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Entrevista Judith Mateo: “El violín puede ser tan incendiario como una guitarra eléctrica”

Entrevista Judith Mateo

Judith Mateo no es solo una de las violinistas más reconocidas de nuestro país: es una artista que ha sabido convertir un instrumento históricamente encasillado en algo explosivo, moderno y personal. De sus inicios en el conservatorio con el clarinete hasta empaparse del folk irlandés en Waterford, su trayectoria está marcada por la rebeldía y la honestidad. Con su nuevo disco, EnviDiosa, mezcla empoderamiento, ironía y versiones con actitud, todo con un violín afilado como una navaja. Hablamos con ella sobre música, machismo, Paganini, de como ser violinista y mujer obliga a currar el doble, su libro para ligar con canciones… y sobre cómo llevar el rock en las venas sin dejar de ser una “macarra con clase”.

Empezaste con el clarinete, impulsada por un entorno familiar musical y casi una “obligación” de pasar por el conservatorio. Pero luego elegiste el violín. ¿Qué tuvo ese instrumento que te atrapó definitivamente?

No sé lo que tenía pero me cautivó, lo veía por los pasillos de Conservatorio y decidí que ese tenía que ser mi instrumento.

¿Cómo recuerdas ese momento en que sentiste que la música no era solo formación, sino vocación?

Fue cuando pasé a esa fase que en secundaria que te preguntan qué vas a estudiar, si tienes algo pensado…y en ese momento yo me dije: ¿y por qué no música si me encanta, acabar la carrera del Conser y seguir con el violín?.

En tus inicios mezclabas repertorio clásico con música celta, rock y folk. ¿Recuerdas alguna reacción fuerte (positiva o escéptica) de los primeros públicos que te vieron combinar esos mundos?

La verdad es que no, date cuenta que fui la primera instrumentista violinista con proyecto y discos fuera del clásico, fui pionera así que en realidad todo lo que hacía era una revolución e innovación.

“Me enamoré de la música celta”

Te fuiste de Cuenca a vivir a Irlanda, una decisión valiente y muy significativa. ¿Qué buscabas allí y qué encontraste realmente?

Me enamoré de la música celta que era dónde veía que el violín tenía un desarrollo musical dentro de otros estilos que no fueran el clásico, encontré toda esa influencia y me la traje en varias maletas de vuelta a mi ciudad.

¿Cómo fue para ti sumergirte en un entorno donde el folk no es una “rareza” sino parte del ADN cultural? ¿Qué cambió en tu manera de tocar, de componer, o incluso de vivir el violín a partir de esa experiencia?

Me cambió la forma de pensar, de sentirme realizada y de asegurarme que en realidad mi decisión de ser músico no era la de ser un bicho raro, ya que en Irlanda la gente adora la idea de ser músico, no cómo aquí que te siguen viendo con un bicho peculiar.

¿Volverías a vivir una temporada allí o crees que ya exprimiste al máximo lo que esa etapa te podía aportar?

Viví allí tres años, me casé con un Irlandés, estuve yendo y viniendo varias veces al año a Irlanda, era mi segunda casa durante 15 años; ahora la veo cómo una etapa de mi vida, me divorcié y en ese momento le cogí un poco de manía… pero esa manía ya se evaporó; no creo que volvería a vivir 100×100 en la Isla Esmeralda, el clima no va mucho conmigo, pero si en volver de vez en cuando.

portada EnviDiosa de Judith Mateo
EnviDiosa sale a la venta el 23 de enero.

El título EnviDiosa parece mezclar juego, empoderamiento y una crítica velada. ¿Qué querías provocar con él?

Justo lo que tú dices, muchas veces la ironía va conmigo como un gen más de Judith Mateo.

¿Qué te seduce tanto de las versiones? ¿Te permite el violín decir algo que quizás con voz no sería tan directo?

Hay versiones que te empoderan y te hacen sentirte como una diosa del violín, hay otras que en directo pasan desapercibidas y hay otras que te pide el público, es una mezcla de todo.

“…las relaciones de poder dentro y fuera de la industria, de ser mujer instrumentista y que te cueste todo el doble, de tener que currártelo mucho muchísimo…”

Has abordado temas actuales, como la crítica al machismo digital en “El Proveedor”. ¿Te resulta liberador o difícil meterte en esos jardines con un instrumento “clásico” como el violín?

El violín es la excusa para poder decir realmente lo que me da la gana, tener un altavoz para poder defender la posición que cómo mujer me he encontrado, de hablar del machismo, de las relaciones de poder dentro y fuera de la industria, de ser mujer instrumentista y que te cueste todo el doble, de tener que currártelo mucho muchísimo y ver que hay otros que haciendo la mitad que tú están tres escalones más arriba tuyo o más abajo… resumiendo: es maravilloso.

¿Cuál es la canción más personal de este nuevo álbum? Esa que solo podrías haber compuesto en esta etapa de tu vida.

El proveedor, además ha sido una de las últimas en componer junto a Chuse Joven, que además es un compañero maravilloso al que no le da miedo meterse en mis embolaos 😉

¿En qué momento supiste que EnviDiosa estaba listo? ¿Hay alguna canción que casi se queda fuera y ahora agradeces haber incluido?

Sí, alguna se ha quedado fuera, pero cómo me queda cuerda para rato…fijo que recupero para la próxima.

Compartes vida y música con Chuse Joven. Más allá de la evidente conexión personal, ¿cómo influye esa complicidad cotidiana en lo que hacéis como artistas?

Trabajamos, vivimos y viajamos muy a gusto, lo llevamos muy bien y felices, qué mejor que irte de viaje y trabajar con quien te conoce al 100×100 y te va echar una mano si te pasa cualquier cosa arriba o debajo de los escenarios… eso no está pagado.

¿Qué descubriste de ti misma trabajando codo a codo con él en EnviDiosa que quizás no habías visto en discos anteriores?

Lo que vemos es la evolución porque nos ha pasado una cosa u otra y de ahí las canciones que salen porque siempre se refleja tu estado actual.

Libro 101 canciones con las que te ligarias a cualquiera Judith Mateo

Tu libro “101 canciones con las que te ligarías a cualquiera” tiene un título tan provocador como divertido. ¿Es una guía real o una excusa para hablar de canciones que marcaron tu vida?

Es una guía para ligarte a quien te de la gana… qué mejor entrarle a alguien con anécdotas musicales que hablando del tiempo, no?

¿Hay alguna canción de esa lista que aún hoy te funcione como “hechizo infalible”?

Todas porque la música tiene un poder que mucha gente ignora; date cuenta de ¿qué sería un día sin música? una peli sin música? ¿los anuncios sin música? es mucho más importante de lo que se piensa la gente.

¿Cómo surgió la idea de mezclar música y conquista? ¿Fue desde la experiencia, la observación… o la fantasía?

Soy bastante imaginativa, me paso el día inventándome mil mierdas… jajaja pero cómo te decía antes, ¿quién no ha ligado con música? bailando, recomendando música, haciéndote el entendido… venga va, creo que ese truco lo hemos utilizado todos.

Paganini ha sido icono violinistas y para guitarristas. ¿Qué crees que une realmente a esos dos mundos más allá del virtuosismo?

Lo que nos une a todos los músicos que no a los cantantes y hago hincapié en esto, es que nos gusta flagelarnos, estudiar muchas horas, preocuparnos por la técnica, ser súper críticos con nosotros mismos, con los demás, volvernos a flagelar y así todo en círculo continuo que nunca deja de girar… jajaja acabar un concierto y no estar satisfechos 100×100… pensamos todos igual.

“Ya me flagelé con los 24 caprichos de Paganini en el Conservatorio”

Si tuvieras que hacer un tributo a Paganini en clave rock, ¿por dónde empezarías? ¿Arreglo fiel o reinvención total?

Ya me flagelé con los 24 caprichos de Paganini en el Conservatorio, se lo dejo para los de clásico, me gusta ser más macarra 🙂

¿Sientes que el violín ha sido injustamente encasillado como instrumento “culto” cuando puede ser tan incendiario como una guitarra eléctrica?

Totalmente, a mi me costó lo mío cuando empezaba con mi primer disco hace ya más de dos décadas y hoy en día cuando me preguntan a qué me dedico y digo que soy violinista y les veo la sonrisa dibujada en la cara… siempre especifico: “pero no de clásico” y es entonces cuando se me pone a mi la sonrisa en la cara (jajajaja).

Tienes una gran conexión con el público y un directo cargado de actitud. ¿Qué buscas provocar en quien va a verte por primera vez?

No, busco pasármelo yo bien y es mi manera de expresarme, egoísmo puro.

¿Qué nos puedes adelantar de tu próxima gira? ¿Tendremos violín a todo volumen en Galicia este año?

Mira que me cuesta Galicia y eso que ahí se llevan los violines, unos años atrás iba más pero volveré; ya tengo unas cuantas fechas cerradas pero que iré anunciando en redes porque todavía no las han anunciado las ciudades a dónde voy.

Con una carrera tan camaleónica, ¿qué queda aún por experimentar o romper?

Nunca se sabe y nunca digas no a nada… la vida siempre te sorprende!

Test Calavera

¿Qué riff o solo melódico no te cansas nunca de tocar?

Kansas, el sólo de Dust in the wind, me parece maravilloso.

Un concierto que recuerdes como si fuera ayer: ¿en qué escenario fue y qué lo hizo tan especial?

Todos, siempre se me queda algo de haberlo disfrutado.

Tu supergrupo ideal (vivos o fallecidos): ¿quién toca contigo?

Mi banda actual, estoy súper feliz con Guillermo Guerrero cómo director musical y guitarra, Juanjo Melero súper guitarra también, Victor Cisternas al bajo y Podador a la batería o Matt Vallejo y cómo no Chuse Joven a muerte porque tiene un registro brutal.

Una canción que te hubiera encantado firmar tú.

Higway to hell de ACDC.

Un solo disco para llevarte a una isla desierta…

Cualquiera de Satriani.

¿Tres discos que te han marcado profundamente?

Más que discos artistas cómo Eileen Ivers, Chickenfoot y ACDC.

Cuando no estás con el violín, ¿en qué te gusta perder el tiempo?

En hacer radio y seguir hablando de música.

El último disco o artista que te dejó pensando: “¡wow!”.

Kaleo estoy escuchando últimamente, además cuando pillo uno, voy en bucle, ya sabes… analizas más que escuchas, otro “toc de músicos”.

Tres libros y tres pelis que te hayan atravesado.

Autores de libros como Carl Flesh, Mazas y Kreutzer son los que me han acompañado este último año que en realidad son compositores y libros de técnica de violín que entre las horas de estudio que me meto diariamente y dar clases… no salgo de esta trilogía y películas últimamente, consumo más series en Netflix que otra cosa, ósea que me va la comida basura (jajajajaja)

Un plato que nunca puedes rechazar…

Todos, pero sobretodo el dulce

¿Cerveza, copa, o depende del día?

Moscato.