Shock progresivo con Soft Machine en su “Fifth” un disco para sentir

Título: Fifth
Artista: Soft Machine
Año de lanzamiento: 1972

Nos sumergimos hoy en una banda extraña y de muy alta calidad. Una histórica del progresivo y experimentación. Una banda con muchos cambios de miembros y donde todos eran del más alto nivel posible (llegaron a tener como guitarrista en algún disco a Allan Holdsworth).

Esta banda es, por momentos, intimista, virtuosa, compleja en ejecución y capas musicales, al tiempo que simple en sonoridad y en cuanto a lo que te transmitía. Era una banda directa, y para directo, capaz de crear sensaciones y sentimientos oníricos y fantasías. Es una banda coherente, que no te vende una película distinta a lo que ellos creen y viven.

Se podría definir este disco (pues cada disco de esta banda tiene particularidades que los hacen distintos) como Jazz Progresivo, con fusión rítmica muy psicodélica.

Hay que destacar que este 5 es un disco instrumental, con la particularidad de que el control vocal lo ejerce el saxofón (con absoluta maestría) y que tampoco tiene guitarras en el papel solista (en ningún papel), tomando esa función el saxo y el techado. Aunque si presenta un bajo eléctrico (y también un contrabajo por momentos) que si realiza funciones ocasionales melódicas y fraseos brillantes.

El disco es oscuro y brillante a la vez, con una producción perfecta, sonido pleno y estilo muy puro, muy jazzero. Con una ubicación espacial de los instrumentos muy lograda.

Las composiciones corren a cargo de todos los miembros de la banda, varios aportan temas (alguno aporta varios) y eso da una sensación de diversidad experimental agradable y refrescante. Con toques diferenciales sustanciosos.

El vinilo se presenta en formato sobrio, negro sobre negro y sin insertos ni documentación adicional. En alta calidad y gramaje.

Cara A:

All White arranca totalmente metido en el jazz, con efectos, fusión, base opresiva con teclado, como una cuerda pulsada constante y un saxo sobre todo lo demás, histérico, atonal, como en una improvisación loca (luego te das cuenta que todo está muy calculado y medido).

Aire psicodélico con intro larga hasta que aparece la sección rítmica y se empiezan a sumar capas para ir subiendo de intensidad. El bajo se hace con el control y establece un pedal constante, bien fraseado y el saxo haciendo la función de vocalista. El bajo clarifica y apoya.

Repiten fraseos a modo de estrofas y estribillos con una batería muy étnica.

Entramos en otro alarde freak, con Drop, y tal y como su nombre indica, el sonido es una gota…y así comienza, sumando sonidos/ruiditos y poco a poco desarrollando la melodía, acuosa, onírica, fluida, relajante. El control lo ejerce el teclado eléctrico.

El bajo entra tras larga intro (muy de jazz) para empujar y frasear con brillantez y por detrás de todas las capas, al unísono de los teclados, con saxo distorsionado de fondo.

Es increíble como el saxo puede sustituir a la voz y como toda la banda modula con sutileza y sin que casi percibas los cambios tonales, para finalizar totalmente metido en el jazz.

Y cerramos la cara A del disco con M.C., tema del bajista H. Hooper (donde casi no aparece el bajo… curioso). Intro al teclado y pronto sumamos la sección rítmica en un viaje fluido, suave y algo loco en la percusión para entrar en el silencio. Volumen bajando. El saxo entra en el canal derecho pero lejos, como probando, sin prisa por definir. El resto del sonido arropa como unas campanas, como un repiqueteo constante (estos se han tomado algo).

El bajo ya indicábamos que casi ni se oye, solo de fondo tejiendo base y haciendo de cama el resto, con notas largas y cogiendo intensidad y espacio poco a poco, acelerando pero sin tapar al lejano saxo. Algunos fraseos robados del bajo demuestran donde está el nivel, pero sin protagonismo. Con modestia.

Cara B:

As If, con todo cruzado, sin lógica, contándote diferentes historias, para ordenarse, un poco al estilo Pink Panther, y aparece el bajo para estabilizar con el plato de la batería. El saxo se va centrando.

El pedal de bajo unifica el sonido y el teclado viste desde el fondo, permitiendo al saxo tomar la delantera sobre este untuoso bajo. Pura delicatesen de capas y sonidos. Un disco de pura experimentación.

El saxo te cuenta una historia con nerviosismo, con prisas, con virtuosismo, con un control impactante y sobre una batería que muestra un constante repiqueteo de aro de caja y sutil plato, siempre ahí, a su rollo y con un bajo en modo pedal.

Aparece un contrabajo distorsionado, gordito, haciendo un solo extraño que demuestra la posibilidad y opción sonora de este instrumento. Ahora tenemos dos bajos funcionando y suena fantástico (¿porque no se hace más lo de juntar dos bajos?).

Saxo distorsionado para retomar el control pero sin perder ya el contrabajo, la compañía.

Final histérico como el principio, con un solo de batería rico, largo y en otra onda (resulta que ya estamos en el segundo corte del disco, LBO). Este tema/solo/interludio o, como desees definirlo, lo compuso el baterista.

El tercer corte es Pigling Bland, muy ambiental, muy cine negro americano. Con un marcado contrapunto donde el bajo marca un estilo y ritmo, definiendo una melodía fantástica, medida, armoniosa y muy articulada, al tiempo que el saxo frasea en otra onda bien distinta, con una sonoridad donde solo llega a coincidir con el bajo por momentos. Genera, así, una sensación muy etérea y especialmente agradable, con múltiples puntos de apoyo para su disfrute y que te invita a escucharlo varias veces para apreciar matices distintos en cada escucha. Mucha información y en cada escucha apreciarás pequeñas sorpresas.

Cambio de ritmo repentino hacia lo latino, aunque el saxo sigue en su onda, provocando un efecto muy curioso, con el bajo acelerando y desbocado al tiempo que la batería marca de modo magistral, con micro solos de muy alto nivel. Y así nos fundimos en el cuarto tema y último de este disco, Bone, sin separación ni tiempo para tomar aire. Solo unos juegos de platos de la batería sobre un fondo sonoro del teclado. El saxo parece que lleva puesta una sordina o quizá sea el teclado sonando a viento…(sabe dios), para ir introduciendo el tema.

Sonidos agudos de fondo, golpes para reforzar la sensación de fantasía… y un aire muy orgánico, muy puro…. Y al final flautas.

 

En general hay que destacar que este disco juega en una división a la que no todo el mundo puede acceder y disfrutar. Es complejo en estructura y superposición de capas, pero muy orgánico y simple al oído, muy ambiental, muy esencial.

Es difícil acceder al jazz progresivo y más de la mano de ciertos maestros (entre los que destacan Soft Machine), pero no deja de ser una experiencia interesante y, quien sabe, quizá alguien pueda descubrir un filón.

Evidentemente este no es un disco/grupo usual ni popular/pop que agrade a l inmensa mayoría de los oyentes (ni lo pretende), pero si que es un opción para los que busquen nuevos estímulos y experiencias.

Totalmente recomendable y puede que ayude a abrir la mente en muchos aspectos… es música de hace muchos años, pero que envejece muy bien. Para mí, ha sido muy agradable tomar contacto con este disco. E iré a por más.

 

 

 

 

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