Una vuelta a los orígenes con “Shake Your Money Maker” (The Black Crowes, 1990)

Título: Shake Your Money Maker
Artista: The Black Crowes
Año de lanzamiento: 1990

Delicatesen pura, joya moderna con sonido añejo y gusto por el trabajo bien armonizado, arreglado y ejecutado. Voz característica y melodías pegadizas, de impacto. Todo en este disco es de muy alto nivel y por ello fue la revelación del año en su debut como banda. De vez en cuando las grandes academias y premios internacionales aciertan en algo y 1990 fue un buen año.

The Black Crowes nacen en este año 1990 con sonado éxito y unos credenciales que dejaron a más de uno con la boca abierta. El rock estaba muerto y el rock sureño aún más, pero al final resultó que el cuerpo podía dar unos buenos coletazos y nunca llegó a enfriarse.

La producción de este trabajo es del mismo nivel al que nos tiene acostumbrado este mercado y, en el caso concreto de nuestro vinilo, la edición última a cargo de American Recordings, donde todo es buena calidad y presentación.

El sonido que vais a apreciar a continuación está plenamente apoyado en capas y capas llenas de matices y arreglos interesantes, donde cada uno hace su trabajo y no se estorban, donde todos saben sumar elementos para enriquecer.

Cara A. Shake Your Money Maker.

Arrancamos con un temazo. Buena forma de presentar credenciales y definir por donde van a ir los tiros, con Twice As Hard, donde la guitarra distorsionada y grave entra marcando una frase definitoria y seguidamente aparece uno de los míticos riff de esta banda. Todos a fuego metidos en faena y una voz inconfundible, característica, otra de las señas de identidad del grupo, construido el tema sobre una incombustible sección rítmica, poderosa y muy activa.

En especial la guitarra y sus frases, y la voz de Robinson, son las huellas que van a utilizar a lo largo de los años en esta banda, con mucha solvencia y personalidad propia. A veces basta un solo tema para encontrar tu estilo y matrícula. Otras bandas se tiran toda una vida y nunca lo encuentran.

Los solos de este tema se basan en montones de capas de guitarras, destacando el fraseo medido y la voz acortándolo, dejando que todo respire mucha calidad.

Sin descanso y tras el primer subidón te sumerges en Jealous Again, más New Orleans, rítmico, saltarín, sobre un bajo limpio que remata las frases del vocalista. Muy cajún y con Robinson divirtiéndose, al igual que el resto de la banda. Juegan con cambios de nota de forma muy natural, haciendo ganar mucho cuerpo al tema.

Este es otro de sus temas conocidos, y esa voz aguda y sureña te recuerda a las bandas de siempre, a lo añejo. Sensación reforzada cuando entra el piano para adornar las frases, haciendo que parezca aún más cajún. Y remata con un solo de salida, largo, interesante, y muy bueno.

En el siguiente corte tenemos Sister Luck, más tranquilo, con la guitarra definiendo la línea protagonista, esperando a que entre una segunda guitarra con un sonido más agudo y más melódico. Ahora aparece la sección rítmica vistiendo el tema de forma intimista, medido y sensible. La voz en su salsa, modulando para ganar feeling y meterse en tu alma. El sonido es dulce, muy Lynyrd Skynyrd, donde encuentras notables similitudes, tanto en intención como en sonoridad y voces.

En Could I´ve Been So Blind la guitarra distorsionada define frase y la voz entra rápido para tomar el control, sobre una batería muy presente y con mucha pegada, dejando al bajo eléctrico doblando frases. Y comienza el baile y el juego rítmico. Jugando con la escala e incluso marcándose algo de slap con el bajo. Todo suena a muy alto nivel sin dejar huecos sonoros ni espacios que hagan decaer el nivel de energía que transmiten. No te puedes aburrir con esta banda.

Los solos entran a caballo de toda la base rítmica, con distorsión y frenado rápido para dejar hueco a la voz.

Para concluir esta primera cara del vinilo tenemos Seeing Things, una balada en el inicio, íntima, con dos guitarras, y la base entrando más tarde. Muy sureña y cierto olor swamp rock, con una voz que te recuerda algo a Rod Steward, muy agradable al oído y con un órgano de fondo, sin prisa.

No deseas acabar esta cara del disco, todo funciona y es muy natural, los ritmos son hipnóticos. Pretenden templar este tema, sujetarlo, pero es difícil, se les escapa. Va ganando intensidad y vigor de forma inevitable, más, cuando aparecen unos coros femeninos que solo hacen elevar aún más esa intención. El tema se torna, casi, épico.

Cara B. Shake Your Money Maker.

Empezamos por el tema que les dio la fama, el tema con el que arrasaron, Hard To Handle, el estreno más novedoso del año con una sonoridad que no encajaba, en absoluto, con la década donde nació (ni con la anterior).

Riff inconfundible, con voz y ritmo impresionante. Un rotundo 10, con frenadas y vueltas al riff sobre melodía pegadiza, definiendo un tema que es una verdadera gozada, transmitiendo la fuerza plena que tiene esta banda. Salvaje y definida, muy medida y con sonido muy cuidado, muy claro. Múltiples capas sonoras e infinidad de matices que aprecias con cada escucha (requiere muchas para apreciar todos los juegos realizados). Mucha información para tu cabeza, un golpe de estímulos.

El solo de guitarra es perfecto, con mucho aire, sin agobios y un gran control del ritmo y la dinámica. Todo es intención.

En Thick N´Thin escuchas un automóvil, un accidente…y entramos en un tema rockabilly, bonito y acelerado. Está claro que esta gente domina el concepto de ritmo, con un toque muy The Clash.

Otro tema que te engorda el oído, te engancha, y te hace sonreír, sobre muchas guitarras desatadas y locas. La sección rítmica toma el control y el bajo se marca unas líneas muy articuladas. Todo es una delicia.

Para finalizar el tema todos entran a lo loco sobre notas del piano, que queda mas atrasado.

Ahora pasamos a She Talks To Angels, con guitarra acústica y armonías sueltas. Una balada con mucho fraseo donde la voz entra a arropar la historia.

Cuando la banda entra hacen subir las calorías de otro de sus temazos (lamento repetirme mucho, pero es inevitable con esta banda).

Voz intimista con modulación natural y, cuando se juntan todos los sonidos, el nivel es muy intenso y vibrante. Cambiando hacia el final, tanto de tono como de intención, para volver a la sonoridad inicial, presentando mucha profundidad sonora.

El cuarto corte es Struttin´Blues, cañero, riff y fraseo muy marcado con voz al final de la frase y muy alta de tono. Blues, como indica su título, ves bien poco. Mucho piano/órgano Hammond tomando el control en velocidad y vigor.

Es un rock “pureta”, y el solo aún lo es más, recordándote en energía y fogosidad a KISS. Gran juego estéreo.

Acabamos este viaje de la mano de los Black Crowes con Stare It Cold, muy al estilo Rolling Stones y batería controlando desde el inicio. Riff de guitarra por encima de todo y la voz entrando para llevarnos al meollo del asunto, mas melódico y con la guitarra fraseando y definiendo.

El Hammond adornando y las guitarras como las reinas de la fiesta, con mini solos para concluir las frases y separando así las diferentes partes, dejando que la voz se quede a gusto en el estribillo.

Mucho control y sonido muy limpio y articulado, muy propio de esta banda.

Finaliza el tema y el disco acelerando y con todos a tope llenando los canales, pura energía y firma de la casa.

 

Grandísimo disco y grandísima banda, todo huele a perfección y mucho gusto. No te puede defraudar, todo está medido y calculado para que parezca natural, intuitivo y a la vez impactante. Sonido perfecto en todo el disco y gran calidad de ejecución de todos los músicos, con mucho peso y solidez. Se permiten detalles de gran habilidad, aunque eso no es lo importante, pues prima siempre el gusto y el sonido de banda.

Te descoloca un poco el año y lo fuera de época que puede parecer que está este disco, ya metido en los 90s, pero también esto te da la justa medida de lo difícil que es enterrar el rock & blues, o el rock sureño. Cuando crees que está muerto aparecen bandas que lo ejecutan con tal maestría que la sonrisa te vuelve a la cara. Y lo más interesante es que en cada década donde ha resurgido lo ha hecho con un sonido actualizado, propio, interesante. Véase el caso actual con Joe Bonamassa, y tantos otros que ya hemos ido comentando.

Este disco representa el clásico producto americano, donde es muy difícil encontrar un defecto (yo no los encuentro) y tanto la edición gráfica como la calidad general de la grabación son inmejorables y con personalidad.

Solo os puedo animar a su escucha y si aún no lo conocíais creo que la sorpresa será notable.

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