Solidaridad a ritmo de punk

El sábado 14 de abril, a las diez menos cuarto de la noche, comenzaba en la Sala Magnética una velada punkarra en favor de los animales al cuidado de la Asociación Aloia, la protectora de animales de Tui.

Se abrieron puertas y el dúo de batería formado por Cibrán Rey y Davidian (también miembro de Salvaje) no se hizo esperar. Durante aproximadamente quince minutos nos obsequiaron con sus ritmos dejando entrever ya el ambiente amistoso que nos envolvería las próximas dos horas. El sonido de los instrumentos era claro y firme, a veces acompañados por líneas vocales turbias pero acertadas.

Tras ellos, manteniéndose Davidian a las baquetas, llegó el turno de Mano de Piedra. Aunque era Zangief la agrupación programada razones médicas los privaron de subirse al escenario esa noche. He de decir que me parecieron una banda curiosa pues no siempre se encuentra un grupo cuyo vocalista principal sea también el batería (este chico es una caja de sorpresas). Además, el escenario era pequeño por lo que las cuerdas estaban a pie de público. Este último detalle, contra todo pronóstico, nos acercó a ellos como oyentes contribuyendo al sentimiento de camaradería para con los asistentes.

Durante un par de temas los problemas técnicos (derivados seguramente de algún cable con pocas ganas de trabajar) salieron a relucir. Unos ajustes de niveles solucionaron el asunto y el concierto pudo seguir su curso sin mayores contratiempos. Pese a que alguna voz todavía fallaba ligeramente la intensa energía que desprendían hizo que obviásemos esos detalles. Comenzaron las palmas, los vítores y los saltos entre el público, siempre al compás de los potentes ritmos de la banda. Fuertes guitarras y voces rotas fueron su marca de identidad.

Dieron las once y Mano de Piedra dejó paso a Back to Youth, una banda de también cuatro miembros pero de estilo más juvenil y garajero. Si con los anteriores el público se había animado muchísimo, con ellos se desató el desmadre. Cerveza por el suelo, pogos ocasionales (dentro de lo que la pequeña sala permitía) y un frontman muy inquieto que no paró de azuzar al público para que los ánimos no decayesen fue lo que reinó en la sala durante los siguientes cuarenta minutos. Los ritmos eran ligeros pero se metían en el cuerpo junto a las contagiosas melodías de sus canciones.

En definitiva, fue una noche intensa y entretenida que a las doce de la noche puso punto y final, espero que con positivos resultados para la protectora de Tui. Apoyar la escena local es maravilloso y, si aún por encima podemos ayudar a alguien que lo necesita, sienta mejor todavía. Un diez por la música de esta gente, un diez por ser como son y un diez a Aloia por la labor que realizan. También gracias a la sala por acoger iniciativas tan bonitas.

¡Hasta la próxima Calaveras!

DÚO DE BATERAS

MANO DE PIEDRA

BACK TO YOUTH

 

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