Z Live Rock Fest, primera edición de lujo

Gran primera edición del festival zamorano, con un cartel por todo lo alto cargado de grandes del rock y el metal estatal.

Tras una velada inaugural gratuíta en la Plaza mayor de la ciudad con Zenobia, Greenblues y Maldita Juliette la noche del viernes, a primera hora de la tarde del sábado comenzó el día grande del festival.

Abrieron la calurosa tarde dos bandas locales, en primer lugar la joven banda de rock Retorno Zero y tras ellos el punk-rock de BaXtards; dos actuaciones correctas y enérgicas pese a la temprana hora y al sol abrasador. A continuación el cartel daba un pequeño salto con los rockeros andaluces The electric alley, que poco a poco se están haciendo un hueco en el panorama europeo. Y ya en el ecuador del festival fue el turno del recital instrumental de los madrileños Jardin de la Croix, quizás la apuesta más arriesgada de la organización pero un gran acierto.

Poco a poco el recinto se iba llenando, paralelamente a las barras que servían bebida fresca, y llegó el primer plato fuerte del festival, Leo Jimenez.

El concierto comenzó con Desde niño y con bastante mal sonido, algo que se disimuló con los cantos del público y se fue solucionando con el paso de un par de temas. La tónica general del repertorio fue intercalar temas de su primer y tercer disco, obviando su segundo disco y, en contra de lo que podría esperarse, con tan solo dos temas de su reciente último disco, Hambre y Con razón o sin razón. Para finalizar, sonaron los únicos temas de la noche que no pertenecen a discos “en solitario” de Leo Jimenez: la única balada del repertorio, Parte de mi, y la rápida Resurrección, ambos temas compuestos por Leo para Saratoga. Y como punto final, uno de los temas más populares de su carrera, Hijo de la Luna, adaptación de Mecano realizada por Stravaganzza y que todo el público coreó a viva voz.

Leo demostró que está en un buen momento de forma vocal tras unos años un poco más flojos, cantando casi a la perfección tanto los pasajes más agudos como los más duros y rasgados. Además, en No hay más canciones para ti contaron con la colaboración de Tony “Mero Mero”, de Cuernos de Chivo, a las voces guturales. Durante gran parte del concierto Leo ejerció también de guitarrista, consiguiendo entre los tres guitarristas plasmar todos los detalles grabados en los discos sin renunciar a ningún momento a las duras guitarras rítmicas. Aunque el peso de los solos recayó sobre Antonio Pino, tanto Leo como Rufo Cantero hicieron también algún solo. Uno de los puntos destacables de la banda es sin duda el batería Carlos Expósito,  impecable y muy fino, que además también se encarga con soltura de los coros. Sin duda el que pasa más desapercibido es Edu Fernández, bajista discreto pero sin duda efectivo.

En resumen, un concierto entretenido y muy variado, lleno de los contrastes que tanto parecen gustarle a Leo Jimenez y a su público, que disfrutó con todos los temas, tanto los más “extremos” como los más “heavys”.  Aunque a algunos les cueste reconocerlo…

Setlist Leo Jimenez:

Desde niño
Condenado
Misantropía
Volar
Hambre
Con razón o sin razón
Bebe de él
Caminos de agua
No hay más canciones para ti
Parte de mi
Resurrección
Hijo de la luna

Ya rozando el ocaso llegó el turno de Sôber.

Como es habitual en sus últimas giras, el concierto comenzó con Sombras, que aunque con casi total seguridad no sea su mejor tema ni uno de sus mayores éxitos, sin duda funciona bien entre el público y tiene cierto significado tras él por ser el tema con el que regresaron tras su largo parón. A continuación todo el repertorio se compuso de grandes éxitos, pivotando en su mayoría sobre sus discos más significativos, el primero “Morfología” (La prisión del placer, Caída libre…) y el que les catapultó al éxito, “Paradysso” (Eternidad, Diez años…). Quizás la única pega del setlist fue incluír tan solo un tema de su último disco, Blancanieve, dándole al concierto demasiado aire de “revival”. Por el contrario, cabe destacar la novedad de incluír en el repertorio el tema Paradysso.

En general fue un concierto muy homogéneo, sin grandes altibajos, con Tic tac como único tema lento. En cuánto al sonido, como es habitual en ellos, fue impecable. Los guitarristas Antonio Bernardini y Jorge Escobedo trasladan al escenario los múltiples efectos y sonidos presentes en los discos, al igual que ocurre con la particular voz del inquieto bajista y cantante Carlos Escobedo. Y de nuevo una mención especial para el batería del grupo, Manu Reyes, desbordante de energía y muy contundente, pero no obstante muy preciso.

Sin duda Sôber son siempre una apuesta segura en cualquier festival, especialmente cuándo el repertorio está tan cargado de singles y grandes clásicos que vuelven al público Loco, tema con el que finalizó el concierto por todo lo alto pero con una sensación generalizada de haber sido, o quizás de haberse hecho, muy corto.

Setlist Sôber

Sombras
La araña
La prisión del placer
Eternidad
Caída libre
Paradysso
Diez años
Blancanieve
Arrepentido
Cubos
El hombre de hielo
Tic tac
Loco

Ya con la luna tras el escenario salieron a escena Warcry.

Sin duda Warcry eran los cabezas de cartel del festival, tanto por afluencia de público uniformado con sus camisetas como por tiempo de actuación, y se comportaron como tal desde el primer tema. Quiero oírte fue toda una declaración de intenciones y desde el inicio el despliegue visual fue el mayor de la noche, tanto por el mayor aprobechamiento de la pantalla de fondo como por la pirotecnia en el primer tema y el confeti  en el último.

El repertorio fue un repaso por su extensa discografía, con todos sus grandes himnos presentes (Contra el viento, Ardo por dentro, Capitán Lawrence, La vieja guardia, Huelo el miedo…), destacando quizás sobre todos los tres últimos: El guardián de Troya, Tú mismo y Hoy gano yo, todas cantandas de principio a fin por el público. Durante todo el concierto se intercalaron eficazmente temas variados, desde los más powermetaleros como Alma de conquistador hasta otras más calmadas como Coraje. Si hubiese que poner una pega, quizás sería la ausencia de El amor de una madre o (opinión muy personal) Hijo de la ira.

Sobre el escenario Víctor García es una fuente inagotable de energía y luce su característica voz orgulloso y consciente de su potencial, aunque si bien es cierto que hacia el final del concierto tanta intensidad comenzó a pasarle algo de factura a nivel vocal. A nivel de protagonismo el único que le rivaliza es Pablo García, que además de llevar todo el peso de las guitarras está constantemente interactuando con el público y desplegando su pequeño y particular show en los solos. Pero en energía sobre el escenario, a Víctor García le sigue el bajista Roberto García, discreto pero constantemente sin parar de moverse. Y en un segundo plano no menos importante se mueven el batería Rafael Yugueros y el teclista Santi Novoa, fundamentales en todos los temas del grupo.

Está claro que la apuesta de Warcry por hacer pocos conciertos en España les facilita que éstos generen gran espectación y tengan gran afluencia de público, pero es de justicia reconocer que tienen un directo muy entretenido y que anima hasta a los que hace años que dejamos de escuchar asiduamente power metal.

Setlist Warcry

Quiero oírte
Nuevo mundo
Contra el viento
Siempre
Anticristo
Coraje
Alma de conquistador
Ardo por dentro
Capitán Lawrence
Perdido
La vieja guardia
Huelo el miedo
Cobarde
La maldición del templario
Deborando el corazón
Un poco de fe
El guardián de Troya
Tu mismo
Hoy gano yo

Y finalmente, en la madrugada salieron a escena Hamlet.

A los veteranos de la noche les tocó cerrar el festival. Salieron a darlo todo desde el principio con los clásicos Limítate, Vivo en él y Antes y después, que desgraciadamente quedaron afeados por constantes y largos fallos de sonido. Tras un repaso a los primeros temas de su último disco retomaron los grandes clásicos, comenzando por la rabiosa Muérdesela, durante la cual pudimos participar en el primer wall of death de la noche. Llegando ya al final del concierto pasaron brevemente por su penúltimo disco con El mundo en pausa y finiquitaron la actuación con las siempre efectivas e imprescrindibles Irracional, con el segundo y último wall of death del festival,  y Jodido facha.

A la vista de los derroteros que siguió el setlist dentro de la variada discografía de la banda, sólo se echó en falta algún tema del disco “La puta y el diablo”. Por lo demás, tanto el repertorio como la actitud de la banda fueron intensos de principio a fin, con un Molly desatado (a veces incluso demasiado) y una banda bien engranada, incluído el más recientemente incorporado Ken HC. Como puntos en contra, los fallos de sonido, el abusar un tanto de los acoples de guitarra para enlazar canciones y el excesivo “bilingüísmo de Molly.

En gran parte por ser ya madrugada, pero también por ser el grupo más “extremo” de la noche, contaron con menos público que los demás grupos, pero los presentes estuvieron tanto o más implicado que en los anteriores conciertos, saltando y cabeceando con muchísima intensidad. Y es que quien diría que Hamlet llevan sobre los escenarios desde principios de los noventa, porque siguen desplegando la energía e intensidad de siempre.

Setlist Hamlet

Limítate
Vivo en él
Antes y despues
Imperfección
Mi religión
Lamento
Muérdesela
Denuncio a dios
Tu medicina
Dementes cobardes
Egoísmo
El mundo en pausa
Irracional
J.F.

Y así, refrescando por fin la noche, llegó a su fin un festival al que, si funciona igual de bien y mantiene un nivel de cartel semenjante, auguramos muchas más ediciones.

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