unos segundos de finalizar el último tema.

En un hueco entre las dos bandas anteriores nos desplazamos hasta el Chaos Stage para disfrutar de unos suecos llamados Wolfbrigade. Todos los músicos transmitían muchísima fuerza sobre el escenario, y el juego de luces era espectacular. Parecían auténticos líderes. Fue otro de los grupos que contribuyó al cansancio de los encargados de la seguridad del foso debido a su caótico público, que no paraba de vomitar asistentes hacia la primera línea.

Y ya, cerca de terminar la jornada, volvimos al Main para escuchar a otro clásico: Scorpions. Los alemanes, pese a llevar años amenazando con su retirada, estaban más vivos que nunca. Destacaron por su tributo al difunto Lemmy Killmister tocando Overkill y clasicazos como Still Loving You o Rock You Like A Hurricane sonaron también por los altavoces.

Para finalizar y antes de rendirnos a Morfeo nos pasamos por el concierto de Paradise Lost, sobre el Ritual. Entre los nuevos temas iban colando algunos de los viejos clásicos de la banda como Erased (Symbol Of Life, 2002) o Forever Failure (Draconian Times, 1995).

Tercer día del festival

La angustia por el punto y final de festival ya empezaba a atenazarnos por dentro. Se notaba que era el día grande porque ya desde primera hora las cabezas por las zonas de paso eran incontables.

Comenzamos con un solapamiento, por un lado Now I Am y por el otro Amenaza de Muerte. Los primeros, hardcoretas a más no poder y dándolo todo sobre el Chaos Stage, contaban con unas líneas vocales inteligibles (cosa que no siempre se encuentra) y no paraban de moverse por el escenario. El púbico correspondía y, además, la organización fue amable y les dejó tocar una más cuando ya todos pensábamos que iban a bajarse del escenario. Amenaza de Muerte, por su parte, se hicieron con el público sobre el Ritual con su brutal deathcore.

Estuvimos moviéndonos entre el Chaos y el Desert, asistiendo a diversas actuaciones. La primera de ellas fue la de Kathaarsys, unos pontevedreses muy oscuros y experimentales. Más tarde nos fuimos a ver a Sugus, unos punkarras madrileños con mucha caña para repartir. Seguimos con Malämmar, otro grupo escaso de miembros pero que se hizo notar. Y llegamos a Stray From The Path, uno de los mejores directos de los que pude disfrutar durante el festival. Sacarles fotos fue todo un reto pues no eran capaces de estarse quietos ni un minuto. Nos dedicaron dos breves discursos, uno de ellos rechazando a Trump y otro destacando la gran comunidad que formábamos los fans del rock, el hardcore y el metal. Además, invitaron al público a liarla parda con un gran mosh y cuanta más gente en volandas, mejor, con la intención de que apareciesen en un futuro vídeo musical. ¿De algún directo, tal vez? La cuestión es que se ganaron nuestro corazón.

Mientras todo esto ocurría, Somas Cure tocó en el Main Stage. Era la tercera vez que actuaban en Galicia en menos de un año, y no nos hemos perdido ninguno de estos conciertos. Como siempre la energía que se dejaron sobre el escenario conquistó a su público, seguro haciéndoles ganar nuevos fans. Pese a que notamos que la voz de Txema no estaba al 100%, hay que quedarse con lo bueno y recordar este concierto como lo verdaderamente brutal que fue.

También allí llegó el turno de Frank Carter & the Rattlesnakes, otro de los bolazos que hubo en esta edición del Resurrection Fest. Este hombre es todo un torbellino que arrasa con su contundencia y así lo demostró cuando en la primera canción bajó del escenario para saltar sobre el público. A pesar de este comienzo tan intenso supo mantener el nivel de intensidad durante todo el concierto, convirtiéndose así en una de las actuaciones dignas de recuerdo del evento.

Nos quedaban tan sólo unas horas para cerrar esta edición y Prophets Of Rage dieron inicio a su actuación. El rojo y el negro marcaron su actuación, tocando temas tanto de elaboración propia como covers de las respectivas bandas de las que proceden sus miembros. Se notó que eran músicos que disfrutaban sobre el escenario y eso se reflejó sobre su público, que ya estaba sudando antes de la segunda canción. También pudimos ver algún virtuosismo de mano de Tom Morello, además de un cartel que rezaba “Fuck Trump” tras su guitarra. Crearon otra ola brutal entre los oyentes y se despidieron con una imagen proyectada en la gran pantalla trasera que clamaba “Make España Rage Again”.

Y por fin, el concierto que todo el mundo había estado esperando. Llegaba el turno de los cabezas de cartel, que sin duda pusieron a prueba la paciencia de más de uno antes y en los últimos minutos de la sesión. Kiss, con un petardazo, dejó caer la cortina que cubría el escenario casi con veinte minutos de retraso, y el show de luces y pirotecnia comenzó. Los vimos descender desde las alturas, enormes como eran, y aún por encima con sus estrafalarios trajes y sus altas plataformas. El diálogo con el público fue fundamental, y los juegos de ritmo y preguntas entre canciones nos mantuvieron activos y atentos. Fuimos testigos de cómo una guitarra escupía fuego y también de cómo Stanley llegaba en tirolina hasta la torre de sonido. Desde luego fue un espectáculo memorable pese a que la voz arrastraba ya varias actuaciones en los últimos días además de casi siete décadas, marcada por un setlist y una puesta en escena más que medidas. Por otro lado su retraso inicial hizo que terminasen más tarde, algo que no terminó de gustar a los fans que ya esperaban ante el Ritual Stage para la actuación de Alestorm, concierto con el que pusimos punto y final a nuestra experiencia festivalera.

Desconocemos si a causa de la media hora de retraso que acumuló la banda o por la efusividad de sus fans, Alestorm fueron recibidos con una cálida y ruidosa bienvenida, dando comienzo a su fiesta particular. Uno tras otro sonaron los temas que caracterizan su juerga pirata como México, Drink o Hangover, mientras la el ambiente buenrollero no dejaba de crecer. Incluso disponían de un enorme pato inflable que terminó usándose como pelota de playa, y voló sobre el público.

Fue un festival marcado por la política con el rechazo continuo hacia el nuevo presidente de los Estados Unidos, y también por el espíritu de fraternidad metalero. Aguardamos ya la próxima edición del Resurrection Fest. Mientras tanto nos toca mascar todo lo vivido y buscar lugar para todas estas nuevas experiencias en nuestra memoria.

Puedes ver las galerías de fotografías completas en nuestra página de Facebook: WarmUp Party, primera jornada, segunda jornada y tercera jornada. También tenemos un álbum de fotografías de asistentes en el que quizá veas alguna cara conocida, ¿quieres echarle un vistazo?

Crónica y fotos por Jina Estrada y Nuna Tau

©2018 Guitar Calavera Magazine / Diseño e implementación Pablo Villaverde | Estudio de Diseño

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