Frank Suz ha vuelto a cambiar de piel: donde antes defendía letras a pecho descubierto, ahora habla a través del metal del saxo tenor. Frank montó banda y se lanzó a la carretera con Frank Suz & The Crazzy 88’s para firmar Callos de Wagyu, un disco instrumental que suena a garito sudado y a copa de vino cara sin pedir perdón. Grabado en riguroso directo en Guitar Town (Cantabria) y con Hendrik Röver apretando las tuercas del tono (“todo válvula y micro, sin trampas”), el álbum mezcla órgano que ruge, guitarra que desgarra, bajo con colmillo y una batería que, encima, llegó al estudio sin haber ensayado con ellos y aun así dejó tomas de lujo. Hablamos con Frank de rebeldía anti-algoritmo, de cómo “Iron Loto” pasó de estar “escondida” a abrir el disco, y de por qué “Hiroshima Boom” fue el cambio sobre la bocina que pedía el cuerpo.
Frank, has cambiado el micro por el metal del saxo tenor. Para un tipo que viene de defender sus letras en muchos escenarios, ¿ha sido una liberación o un vértigo absoluto hablar a través del saxo?
Las dos cosas! jajajajaja ha sido una liberación porque siempre me he considerado más músico que cantante, me siento más cómodo haciendo un show detrás del instrumento, lo cual no quiere decir que no reviente el escenario. Por otro lado, ha sido un auténtico reto aprender a tocar el saxo tenor, componer un disco y defenderlo en directo en 2 años.

El título del disco, “Callos de Wagyu”, es una contradicción deliciosa: lo castizo frente a lo gourmet. En estos últimos 15 días, con el lanzamiento del nuevo disco, ¿sientes que el público está preparado para este plato de alta cocina grabado en crudo, o crees que a alguno se puede atragantar tanta intensidad instrumental?
Creo que es un disco que tiene más de Wagyu que de callos, es más gourmet que de tapa de bar. Pienso que va a ser muy digerible para todos los públicos y lo podrán degustar en cualquier momento del día y con cualquier compañía. Por cierto, el nombre de callos de wagyu nace durante la grabación, Hendrik nos llevó a degustarlos y así se bautizó el disco. Es la mezcla perfecta entre el concepto japonés del disco y su origen español.
Habéis soltado hace nada “Hiroshima Boom” como tercer single tras “Iron Loto” y “Yakuza Lovers”. ¿Por qué ese tema para apretar el botón rojo justo antes del disco: porque es el más “garito sudado”, porque en directo lo revienta, o porque os representa mejor que el rollo surf elegante de “Iron Loto”?
Realmente fue un cambio sobre la bocina, en principio iba a ser Sumbala, pero vimos que como gancho funcionaba mejor un tema rápido y potente y ese era hiroshima Boom.
Vivimos en un 2026 donde se habla de prohibir redes sociales a menores, el Bitcoin cae y las IA ya no son noticia, sino herramientas. En medio de este caos digital y de “hits de 15 segundos”, ¿sacar un disco de rock instrumental grabado en directo es tu forma de rebelión contra el algoritmo? ¿Es “Hiroshima Boom” tu respuesta sonora a este mundo que parece que va a explotar cada martes?
Cada canción que supera los dos minutos y medio y cada disco conceptual que compongo es una rebelión al consumismo exacerbado, a la deshumanización del arte y la inmediatez con alzheimer en la que vivimos día a día.
Recientemente hemos perdido a figuras como Rafael Amador de Pata Negra, Robe, Jorge Ilegal,… Con el panorama de salas en España luchando por no convertirse en museos y el precio de las entradas siendo el gran debate, ¿cómo se sobrevive siendo un “lobo de carretera” que apuesta por la calidad analógica cuando lo que prima es el contenido efímero?
Afortunadamente, parece que con esta nueva aventura todo está siendo más propicio, irónicamente si lo ves desde el prisma de que es una banda que hace música instrumental y no canta. Otra ironía que me viene a la cabeza es que nos preocupe que una banda no tenga cantante, cuando actualmente el baremo de la población para medir y valorar a los intérpretes vocales y su afinación, ha descendido a niveles infrahumanos.

Has grabado en Guitar Town (Cantabria) con el gran Hendrik Röver a los mandos. Hendrik es un purista del tono y de “la verdad” en el estudio. ¿Cómo fue ese proceso de tres días en riguroso directo? ¿Hubo algún momento de tensión o alguna epifanía sonora donde algo encajó de repente o rugió de una forma que ni tú ni Hendrik esperabais?
Me gusta que me hagas esta pregunta. Nunca habíamos grabado en directo, el nivel de respeto fue máximo, así que nos preparamos a conciencia a base de ensayar, como auténticos esquizofrénicos. Otro handicap fue que el batería nunca ensayó con nosotros y nuestra primera toma de contacto fue con la luz roja de grabando¨ encendida en el estudio. Hendrik es un profesional de los pies a la cabeza, un tipo lleno de sabiduría, nada pretencioso y que te deja fluir. Se respiró muy buen ambiente durante la grabación y eso es esencial para que la interpretación sea fluida y auténtica, casi como estar en concierto en nuestro propio local de ensayo. La grabación ruge porque Hendrik tiene aparatos que te hacen rugir, eso lo tiene muy bien estudiado y es lo que buscábamos. Inmejorable el resultado.
Decidimos recortar todos el riff igual que la guitarra y hacer esa pequeña intro de saxo que me salió del alma y Boooom! Track nº 1 del álbum.
En “Iron Loto” —que creías que se caería del repertorio— contaste que simplificaste el riff para que “respirase” la guitarra, cambiasteis la caja a ritmo surf y metisteis arreglos de saxo a la salida de cada riff hasta convertirlo en single. ¿Esta decisión en el estudio surgió de un modo natural o fue traumático el proceso?
Fue la alegría del disco, porque de pensar que iba estar abajo escondida o casi fuera, subió a la pole. Ya en el local de ensayo, el riff lo habíamos simplificado y machacábamos tanto el bajista como yo, pero en estudio, que todo se escucha mucho más, nos sonaba atropellado en la primera toma. Decidimos recortar todos el riff igual que la guitarra y hacer esa pequeña intro de saxo que me salió del alma y Boooom! Track nº 1 del álbum.
El disco tiene 12 cortes que cabalgan entre la fiesta salvaje, la copa de vino relajada y referencias al país del sol naciente. Sin duda el reto es mantener al oyente enganchado sin letra… ¿cómo se consigue el equilibrio para que el oyente no pierda el hilo?
Pues durante la composición siempre tuve una idea clara, hacer cambios de armonía y tempo dentro de las canciones y sobre todo jugar mucho con los acordes mayores y menores. Solo hay una canción que es machacona y arrolladora armónicamente y es Atomic Organ from Hell. Todas las demás tienen mucha riqueza que hay que desarrollar para que no se eche en falta la voz humana.
En “Yakuza Lovers” (que tú mismo señalas como el tema favorito de la banda), ¿qué mandó: la melodía del saxo, el empuje del bajo de Nando, o el “gancho” del riff de guitarra de Teto?
Realmente ninguna de las tres, la melodía del órgano, al más puro estilo mafia griega de Guy Ritchie, o de los puertos de Baltimore en The Wire, creemos que es el sello de este tema.

El bajo de Nando Insidius y la batería de Héctor Gómez impulsan los cortes de un modo muy visceral, casi animal: líneas de bajo vertiginosas, ritmos infernales,… ¿Buscasteis ese sonido “sucio pero elegante” de los discos de soul/funk de los 60 o fue algo que surgió de la inercia de tocar todos juntos?
Realmente el sonido surgió con la ecualización en el momento. Pero hay que decir que el sonido del bajo y la forma de tocar, es exclusiva de Nando, que hizo un trabajo impecable. Ni que decir que Héctor, sin ensayar con nosotros, grabó las mejores baterías que se podrían grabar para este disco, quien lo escuche verá que no es un disco de bombo, caja y zapatilla, es un disco con una percusión muy rica.
Frank, el órgano no solo acompaña, sino que ruge por momentos. ¿Qué joyas usaste para invocar ese espíritu y empastar con el saxo?
Pues en otros discos sí que he llevado Hammond, Rhodes y sintes varios. Para este disco, donde iba a grabar en directo a la vez tanto saxo como teclados, necesitaba algo que fuera fácil de manejar en los cambios, así que opté por un Nord Electro 6 conectado a un ampli Fender. El secreto de que ruga (y me di cuenta durante la grabación) es darle la misma interpretación que le das cuando estás en un concierto y quitarte el corsé de la luz de REC.

Teto Adán se marca unas guitarras en ocasiones desgarradoras. Como jefe de filas, ¿le pediste algo en concreto a nivel de sonido y equipo?
Para nada, Teto ha grabado con un ampli muy similar al que lleva en los conciertos, un combo que en limpio ya ruge y acopla. El trabajo que realizó Teto con las guitarras fue de quitarse el sombrero, trabajó mucho para que al llegar al estudio, la grabación fluyera como lo hizo.
En tu dossier de Inferno hablabas de Hiwatt, Mesa Boogie, Pro Co Rat, un fuzz viejo de Electro-Harmonix e incluso software para amplificar guitarras (y hasta el Arturia MiniBrute para graves). En Callos de Wagyu, con Röver a los mandos, ¿habéis vuelto al hierro puro o ha habido híbrido: válvula + digital, Rat + fuzz,…?
Con Hendrik ha sido todo válvula y micro. Nada más, no hay trampa ni cartón, no hay midis, no hay samplers. Hay cuatro músicos tocando a la vez.
Venís y váis de ruta de salas. ¿Qué estás aprendido ya de esta gira sobre cómo “funciona” el instrumental en salas en el modo de interpretar? ¿Hay diferencias relevantes en cuanto a música con voz?
Lo que he notado es que el comentario siempre se repite: “Al principio cuando habéis empezado no entendía por qué no cantabais y luego, al paso del tiempo me lo estaba pasando tan bien que ni me lo he vuelto a plantear“
En Guitar Calavera nos duele lo que duele: Galicia no aparece en el mapa de primeras fechas y eso, con un disco que pide sala, es casi delito. ¿Qué tendría que pasar para veros por aquí en, por ejemplo, La Riquela de Santiago, os prometemos invitaros a callos de los de aquí (no os defraudarán)?
Acepto gustoso esa invitación de callos! Somos unos locos de ese plato!! A parte, estamos haciendo todo lo posible por a tierras gallegas, cerrar dos o tres fechas. Tenemos muchísimas ganas, no lo dudes. Sabemos de sobra que es un público muy rockero y además, queremos beber y comer la buena manduca de esa tierra.
¿Cómo ha evolucionado vuestro rider y vuestras “líneas rojas” desde la etapa anterior hasta Callos de Wagyu? ¿Ha pasado de ser “buscamos un ampli que funcione” a “necesito que el saxo suene como si estuviéramos en 1965“?
Ha pasado de: Me cago en la puta que falla el ordenador de los samplers!!! en la gira de Inferno, pasando por no caber todos en el escenario en la gira del Mambo Voodoo a hacer conciertos en modo cuarteto en algunos conciertos de la gira del Reza todo lo que sepas. Frank Suz somos una gran familia de músicos y el rider de esta gira es un micro inalámbrico para el saxo, un micro para el ampli de guitarra, otro para el ampli de bajo y dos voces para gritar. Lo principal para mí en el rider es depender lo mínimo posible de agentes externo.
EL TEST CALAVERA
¿Qué riff de guitarra o tema no te cansas / no os cansáis de tocar en los ensayos?
Con el saxo Take Five, es mi calentamiento. Con el teclado toda clase de tonterías frikis para descojonarnos.
Un concierto inolvidable (como público o sobre el escenario): Cuéntanos sobre ese momento en el que la música en vivo te dejó sin palabras.
Los festivales Serie Z de Jerez de 2002 y 2003. Cuando volví a casa, las dos veces, estuve encerrado sin querer hablar con nadie de la depresión de volver a la realidad.
Tocando he tenido momentos maravillosos de bajar del escenario habiendo hecho un gran trabajo, es la mayor felicidad.
Si tuvieras que montar un supergrupo: ¿Qué músicos vivos o fallecidos incluirías en tu banda de ensueño?
A la batería a Kenney Jones, al bajo a John Entwistle y a la guitarra a Mick Cambell.
¿Esa letra o canción que te gustaría haber escrito (y te da rabia no haberlo hecho)?
Tangerine de Led Zeppelin
Si tuvieras que elegir, ¿qué disco te llevarías a una isla desierta?
Closer to Home de Grand Funk Railroad o Street Survivors de Lynyrd Skynyrd
¿Cuáles son los tres discos que más te han influido en tu ADN musical?
L.A Woman, Machine Head, Fool Moon Fever
¿El último disco o artista emergente que te haya volado la cabeza recientemente?
Los Mambo Jambo de Dani Nello.
Tres libros que te hayan marcado y tus películas de cabecera.
El Hobbit, alguna biografía de Jim Morrison y Ubik. Mis películas: El Silencio de los Corderos, Ford Farline, El Retorno del Jedi.
Una comida que no puedes rechazar (ni siquiera de gira)…
Fabada asturiana o cocido madrileño.
Bebida: Para brindar por esta entrevista, ¿eres más de cerveza, vino o… ?
Me gusta el vino, sobre todo la garnacha, pero vamos a brindar con un buen Jack Daniels porque ha sido cojonuda!!!
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Tracklist "Callos de Wagyu" (Frank Suz & The Crazzy 88’s)
1 Iron Loto
2 Kappa Shake
3 Yakuza Lovers
4 Sumbala
5 The Revenge of the Renegade Samurai
6 Kamikaze Blind
7 Atomic Organ from Hell
8 Hiroshima Boom
9 Uzendayo
10 Surfing Fukushima
11 S.O.S Rock and roll
12 Vampire Nights
Fechas conciertos de Frank Suz & The Crazzy 88’s en 2026
14/03 San Sebastián de los Reyes Monkey Rock
04/04 Garage Rules Fest (La nucia)
12/04 Castalla Brooklyn Smash Burguer
18/04 Benidorm Bali Rock and Roll Fest
24/04 Zaragoza La Ley Seca
03/07 Granada La Herradura
04/07 Málaga Zztop
12/07 Oliva El Replanell
07/07 Mira La Puerta Verde
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