Un epitafio lleno de sentimiento y fuerza, con “Pearl”, de Janis Joplin. 1971

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Escribir sobre el mítico disco “Pearl” de Janis Joplin, que, además, fue su epitafio, es un reto que no te puede dejar indiferente. Una joya atemporal y un homenaje mayúsculo a la música. Tanto a nivel vocal –donde esta cantante nunca decepcionaba– como a nivel instrumental y compositivo, estamos ante una de las obras culmen de la historia de la música popular, el rock, el blues, el soul, perla sumidas en el country e incluso un regalito a capela.

Una banda de casi desconocidos, pero que pusieron el listón donde muy pocos pudieron llegar… a saber: Brad Campbell al bajo (creando uno de los mejores discos para bajistas de la historia), Clark Pierson a la batería, donde demostró el nivel de empaque y fusión que se podía alcanzar con el resto de una banda, Ken Pearson al órgano (muy protagonista durante todo el disco, jugando y apoyando la voz), John Till a la guitarra (un verdadero homenaje a la medida, el virtuosismo y el gusto en calidad máxima) y finalmente Richard Bell al piano, por si fuera poca banda, imprimiéndole un toque de clase y base sonora realmente excelso. Todo ello capitaneado por una mujer autodestructiva, casi acabada con apenas 28 años (se puede apreciar en la foto de portada que aparenta ser mucho mayor, en actitud muy clarificadora de su lamentable existencia personal, tumbada, con una bebida alcohólica en las manos y aspecto de encarar la recta final de su vida).

En este disco podemos apreciar muchos detalles interesantes y podemos tratar todos los temas de forma individual (pues como joyas que son, bien lo merecen) o como obra en conjunto, y esta modalidad la que voy a seguir en este caso.  Aunque muchos aspectos individuales los destacaré de forma detallada.

El motivo es que muchas de las estructuras y componentes sustanciales de sus temas se pueden extrapolar a la totalidad de su discografía, y lo bueno que tienen es la particularidad de cada uno de estos temas, una mezcla entre lo compuesto por ellos y las versiones que realizan de grandes clásicos de entonces.

En cuanto a la producción del disco solo destacar halagos hacia la parte técnica y la distribución de los temas. La portada es ya un icono y muy esclarecedora de la realidad que protege. Un poco fea y clásica es la contraportada, mostrando a la banda (no demasiado estética), y con escasa información (de aquella no era lo usual).

Otro detalle a destacar es la necesidad de darle caña a la escucha, y sentarte frente a dos buenos altavoces bien separados, pues la distribución del espacio sonoro es para sentar cátedra. Todo se escucha muy definido y muy bien ubicado.

Iniciamos este viaje con un tema que ya lo define todo, es marca de la casa, está compuesto por la propia Janis Joplin, es icónico, es muy conocido incluso por la gente que no sigue ni se interesa por el rock, es potente, bonito, melódico, un auténtico prodigio instrumental y con una fuerza y sentimiento fuera de toda duda, Move Over es todo lo que esta banda quiere ser.

Yo suelo juzgar los discos por su primer tema, es donde el primer impacto debe ser concluyente, donde me gusta que me muestren lo mejor que pueden hacer (o un buen ejemplo), y esto se da aquí con creces, a pesar de que en el segundo corte ya alcanzas el Nirvana.

Con Cry Baby te metes en un himno y se reafirma la importancia de la voz en todo este trabajo, salvo una excepción, triste y simbólica como es el último corte de la cara A, Buried Alive In The Blues, donde nos encontramos con un temazo instrumental simplemente por un problema técnico. Era el último tema al que le iban a meter la voz, aunque la noche anterior, lamentablemente, Janis Joplin falleció en las extrañas y poco dignas circunstancias que ya son leyenda… el productor y el resto de la banda dejaron este tema en el disco como epitafio y homenaje a la gran voz que ella representaba.

Durante todo el disco es muy presente como refuerzo de la voz el órgano y, por momentos, aparece el piano para dar la justa medida y contundencia donde el órgano no llega. Tanto en el primer corte, donde esto es muy evidente, como a lo largo del resto del disco (en especial en A Woman Left Lonely).

Lo que quizá se puede destacar sobremanera (a pesar de lo difícil de elevar algo sobre el resto) podría ser la densidad y opulencia del bajo eléctrico, con momentos fuera de serie, como el temazo funky Half Moon, con guitarras sobre una densa base rítmica, llevando todo el peso el citado bajo, con líneas articuladas y bien elaboradas, dejando espacio para jugar la voz con la guitarra en una sustanciosa separación de canales digna de ser apreciada a elevado volumen, o la versión del tema country de Chris Kristopherson, Me & Bobby McGee, donde todo es sensibilidad, ritmo acústico y voz muy tejana, modulando a placer y jugando con la dinámica para mover la intensidad y transmitir dureza, hermosura… exquisitez pura.

Quizá debamos destacar ciertas rarezas, como Mercedes Benz, un tema a capela, donde solo juega la partida Janis, con el ritmo marcado por su pie, parece una improvisación, como un juego, una broma musical, pero que te permite apreciar como entona y el cuerpo y matices de su voz, sin aditivos, sin adornos, sin estorbos… esta es Janis Joplin, sin más. Aunque no es la única baladita del disco, pues tenemos Trust Me y  la ya citada A Woman Left Lonely. En ellas la delicadeza de la voz va en consonancia con la delicadeza de los riff de guitarra, órganos opulentos, incisivos, con una distorsión medida, profunda, con garra. Hacen del disco un trabajo muy anímico, y por momentos supone una buena bofetada, te despierta, te obliga a pensar, te remueve las entrañas.

Otra perlita puede ser Get It While You Can, al estilo ragtime, vigorosa, con una sección rítmica frenética. Y unas guitarras casi ochenteras, heavies, increíbles en gusto.

Podríamos destacar la primera canción de la cara B, My Baby, otro fogonazo a tu cabeza, con espacio para la voz que introduce el tema. Sonando a musical, con mucho peso del piano, muchos coros y muy bien armonizados, llamativa, todo muy claro y limpio, muchas capas sonoras y muchos matices. Líneas de cada instrumento creativas, no sabrías escoger quien es mejor o más relevante en la banda. Un gran falso final para volver la voz y ganar intensidad. Íntima y contundente.

 

Como análisis general sobre este disco lo primero que me viene a la cabeza es la palabra “perfecto”. En todos los posibles aspectos que queramos revisar.

Este trabajo se ha colocado en un lugar preferente a nivel historia de la música por méritos propios. No te puede dejar indiferente y la calidad de producción, así como la calidad general percibida son de absoluto 10.

Es una obra muy recomendable para aquellos que están empezando a acercarse a la música de verdad, de calidad, y quieren escuchar una buena muestra de lo que fue la década de los 70s. pues en esta obra se suman creatividad, originalidad, voz carismática y ejecución instrumental a un nivel que no se da en la actualidad, donde casi todo lo salva la postproducción extremadamente incisiva.

Este trabajo es puro, limpio, honesto, sentido, real. No olvidemos que esta gente sonaba así en directo, no hay trampas.

 

Máxima recomendación y un absoluto imprescindible.

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About Author

Bru Vidal

Nacido en Vigo, y metido en el mundo de la música de forma tardía. Desde temprana edad su obsesión musical era el bajo eléctrico, en parte por culpa de John Deacon (Queen), y en cuanto pudo se metió de lleno con el citado instrumento. En su formación, continuada, deja un importante espacio para el jazz, de donde extrae ideas y recursos a la hora de plantear sus composiciones. Es músico, arreglista y compositor en la banda Winter Project, en la que se esfuerza por desarrollar su experiencia musical. Se siente a gusto en prácticamente todos los estilos musicales, aunque está más cómodo en el jazz y rock de los 60s, y 70s. Gran aficionado al disco de vinilo y a analizar discos para obtener de ellos información útil para mejorar como músico. Luthier aficionado colaborador de la marca Galicia Customs Guitars, ha desarrollado y diseñado varias guitarras y bajos eléctricos. Actualmente usa de forma habitual varias de sus creaciones y en su banda también alguna guitarra es de su factura.

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