Nos vamos al sur, de la mano de los Smokey Fingers con su joyita “Promised Land” (Italia, 2016)

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Una banda que te sorprende, te traslada a otra época y te descoloca una vez te enteras de cual es su procedencia, pues no te imaginas que desde Italia se pueda hacer un rock sureño americano tan puro, tan “de siempre”, tan franco.

Quizá una de sus mayores virtudes pueda ser considerada, también,  su mayor defecto, pues este olor a “de siempre” le puede pasar factura al no aportar demasiado al género.

El sonido y la sensación transmitida, es de una calidad incontestable, la producción es muy buena, la imagen y el artwork rozan la perfección, sin cansar ni saturar, muy evocador.

La colocación instrumental de la banda, el nivel musical de cada miembro y la perfecta voz, crean un caldo muy agradable, con mucho sabor y mucha sustancia, que tema a tema vas disfrutando y te va relajando, quizá por esa impresión de que todo ya estaba escrito y contado.

Entrando en materia, esta vez en formato CD, nos vamos a Black Madame, con un arranque duro guitarrero, de riff (como nos gusta en Guitar Calavera) denso, y con una voz ruda, generando juego entre la voz y esa guitarra fraseando.

Todo es sureño, con cambios dinámicos y modulando para caer en un estribillo rockero, muy de los 80s, con un aire a los Black Crowes y conservando una notable elegancia, donde los solos no son intrusivos, el bajo se deja notar en los huecos que le van dejando y hacia el tercer minuto cambiamos, nos ponemos más tiernos y templamos por momentos. El solo final es más sureño, más americano.

Nos vamos ahora a Rattlesnake Trail, arpegiando y en plan intimista. Gran sonido de conjunto y la voz susurrante. Un inicio muy minimalista para dejarse caer toda la banda junta y llenarlo todo de capas.

Las guitarras en segundo plano, con muchos detalles y vistiendo el tema. y el riff/arpegio es muy agradable y pegadizo, sobre la sección rítmica, de gran solvencia. Todo es elegante, suave y con peso.

Gana algo de dureza hacia el final en un solo al estilo de Slash, muy buen gusto.

The Road Is My Home, ya totalmente Black Crowes, muy medida, deja aire y espacio para que todos los músicos se explayen y la voz se sitúa muy acomodada en esta tesitura.

Es una balada sureña, con gran feeling, bonita, agradable. El tema funciona muy bien como single.

En Damage Is Done, volvemos al esquema de riff de inicio y al que se le añade una batería gorda, densa que te lleva rítmicamente y te cambia el estado anímico.

Nos resulta muy convincente la medida de la sección rítmica con respecto a la voz, y los juegos de esta con la guitarra. Todo rezuma gusto.

Pasamos así a The Basement, con un inicio muy bonito, guitarra y refuerzo de bajo. Cadencioso y con la impresión de que el disco está mejorando según avanza, más y más Black Crowes, más sureño. Sin prisas, solo elegancia, dejando muchos espacios para la banda con algunos momentos de lucimiento de la batería y de las guitarras. Estas con solos tranquilos, bien articulados… marca de la casa.

Last Train, swamp rock con banjo, propio del estilo que destila la banda, balada, con buen estéreo y guitarra excelente, muy bien armada y creando ambiente. Voz increíblemente bien colocada en este estilo, clara y algo ruda.

Así continuamos con otro tema de riff, en la misma onda de lo ya escuchado, Floor Washing Machine Man, cadencioso y con bajo y guitarra de protagonistas destacados. Un tema puro estándar de esta banda, que te marca claramente como debe ser un concierto de la misma, sin sorpresas. Y que nos sirve de transición para Stage, de guitarra más ácida y distorsión. Batería fuerte y vigorosa. Fraseos muy marcados con frenadas para enfatizar el efecto y sensación de control. Nos recuerda (con notables diferencias) a Rainbow.

En Turn It Up el sonido es muy cuidado, con otro riff distinto (todos los riffs definitorios de los temas son claramente distintos y cuidados, bien buscados, demostrando mucho trabajo detrás de las composiciones). Cambios de dinámica interesantes y algún giro armónico distinto. Es un tema puramente de escenario, de directo.

En la recta final tenemos Thunderstorm, acelerada y con bajo pesado. Guitarra machacona y cierto olor boggie, modulando como un blues, con fraseo virtuoso y al estilo ZZ top. Muy interesante y con aproximaciones cromáticas para los cambios de tono (agradable). Un temazo, mezcla de Steve Ray Vaughan y los citados ZZ top, muy rock roots.

El Proud And Rebel, riff claro y con guitarra respondiéndole. Coros matizando a la voz y aparece un teclado tipo Hammond, soberbio, con fuerza. Todo el tema es contundente, con pegada, entra fácil.

Acabamos con una balada casi acústica, desnuda, con un violín acompañando, con remate de una buena faena… estamos en No More, intimista, relajada, sentida, ligeramente folk.

Hacia la mitad entra el bajo y se nota como ganamos cuerpo, carácter, fuerza… y nos dejamos llevar por la subida de intensidad.

Gran banda y sorprendente por su origen y su sonido.

Madura, elaborada, sentida, con mucho gusto, temas interesantes y bien construidos, todo es refinado y muy cuidado. Una de esas bandas que todo lo hacen bien, rozando la perfección en aspectos tan importantes como la composición, la ejecución, el estilismo sonoro, el estilismo de imagen, art-work…

No le puedes poner peros, y es de esas bandas que merecen la pena ser escuchadas en directo.

Es verdad que no presenta una novedad en el género, es verdad que te suena a “de siempre” y eso también es una gran ventaja, pues no requiere adaptación de tu oído y permite que todo entre con facilidad…  una gran experiencia.

 

Muy recomendable.

 

 

 

 

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About Author

Bru Vidal

Nacido en Vigo, y metido en el mundo de la música de forma tardía. Desde temprana edad su obsesión musical era el bajo eléctrico, en parte por culpa de John Deacon (Queen), y en cuanto pudo se metió de lleno con el citado instrumento. En su formación, continuada, deja un importante espacio para el jazz, de donde extrae ideas y recursos a la hora de plantear sus composiciones. Es músico, arreglista y compositor en la banda Winter Project, en la que se esfuerza por desarrollar su experiencia musical. Se siente a gusto en prácticamente todos los estilos musicales, aunque está más cómodo en el jazz y rock de los 60s, y 70s. Gran aficionado al disco de vinilo y a analizar discos para obtener de ellos información útil para mejorar como músico. Luthier aficionado colaborador de la marca Galicia Customs Guitars, ha desarrollado y diseñado varias guitarras y bajos eléctricos. Actualmente usa de forma habitual varias de sus creaciones y en su banda también alguna guitarra es de su factura.

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