Quince años después de su primer rugido, CRIM vuelven con Futur Medieval, un disco que retrata el colapso contemporáneo con la honestidad de siempre y una lucidez brutal. En tiempos de algoritmos, filtros y discursos vacíos, la banda tarraconense sigue apostando por la verdad, la autocrítica y las guitarras afiladas.
Lleváis más de una década pateando escenarios, sobreviviendo a modas, crisis y pandemias. Ahora llega Futur Medieval, un disco que suena a rabia, pero también a madurez. ¿En qué momento vital y musical llega este álbum para CRIM?

Pues no nos planteamos demasiado en que momento vital estamos, ni siquiera hemos sido conscientes de que ya han pasado 15 años desde que empezamos… Simplemente de vez en cuando se nos enciende la chispa de querer sacar canciones nuevas, y el entorno ayuda bastante a la inspiración cuando todo se está derrumbando a nuestro alrededor.
A menudo se dice que el punk no envejece bien, que vive de la nostalgia. Sin embargo, vosotros habéis conseguido que cada disco suene actual, incluso más urgente. ¿Cómo se logra mantener la chispa sin repetirse ni perder la esencia?
Parece más difícil desde fuera seguramente, pero no tenemos ninguna fórmula secreta ni nada, hacemos canciones que nos digan algo a nosotros cuatro, intentando no auto-copiarnos claro está, pero a la vez supongo que siendo siempre los mismos tocando y cantando, acaba sonando a Crim. Seguramente el mayor secreto —que no lo es— es que somos consumidores masivos de música guitarrera, tanto nueva como vieja, y en las canciones se cuelan elementos de todo eso casi sin darse cuenta.
Han pasado muchas giras, festivales y kilómetros desde aquel debut. ¿Qué habéis aprendido de este viaje colectivo? ¿Qué os ha enseñado la carretera sobre vosotros mismos?
Que nunca hay que dejar de ser tu mismo. Sonará a cliché, pero nosotros nos lo tomamos a rajatabla. Como ya he dicho, hacemos canciones por y para nosotros, sacamos discos cuando nos apetece, giramos por donde queremos y nunca dejamos que nadie tome ninguna decisión por nosotros. Seguimos siendo los 4 colegas de siempre. Nunca hemos fichado a ningun músico profesional, ni hemos acudido a ningun asesor que nos diseñe unas coreografías. Somos un grupo de punk, guste más o menos, y nunca nos habíamos planteado ni siquiera tocar fuera de nuestro local cuando empezamos. Estamos muy agradecidos de todo lo vivido y conscientes tanto del trabajo como de la fortuna que tenemos.
Ya se sabe, cuando en una banda aparece el elemento manager con traje, coleta y maletín, Yoko Onos, inversiones económicas con empresas que te van a lanzar al éxito, o lo que sea, muy posiblemente acaben mal…

Futur Medieval tiene un título demoledor, casi profético. ¿Es una advertencia, una metáfora o una constatación de que el futuro ya huele a Edad Media?
Bueno sonaba mejor Futur que Present, pero vamos, estamos de lleno en el tecnofeudalismo y sin frenos. Cada vez hay más dependencia de redes y aparatos mientras nos despojan de derechos como nunca. Cada vez está la sociedad más polarizada, atontada y hay analfabetizada. Es super guai ser cortísimo, está de moda bailar el Cara el Sol en las discotecas, conocer a gente en apps, y seguir a gurús virtuales que te dicen como ganar dinero digital… Yo creo que cuando se estudie esta era dentro de unos siglos van a flipar (si no nos hemos auto-extinguido) y seguramente la llamen Medievo Futurista.
En el disco hay una mezcla muy potente de crítica social, humor negro y desesperanza lúcida. ¿Fue algo planificado o surgió de forma natural al escribir?
Es eso, el entorno nos lo ha puesto facilísimo, y no solo esta vez… Desde que Crim existe que estamos en un bucle de crisis tras crisis, económica, humana y social. Lo que flipo es que haya gente que le de por escribir sobre lo guay que es el verano o cualquier otra chorrada.
En Ésser de Llum y Sota de Tot retratáis el lado más miserable del mundo digital, la mentira permanente y la saturación. ¿Qué os inspira más hoy: la indignación o el cansancio?
Las dos cosas. Evidentemente no vivimos en una cueva ni en una comuna a lo Crass, por lo que somos igualmente esclavos de todo este nuevo mundo, pero también somos de la última generación que jugó en la calle y también nos sabemos divertir y relacionar sin pantallas. Intentamos aprovechar las cosas buenas que tiene, hoy en dia tu música puede llegar a la otra punta del planeta en segundos, por ejemplo, y eso esta bien si consumes con consciencia.
En Combats d’Autoesgrima habláis de la autoexigencia, la ansiedad, esa lucha interna constante. ¿Hasta qué punto esas letras son un reflejo del desgaste de estar siempre al frente de una banda como CRIM?
Algunas letras de este disco hablan sobre el peso que tiene vivir en el siglo XXI para la salud mental de uno mismo.
Algunas letras de este disco hablan sobre el peso que tiene vivir en el siglo XXI para la salud mental de uno mismo. El grupo seguramente sea el menor de nuestros problemas habituales, pero bueno, no vamos a negar que desde que ha crecido bastante también hay cosas que te quitan el sueño lógicamente. Cuando no buscas ninguna exposición y te viene por sorpresa no es fácil de gestionar… Pero no dejaría de ser un elemento más a la suma de cosas que pesan sobre uno, y seguramente es que más a gusto llevas a cuestas.
En Res de Nou os reís de la impostura artística, de las “fotocopias de fotocopias”. ¿Os sentís rodeados de un panorama que premia más la pose que el contenido?
Es difícil responder por los demás y que no suene pedante, pero bueno nos la suda bastante a estas alturas. Nuestra sensación cuando miramos el panorama musical en general es esa, poca personalidad, poca originalidad, muchas ganas de petarlo rápido, mucha búsqueda de reconocimiento hacia fuera, envidia y competitividad absurda… y poca introspección y autenticidad. Pero no es nada nuevo tampoco. El mal llamado mundo de la “Industria Musical” siempre ha estado lleno de oportunistas. Lo peor es que se haya acabado filtrando en el punk.
Hoy en dia los que más se autodenominan underground son los que más se peinan y disfrazan igual, más se copian el sonido y las portadas entre ellos, creando una especie de burbuja super cool y elitista en la que no puedes ser aceptado si no pasas por el aro en ciertas cosas. Vamos, de todo menos punk.
Tampoco es malo tener referentes que te inspiren. A mi me seguirán molando los Ramones aunque vendan su ropa en grandes cadenas. De crío quería ser como los Kiss, y esa ambición hizo que me pillara una guitarra, pero cuando empecé a tener consciencia de ciertas cosas y a tocar en bandas me pareció más auténtico y real lo que hacían los MCD o los Cockney Rejects.
En Carnets de Punk cargáis contra los que reparten credenciales desde la trinchera del sofá. ¿Creéis que dentro del propio punk hay demasiado juicio y poca empatía?

Es de los entornos del mundo que más se nos ocurre que haya jueces y policías. tY otras veces —esto ya es de traca— gente de nuestra misma generación con la que hemos coincidido durante el camino también repartiendo carnets… Se ridiculizan ellos solos, vamos a dejarlos en paz.
El disco lo habéis producido junto a Santi García, casi un miembro invisible de la banda. ¿Qué aporta Santi a vuestro sonido y cómo se ha desarrollado esa relación tras tantos años?
Es casi impensable hacer algo sin él, porque entiende a la perfección la idea de sonido que buscamos en cada momento. Este disco suena exactamente como nos lo imaginábamos en nuestras cabezas antes de grabarlo, y eso es muy difícil de conseguir. Seguramente haya mucha gente capaz de hacerlo, pero a nosotfos nos funciona con Santi, para que cambiarlo?
Nosotros siempre hemos sido muy exigentes con el sonido, y vamos a grabar con las ideas muy claras después de darle mil vueltas a todo. Santi también respeta mucho esta manera de hacer y generalmente nos da consejos de maestro que nos sirven de por vida. Aparte, pasar un par de semanas juntos de vez en cuando es un planazo!
Muchas letras de Futur Medieval tienen una crudeza especial, pero también cierta ternura escondida entre líneas. ¿Os interesa más provocar o acompañar al que se siente igual de perdido?
Las dos cosas supongo. Hay las letras que te hablan a ti que escuchas el disco con cariño y con ilusión y hay letras que hablan a gente que por desgracia no nos va a escuchar y les deseamos lo peor.
En De Guix i de Ciment denunciáis el problema de la vivienda, algo que golpea a toda una generación. ¿Creéis que la música puede seguir siendo un altavoz real frente a la resignación?
La música no va a solucionar ese problema, pero ya que lo tenemos la mayoría y es uno de las principales preocupaciones de toda la gente que conocemos, pues lo comentamos igual que lo comentas en el bar con tus compis. Es de los pocos temas con los que alguien podría estar en desacuerdo.
El disco suena a fin de época, pero también a supervivencia. ¿Qué mensaje os gustaría que quedara en quien lo escuche entero, de principio a fin?
Nada especial más allá del mensaje general del disco, que el que lo escuche sepa que almenos hay otros 4 pringaos como él.
En un panorama tan domesticado, donde las canciones parecen hechas para no ofender a nadie, ¿sentís que CRIM sigue siendo una anomalía? ¿Hay sitio hoy para la música que incomoda y de denuncia?
Bueno no somos los únicos, válgame. Y sitio hay de sobras, si fueramos muchos más igual podríamos aspirar a cambiar algo, pero la gente está preocupadísima ahora mismo con las letras que escriben las divas de turno a sus ex novios.
Viendo todo lo que habéis conseguido, ¿en qué momento sentisteis que CRIM había pasado de ser un proyecto local a una referencia estatal del punk?
Nos cuesta ver que seamos una referencia estatal, nos sigue sorprendiendo que medios de fuera de Catalunya nos hagáis llegar entrevistas todavía a día de hoy, por ejemplo. Somos conscientes de que el grueso de gente que nos escucha sigue estando en territorio de habla catalana, pero estamos agradecidos de saber que hay otros lugares en los que nos escucha la gente, y lo disfrutamos a saco cuando salimos y conocemos a esa gente.
Después de más de diez años juntos, ¿cómo habéis cambiado como personas? ¿Qué queda de aquel primer CRIM de 2011, de esos primeros conciertos y maquetas?
El espíritu y las ganas siguen intactas, pero somos más viejos y más experimentados.
En muchas canciones hay una dualidad constante: derrota y fuerza, ironía y emoción. ¿Diríais que ese equilibrio entre lo que duele y lo que une es la verdadera esencia de la banda?
Siempre, en la banda, en casa, en el trabajo, en la calle y donde sea. El mundo funciona por esa dualidad, acción-reacción, ostia que te das=algo que aprendes, el ying y el yang de toda la vida.
Test Calavera
Un riff que no os cansáis de tocar ni en ensayo ni en directo.
Sweet Child o’mine, siempre que hay oportunidad lo soltamos sin ton ni son.
Un concierto que aún os pone la piel de gallina, sea sobre el escenario o desde el público.
Desde arriba muchos, los últimos años en varios conciertos en el Poble Espanyol de Barcelona o las últimas ediciones del Pintor Rock por poner algun ejemplo, pero son demasiados para decir solo uno.
Desde abajo lo mismo, son muchos, aunque somos bastante fans de ver a bandas no tan gigantescas que nos han marcado y hemos podido compartir escenario con ellos, como cuando tocamos con The Blood, con Bad Co. Project, con Street Dogs, con Plan B…
Si montaseis un supergrupo, ¿a quién ficharíais (vivo o muerto)?
Sería una orquesta filarmónica imposible en la que bien podría estar Bob Mould, Ritchie Blackmore, GG Allin, Juan Luis Guerra y Otis Reading como violinistas solistas.
Una canción ajena que os gustaría haber escrito.
Ni Una Sola Palabra de Paulina Rubio, aunque la escribió el teclista de La Oreja de Van Gogh creo jaja (la ponemos al acabar nuestros conciertos, dejad de insultar a nuestro técnico, es culpa nuestra)
El disco que os llevaríais a una isla desierta.
Cualquiera de The Damned estaría bien.
Tres discos que os marcaron para siempre.
Cada uno tendrá los suyos, pero cuando teníamos pocas canciones y había que rellenar el repertorio en directo solían ser versiones de temas del Shock Troops de Cock Sparrer, del Machine Gun Etiquette de The Damned, o del Apocalypse Dudes de Turbonegro por ejemplo.
El último artista o disco que os haya sorprendido de verdad.
Muchos escandinavos siguen siendo originales y aportando aire fresco, como The Good The Bad and The Zugly o Death by Unga Bunga
Un libro o película que resuma vuestro estado de ánimo actual.
1984
Un plato que nunca rechazáis después de tocar.
Pizza
¿Y la eterna? ¿Cerveza o vaso de tubo?
Cerveza en vaso de tubo, en vaso ancho, de cristal, de plástico, en lata o en cantimplora, el recipiente nos da igual. Y de postre, chupito de Mexicaner.
Escucha a Crim en Spotify
Videoclip Crim
Tracklist "Futur Medieval" (Crim)
- Ésser de Llum
- L’aula dels Dofins
- Futur Medieval
- Combats d’Autoesgrima
- Res de Nou
- Festa d’una Persona
- Carnets de Punk
- Depressió Sota el Capó
- Nihilisme Pop
- Si Jo no Fos tan Idiota
- Sota de Tot
- De Guix i de Ciment
- Presó Mental
Biografía Crim
Desde su debut, CRIM han construido un sello personal: guitarras afiladas, coros que se corean con el puño en alto y letras que combinan rabia, lucidez y emoción. Futur Medieval no es una excepción; es un disco que engancha desde el primer hasta el último segundo, que suena a punk rock clásico pero con una mirada contemporánea, y que consolida a CRIM como una de las referencias más consistentes y queridas de la escena.
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