La voz y el rock que cambió el cine: “Bad To The Bone”, de George Thorogood And The Destroyers Of Delaware

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Hay momentos en la música que te sorprenden, no solo por el trabajo artístico presentado, sino por su contundencia y por estar situado fuera de época. Y este es uno de esos casos, donde un blues rock con un pie en el sonido de raíces del rock o incluso rockabilly, se presenta al comienzo de la década de los ochenta para romper el mercado.

Este disco, en concreto el tema que le da título, fue profusamente usado en el cine, marcando un momento de referencia; se presentaba en las películas cuando iba a aparecer el malote, el canalla, no “el malo” de la película.

Este disco es energía pura, ritmo y opulencia sonora. No hay ni un solo tema donde decaiga y sospeches que está de relleno, y la calidad de producción es incontestable.

La banda la forman Billy Blough al bajo, un valor seguro y firme con un sonido juguetón, rítmico, pesado y muy definido. En la batería Jeff Simon, brutal, simplemente una locomotora sonora, con un sonido gordo que lo cubre todo. Y la gran sorpresa es la función del saxofonista a cargo de Hank Carter, tomando funciones de solista y rivalizando con la guitarra de George Thorogood, dejando a este el papel de vocalista carismático, de frontman y líder indiscutible, pero dejando mucho protagonismo al resto de compañeros.

En resumen, es una banda muy sólida con un sonido muy cuidado. La producción es perfecta, el estilo es blues rock con incursiones en muchas áreas. Es sin duda alguna un disco de referencia para los amantes del blues-rock guitarrero de riffs.

Cara A. Bad To The Bone.

Empezamos a lo grande, con fuerza. Riff fuerte y marcado, muy rockabilero. Así es Back To Wentzville, con una sección rítmica que te deja sin respiración, dura, pesada. Bajo enérgico y vigoroso y voz característica: malota, canalla, traviesa, ruda y muy rocker.

Por detrás se deja oír un piano adornando y guitarras ágiles, vibrantes. El saxofón en su salsa, amenizando un solo salvaje y demostrando lo bien que le queda este instrumento al rock, con credibilidad y solvencia. El bajo se deja querer con unas caídas y fraseos definidos…muy, muy gordo.

Sin descanso, en pleno subidón, nos metemos en Blue Highway, con una guitarra arpegiando con mucho gusto, con cariño, intimista. Y la voz sobre el piano, marcándose un blues bastante pureta, pero con una base muy rítmica, donde nos volvemos a encontrar esta fantástica sección.

Es un blues al uso, con momentos para todos, y quedando con un sonido muy limpio y claro, volviendo a solear el saxo a cargo de Carter y tomando el control con mucha maestría.

En Nobody But Me, la batería arranca con contundencia, marcando y dejándose acompañar por el bajo. Estamos ante un tema clásico de la banda, con un cierto aire a The Clash y toda la banda haciendo coros a Thorogood. Mucha caña al estilo rocker, rematando los fraseos el bajo y con la guitarra suelta, aguda y ácida.

La batería es un robot, muy precisa y medida, con cuerpo y con feeling. Quedando el saxo para rematar la faena y perfilando las partes del tema, sustituyendo a la guitarra solista con buen criterio.

Pasando al siguiente corte, It´s A Sin, nos sumergimos en una balada estilo tejano, con toques de voz en otro nivel, sosteniendo las notas y con un regusto aún más canalla. Blues de estructura y con una batería pesada a tiempo, con el bajo jugando con las notas, aportando matices. La guitarra acompaña y rellena arpegiando, pero la voz es la que manda. El saxo retoma el papel de solista principal, auténtico co-protagonista del disco.

Rematamos esta primera cara del disco con New Boogie Chillum, y, como su nombre indica, nos vamos a un boogie puro, rápido, rítmico, con George hablando más que cantando. Muy a su estilo, donde se entretiene con el público y habla con ritmo, elude lo de cantar y te lleva a la historia en plan colega, muy casual y relajado.

Se aprecia su técnica de doble púa con la guitarra, llenándote el oído, y apareciendo la batería tarde pero con decisión. Este tema parece una locomotora desbocada y sin darte cuenta ya estás bailando y moviéndote con ellos… diversión pura y una magia especial.

El riff de guitarra es llamativo, rápido y pegadizo. El bajo propicia los juegos de voces y ruiditos de Thorogood, muy habitual en él -recomiendo verlo en algún vídeo en directo-. Este es otro de sus temazos, donde se frena, acelera, entran por turnos los instrumentos a hacer sus juegos, falsos finales, etc…

Cara B. Bad To The Bone.

Aquí es donde empieza la gloria, con el tema que da título al disco: Bad To The Bone. Clásico de clásicos del rock y del riff de rock americano. Imposible no haberlo escuchado en docenas de películas y siempre en el mismo tipo de situación, ya descrita.

Riff puro, con pedal constante, entrando la banda a continuación. Voz vigorosa, muy canalla, y ritmo. ¿Qué más se necesita para hacer un tema incombustible?. Saxo con detalles perfectos y piano genial, todos son protagonistas, todo es un torrente de sonidos y matices. No sabes si definirlo como raíces del rock, rock sureño, rockabilly, o rock blues. Saxo con mucho sentimiento y guitarra dando réplica.

Esta banda marcó estilo y época, con la voz muy clara sobre una batería limpia, articulada, con un gran sonido y por detrás todo el resto de la banda.

Sólo este tema justifica este disco e incluso toda la discografía de la banda -siendo ésta impresionante, ojo-. Hay bandas que pasan una vida entera creando para lograr un pleno absoluto, un 10. Y esto lo es.

El siguiente corte es Miss Luann, con guitarra distorsionada y entrando al fraseo el resto de la sección rítmica. Saxo melódico y esquema de blues acelerado. Es un rock primigenio que muestra a la banda tal cual es…

Llegan ahora unas versiones excelentes, y empezamos con As The Years Go Passing By, donde poco podemos decir que no se palpe desde el primer acorde. Cruda, ruda, con fondo muy oeste americano y gran feeling. Cuando entra la base rítmica, todo mejora hasta niveles inmedibles, con mucho más cuerpo -como si lo necesitara, vamos-, más espacio sonoro. Cierras los ojos y el saxo al fondo te lleva a otro mundo, lleno de matices y acercándose al frente para tomar el control.

Se trata de una versión con mucho gusto que nos lleva al siguiente cover, No Particular Place To Go, con ritmo y contundencia. Energía pura al estilo Delaware, y con la voz como líder indiscutible, manejando ritmos y paradas para dejar a los músicos desatarse por momentos, cambiando mucho la dinámica y la intensidad, en muchas capas sonoras.

Acaba este disco con Wanted Man, a lo Jonhny Cash, con guitarra acústica y aire country southern, muy fina y elegante, bonita y sentida.

Otra versión espléndida de una banda muy respetuosa con las raíces del blues-rock, hace propio el tema y crea escuela tanto en estilo como en ejecución. El bajo suena a contrabajo, pero mucho. La guitarra es muy limpia y definida, con muchos detalles y buen rasgueo. Todo suena desahogado, relajado, casual, precioso.

Conclusión

¿Qué queréis que os contemos, de este disco, que no haya quedado claro?. Es absolutamente perfecto, suena increíblemente bien y está bien planteado en cuanto a la distribución de los temas  -aunque yo pondría de primero el que da título al disco, manía mía-. La calidad general es más que notable, los arreglos musicales son muy acertados y elegantes, el nivel instrumental es del más alto nivel. La voz es característica, personal, con carisma. La elección del saxo como coprotagonista es de 10.

Este es un disco que todo el mundo debería escuchar y juzgar por sí mismo si no merece un puesto en nuestras discotecas particulares… Estoy seguro de que os arrancará una respuesta positiva, y una sonrisa que os durará un par de semanas.

Otro gran 10.

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About Author

Bru Vidal

Nacido en Vigo, y metido en el mundo de la música de forma tardía. Desde temprana edad su obsesión musical era el bajo eléctrico, en parte por culpa de John Deacon (Queen), y en cuanto pudo se metió de lleno con el citado instrumento. En su formación, continuada, deja un importante espacio para el jazz, de donde extrae ideas y recursos a la hora de plantear sus composiciones. Es músico, arreglista y compositor en la banda Winter Project, en la que se esfuerza por desarrollar su experiencia musical. Se siente a gusto en prácticamente todos los estilos musicales, aunque está más cómodo en el jazz y rock de los 60s, y 70s. Gran aficionado al disco de vinilo y a analizar discos para obtener de ellos información útil para mejorar como músico. Luthier aficionado colaborador de la marca Galicia Customs Guitars, ha desarrollado y diseñado varias guitarras y bajos eléctricos. Actualmente usa de forma habitual varias de sus creaciones y en su banda también alguna guitarra es de su factura.

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