El pilar que lo cambió todo: “Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band” (The Beatles, 1967)

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En la historia de la música, pocas veces todo el mundo coincide en la valoración de alguna obra. Los gustos son muy subjetivos, aunque sí hay cierto consenso en qué obras son las mejores o las más definitorias de un género o estilo concreto. Hoy nos enfrentamos a una de esas obras de las que nadie discute sobre su transcendencia, su contundencia y la revolución que supuso su aparición en el mundo de la música: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

En todos los listados de los mejores discos, de cualquier tipo y criterios, esta obra, suele estar situada arriba del todo. Para muchos ha sido el mejor disco de todos los tiempos -quizás es mucho decir, pero bien merece estar entre los 5 mejores, sin duda-, pero lo que es seguro es que aportó notables méritos e innovaciones al mundo musical.

Es difícil destacar un aspecto aislado de esta obra, donde todo raya lo divino, desde una exquisita y ejemplar producción a cargo del monstruo George Martin, hasta un nivel musical e interpretativo notable por parte de una banda que no destacaba precisamente por su virtuosismo. Todo ello acompañado por un nivel de composición -aquí sí que eran unos dioses- absolutamente fuera de parámetros.

Los temas son cortos y dinámicos, frescos y ágiles, de impacto. Descubrirás, si es que no lo has hecho ya, una joya tras otra… El disco se podría meter de lleno en la psicodelia. Para mí es uno de los mejores ejemplos de psicodelia que existen.

Es una magnífica obra vocal, con mucho juego y armonización de voces y donde el peso de las mismas destaca sobremanera. El bajo eléctrico lo domina todo, incluso dejando la guitarra muy discreta, con un gran trabajo pero sin protagonismo. La sección rítmica es brutal, y eso que Ringo Star era “mediocre” según mucho analistas… en fin.

Aportó otros elementos a reseñar, como ser el primer disco que incorporaba la edición en doble carpeta del vinilo. Esta edición en vinilo fue grandiosa, con las letras, fotos de gran formato. Y un sonido de tal calibre que te da vergüenza poner un cd o escucharlo en digital.

Cara A.

Empezamos con un sonido caótico, una especie de fiesta, sonidos de la calle y entrando en el canal derecho del equipo aparece la base rítmica, densa, opulenta, gorda… así es Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band, con una batería pesada, muy clara, muy grave y definida. Un bajo eléctrico muy presente, dominante y conductor y la voz casi en un segundo plano. Entran unos arreglos de viento y el sonido pasa al canal izquierdo, con voces dobladas y llenándolo todo.

Suena moderno, muy actual en la producción y eso que estamos en 1967, caray… espacios muy destacados y voces que se mueven de un canal al otro con un juego estéreo algo psicótico.

Juegan con diferentes voces y siempre dejando algo de ruido de fondo de la calle.

De repente estamos en otro tema… y menudo tema, A Little Help From My Friends, un gran clásico, donde vuelve a destacar la base rítmica. Todo el tema lo lleva el bajo y aparecen múltiples capas sonoras que lo refuerzan. Mucha producción de estudio.

Cambios de dinámica, de ritmo, de partes, de sonidos. Uso profuso de coros que lo convierten en una perla.

El tema modula, se hace más íntimo para volver al estribillo de forma recurrente. Al final la voz se queda casi en solitario,  y nos vamos a mi tema favorito, en el que sutilmente se hace ver la  influencia de las drogas en este sonido, y donde el propio título dio lugar a muchas habladurías y leyendas Lucy In The Sky With Diamonds (LSD), y empieza la psicodelia pura, un carrillón agudo de fondo, sobre la que se inicia el viaje apoyándose en el bajo, o una tuba, que es como suena, y flotas en ese ambiente, en esa atmósfera. Los cambios de ritmo son la máxima.

Das vueltas, y el bajo siempre lo define todo, lleva la melodía, lo marca todo de forma persistente. Es la batería la que rompe y cambia las partes de esta obra incalificable. El bajo frasea sobre el teclado y la voz es tan adecuada y perfecta que casi ni te das cuenta de que está sonando, haciendo que este grupo te transmita una idea irreal de sencillez.

El juego estéreo en el equipo está muy logrado y con un fade out nos sume en el siguiente corte, Getting Better, con riff marcado y entrando la voz sobre la base. Aparecen los coros que dan respuesta a la voz principal, con mucho juego y peso.

Es alegre, dinámica, juguetona y vibrante, aquí nada está de relleno. Suena a grupo vocal americano, con capas y arreglos armonizados sobre esa densa base. Ringo Star vuelve a destacar.

Nos vamos ahora a Fixing A Hole, barroco, vodevil, con un bajo muy duro y  articulado. Voz excelsa y otro gran clásico rítmico, modulando hacia el rock, donde aparecen las guitarras distorsionadas y por fin con protagonismo, coros dominantes y voz melosa.

El tema acaba rápido y nos mete en She´s Is Living Home, una balada con vientos y un chelo que la conduce, jugando con la distorsión de arco. El bajo refuerza por detrás, de fondo.

El juego vocal es fantástico, muy costa oeste USA, fresco, definido, y tan limpio que te hace soñar, te sume en un placentero letargo. Es muy elegante, sin solos, sin personalismos. Pura delicatessen.

Y para acabar esta cara del vinilo tenemos Being For The Benefit Of Mr. Hite, sobre un bajo eléctrico muy jazzero y una voz con eco y una sutil cadencia pedal. Muy carnavalesco, muy feriante y experiemtnal, con muchos sonidos psicodélicos, bizarros, dejando espacio para un piano ocasional duro.

Pasamos a la cara B.

Within You Without You comienza con sitar y efecto ambiental, percusión impactante y voz sutil que entra tapada sobre esta base de tintes asiáticos a la vez extraña y psicotrópica. Cuerdas con algo de dureza y voces como un mantra.

Esta rareza de Harrison es el tema más ambiental de todo el disco, con un solo de sitar y lleno de sonidos fuera de lugar, de época. Es una obra de arte sonoro que acaba con sonidos de arpa y chelo.

Regresa la voz y concluye para dirigirse a When I´m Sisty-Four. Este tema es como una broma musical, muy rítmica y algo cadenciosa, con ritmo divertido.

Los coros dan profundidad y la voz te lleva por la historia con cierta pena, algo de nostalgia que contrasta con el ritmo circense. Parece un jingle, como un corte fuera de lugar, raro y a la vez precioso.

En Lovely Rita, vuelven a los orígenes de la banda con un tema romántico, ágil y con vida. El bajo, con mucho fraseo, destaca sobremaner. Los breaks de batería son fantásticos, sin prisas, medidos.

El siguiente tema, Good Morning, Good Morning, lo presenta… ¡un gallo! Y esto ya es la locura: voces raras, casi desafinando, una batería muy pesada, vientos y guitarras distorsionados y unos coros casi atonales.

Los vientos empujan y los coros en el estribillo están como fuera de lugar. El gallo y los pájaros siguen por medio del tema, y aparecen perros, gatos y caballos… todo cabe dentro de este extraño corte.

En el quinto tema de la cara B aparece, casi desconocido en el inicio, otra vez el  Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band (reprise)…  más rockero, más de directo, con mucha fuerza y guitarra distorsionada.

Los riffs de guitarra están muy marcados, aunque el tema es como un guiño, un puente que une ambas caras del vinilo para llevarte al último tesoro… A Day In The Life, sobre voz y batería opulenta.

Este tema es puro sentimiento, y usa el piano para reforzar esta sensación. Como balada es perfecta, voces y coros sutiles, adornos y arreglos, y al final, sonido de caos, de fiesta, de calle.

Tiene un cambio de ritmo, de melodía, de “todo”… que te lleva a otro tema totalmente distinto, es genial. Se queda en el aire, colgado de los coros y voces, acompañados de una orquesta para volver al tema inicial. ¿Qué ha pasado? Pues eso, te has encontrado con los Beatles.

Regresa el caos y la fiesta, se genera tensión y… FIN. ¿O no? Resulta que si dejar rodar el vinilo un poco más, -esto no pasa en el CD, obviamente-, entramos en una pista bucle eterna, con un sonido extraño, como si fueran voces grabadas al revés. Es divertido estar leyendo o haciendo algo en casa y entrar en ese bucle esquizofrénico, que sólo para si retiras la aguja. Y es muy divertido probar a escucharlo pasando la pista al revés.

Este disco es un pedazo de obra de arte incombustible, que tiene 50 añitos y parece actual, presente, moderno… Esta es una de esas piezas que debe ser juzgada, incluso, por parámetros no sólo musicales. En mi opinión sólo hay un par de obras comparables por originalidad y calidad musical: A Night At The Opera de Queen y el A Kind Of Blue de Miles Davis… quizás alguna que otra perla más.

La grandeza de algunos artistas no es casual, y es en discos como éste donde puedes apreciar lo que significó para el mundo, para la cultura y la sociedad.

Escuchar este disco debería ser obligatorio en los colegios y todo el mundo debería haberlo escuchado, y muchas veces. Poco más se puede decir.

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About Author

Bru Vidal

Nacido en Vigo, y metido en el mundo de la música de forma tardía. Desde temprana edad su obsesión musical era el bajo eléctrico, en parte por culpa de John Deacon (Queen), y en cuanto pudo se metió de lleno con el citado instrumento. En su formación, continuada, deja un importante espacio para el jazz, de donde extrae ideas y recursos a la hora de plantear sus composiciones. Es músico, arreglista y compositor en la banda Winter Project, en la que se esfuerza por desarrollar su experiencia musical. Se siente a gusto en prácticamente todos los estilos musicales, aunque está más cómodo en el jazz y rock de los 60s, y 70s. Gran aficionado al disco de vinilo y a analizar discos para obtener de ellos información útil para mejorar como músico. Luthier aficionado colaborador de la marca Galicia Customs Guitars, ha desarrollado y diseñado varias guitarras y bajos eléctricos. Actualmente usa de forma habitual varias de sus creaciones y en su banda también alguna guitarra es de su factura.

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