Leyendas Ilustradas del Rock: Mick Jagger, su satánica majestad.

“Un día tendré que pagar mi tributo al diablo, como Fausto”

Siempre que pienso en una estrella del rock, la primera imagen que se me viene a la cabeza es la de Mick Jagger cantando y bailando encima del escenario de un estadio lleno de gente, que lo observa y lo admira y canta con él las canciones eternas de los Rolling Stones. Y es que Mick Jagger encarna todos los tópicos de una superestrella del rock, o más bien, él los ha establecido a lo largo de los años: drogas, problemas con la justicia, escándalos en la prensa, excesos de todo tipo, leyendas urbanas, bellas mujeres, conciertos memorables, canciones censuradas, discos que marcaron época, etc. ¿Realmente ha habido alguien más grande que Mick Jagger en la historia del rock?

Michael Philip Jagger nació en Dartford, Inglaterra, el 26 de julio de 1943, creció con las comodidades de una familia de clase media alta y las estrictas normas impuestas por sus padres. Durante su infancia fue un hijo modelo, obediente, educado, con excelentes calificaciones académicas y grandes aptitudes para el deporte que practicaba con asiduidad. Pero al llegar a la adolescencia comenzó a cambiar, empezó a mostrarse como un joven rebelde, incluso maleducado, al tiempo que cobraba más importancia en su vida la música, y más en concreto el blues y el rock.

El nacimiento de The Rolling Stones

Una mañana de 1960, en el tren que iba de Dartford a Sidcup, se produjo uno de esos momentos que ya han pasado a formar parte de la mitología del rock y que cambió la historia de la música del siglo XX. Su antiguo compañero de la escuela, Keith Richards, se acercó a Mick al comprobar que este llevaba “un buen puñado de discos de Chuck Berry y Little Walter”. De ese encuentro surgiría la banda que establecería los cánones del rock moderno.

En efecto los dos amigos comenzaron a tocar juntos y a frecuentar locales de música en directo y en uno de esos locales conocieron al guitarrista Brian Jones, con el que formaron en 1962 una banda de versiones de Rythm And Blues que terminarían por llamar The Rolling Stones. Completaron la formación Bill Wyman al bajo y Charlie Watts a la batería y se hicieron muy populares en los clubes de Londres, tanto que acabaron fichando por el sello Decca. Tres singles de éxito precedieron a su primer larga duración, The Rolling Stones (1964), que fue nº 1 en el Reino Unido y 11 en Estados Unidos.

En este momento tomaron una decisión que acabaría por marcar definitivamente la carrera de la banda: crear su propio material. Jagger y Richards, que ya habían incluido una composición propia en su primer disco (el tema Tell Me) comenzaron a componer y de este tándem creativo saldrían algunos himnos imperecederos de la historia del rock. De hecho, su carisma como cantante y frontman ha ensombrecido a veces el hecho de que Mick Jagger ha sido uno de los mejores compositores de música rock de todos los tiempos.

El asalto al estrellato y la conquista de América

Tras su segundo disco The Rolling Stones No.2, llegaría el primer nº1 compuesto por Jagger & Richards, el single The Last Time, al que seguiría la canción que los catapultaría definitivamente al estrellato mundial: (I Can’t Get No) Satisfaction. Fue nº 1 en medio planeta, incluyendo el Reino Unido y los Estados Unidos y la llave que les abriría definitivamente la puerta del mercado estadounidense. A partir de ese momento, y con Jagger y Richards produciendo hits a toda máquina, no pararon de llegar los éxitos tanto en singles (a finales del 66 ya habían conseguido 6 números uno en Gran Bretaña) como en discos. Out of Our Heads (1965) fue su primer álbum nº 1 en Estados Unidos, y a este le siguió el fantástico Aftermath (1966), compuesto íntegramente y por primera vez, por temas de Jagger y Richards. Tras el traspiés de Their Satanic Majesties Request (1967), en el que intentaron subirse al carro de la psicodelia, volvieron al rock más genuino.

Del 68 al 73, la edad de oro de The Rolling Stones

El single Jumpin’ Jack Flash –uno de sus grandes himnos– dio el pistoletazo de salida a una serie de discos que marcarían la edad de oro de su carrera. Fue el momento en el que la luz de Mick Jagger comenzó a brillar con más fuerza en detrimento de Brian Jones que había sido el líder del grupo durante los primeros años. Mick era, a los 25 años, una superestrella mundial y probablemente el mejor frontman que haya conocido nunca la historia del rock.

El primero de esos grandes discos sobre los que la banda cimentaría su carrera fue Beggars Banquet (1968), que abría con la genial Sympathy for the Devil, un tema compuesto por Jagger en la cárcel, en el corto periodo de tiempo que estuvo retenido por posesión de drogas. Seguirían Let It Bleed (1969) y Sticky Fingers (1971), que vendió más de seis millones de copias. Y para rematar, el que muchos consideran su obra magna, el doble álbum Exile On Main Street (1973).

Sus siguientes discos, aunque contenían grandes canciones, no llegaron al increíble nivel de sus antecesores: Goats Head Soup (1973), It’s Only Rock n Roll (1974) y Black and Blue (1976). Discos que estuvieron acompañados de exitosas giras, escándalos de todo tipo y cambios de formación. En 1978 publicaron su disco más vendido, Some Girls (más de diez millones de copias), al que siguieron dos éxitos más: Emotional Rescue (1980) y Tatto You (1981) (casi ocho millones de copias).

Carrera en solitario

Después de Still Life (1982), el sensacional disco en directo que recogía la exitosa gira por estadios de Tattoo You, los Stones se estancaron, las drogas y las tensas relaciones entre Jagger y Richards, frenaron la maquinaria de la banda y la carrera de los Stones no volvió a ser la misma.

De hecho, tras la edición del intrascendente Undercover (1983), la penosa situación de la banda llevó a Jagger a iniciar su carrera en solitario, que comenzó con el exitoso She’s the Boss (1985), en el que participaron entre otros Pete Townshend, Jeff Beck y Herbbie Hancock y cuyo sencillo Just Another Night, alcanzó el puesto nº 12 en las listas norteamericanas.

Ese mismo año los Rolling publicaron el lamentable Dirty Work (1985), en el que se mostraban completamente desdibujados y sin rumbo. Dos años después llegaría el segundo disco en solitario de Jagger, Primitive Cool (1987).

Los viejos rockeros nunca mueren: The Rolling Stones vuelven a la carretera

En 1989, los Rolling recuperaron el pulso con un gran disco como Steel Wheels. Con la consiguiente gira (la primera en siete años) batieron sus propios récords de recaudación y marcaron el camino a seguir para sus siguientes lanzamientos: disco de estudio, gira multimillonaria, disco en directo y largo periodo de reposo. Así harían con Voodoo Lounge (1994), el sensacional Bridges to Babylon (1997) y A Bigger Bang (2005).  Entre estos discos Jagger intercalaría trabajos en solitario: Wandering Spirit (1993) y el genial Goddness in the Doorway (2001).

Tras más de una década sin publicar nuevo material, los Rolling editaron en 2016 su última entrega hasta la fecha, Blue & Lonesome, un disco de versiones de clásicos del blues, tal vez un guiño a sus orígenes en lo que tal vez sea su último trabajo.

Como resumen de su impresionante carrera, podríamos decir que Mick Jagger se ha mantenido durante más de medio siglo a un nivel increíble, como cantante, compositor y frontman de la banda de rock que ha definido que es una banda de rock. Para muchos, entre los que me incluyo, Mick Jagger es la estrella del rock por antonomasia, la figura de referencia, la imagen que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en una estrella del rock. Así que decir que Mick Jagger es una leyenda del rock, probablemente es quedarse corto.  MICK JAGGER ES EL ROCK.

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