Hay músicos que tocan para vivir y otros que tocan para no morir. Erik La Chapelle pertenece a los segundos. El californiano, que aterrizó en Madrid hace dos décadas huyendo de una espiral caótica en Isla Vista, ha pasado por todos los estratos del underground: desde el sudor punk de la legendaria sala 924 Gilman en Berkeley hasta compartir micros con Jack Johnson. Ahora, tras años de maceración en la escena nacional, presenta Soul Preservation (2026), un artefacto sonoro grabado en las entrañas de Madrid donde el góspel oscuro, el grunge y el punkabilly se dan la mano sin pedir permiso. Nos sentamos con él para hablar de por qué las redes sociales son una cárcel solitaria, del escalofriante audio real de la policía de Sacramento que abre su tema «Shots Across The USA» y de su fe inquebrantable en los amplificadores que pesan y queman. Pasen y vean: aquí no hay trampa ni cartón digital.
Llevas ya dos décadas en España, casi media vida macerando tu sonido en nuestra escena. Pero la pregunta es obligatoria para entender tu mapa genético: ¿Cómo acaba un californiano echando raíces aquí? ¿Fue una huida consciente del «sueño americano«?
Puede haber sido una huida “inconsciente” del sueño americano, pero más bien era una oportunidad de salir de la situación extrema en la cual me encontraba, deambulando perdido en el pueblo de Isla Vista, el pueblo donde vivía cuando iba a la universidad en Santa Bárbara, viviendo en una situación de demasiada borrachera desenfrenada y caótica, encontrándome sin un sentido de la vida, y con el empujón de familiares y amigos, de una manera u otra, pude aterrizar en España, sin saber exactamente cómo iba a ser capaz de sobrevivir el proceso, y al llegar aquí, pude empezar de nuevo. No conocía a absolutamente nadie, y nadie me conocía a mí. Renací.
Si miramos tus antecedentes, pareces un camaleón del underground californiano. Has pasado del 924 Gilman en Berkeley —donde el punk era una religión de ‘hazlo tú mismo‘ con Green Day y Offspring por allí— a compartir escenario con Jack Johnson en la calma de Isla Vista. ¿Cuánto de esa ética radical de Berkeley sobrevive hoy en tu ‘Cosmic Folk‘? ¿Es tu música actual una forma de meter la rabia de Gilman Street en una estructura de folk elegante grabada en Sunset Studios?
Me encanta la pregunta, porque me pone a pensar profundamente, y siento que es un proceso de psicoterapia. Creo que la música rock y sus variantes, el grunge, el punk, etc., siempre han estado en las raíces de la música que hago, dado que es la música que empecé a escuchar desde que empezaba a escuchar música. La música siempre ha sido un vehículo de expresión y una manera de dar alivio a la presión que aumenta en uno mismo simplemente por el hecho de ser un ser humano y vivir en este mundo. En Santa Bárbara empezaba de nuevo, con la guitarra acústica, sin conocer a otros músicos, y la música que escuchaba en aquel entonces era de artistas como Ben Harper, G. Love, Dave Mathews, Jack Johnson, etc., así que la opción acústica era muy llamativa porque me daba la oportunidad de explorar mis temas en solitario y bucear en el mundo del folk, que digamos que es un mundo más íntimo, donde la sensibilidad es más aguda. Puede ser bastante cierto que la rabia de Gilman Street está muy presente en el folk, simplemente de forma más madura.

Erik, lleváis desde 2024 presentando este disco tema a tema, pero ha sido este febrero cuando Soul Preservation ha visto la luz al completo. ¿Se siente uno liberado al soltar por fin el bloque entero o da vértigo que la gente pueda escuchar de golpe desde tu cara más punkabilly hasta esos pasajes de góspel oscuro?
Una liberación total. Aunque suena muy “cliché”, me siento orgulloso de haberlo terminado, sacado todo, en su orden y con su portada. Cuando escucho el disco completo, desde sus extremos de góspel oscuro de the Devil hasta el punkabilly de Rearview Mirror que mencionas, siento que la obra está completa y me veo reflejado en la misma. Así soy. Me gusta todo tipo de música. Y los artistas que han sido y son eclécticos, como por ejemplo Ben Harper, o incluso, en otro palo, grupos como Café Tacuba, te enseñan que esta vía es una posibilidad y no hace falta ser una fabrica de canciones de género.
“American nightmare, this is not a dream”
En «Shots Across The USA» no te andas con metáforas: usas el audio real de la llamada al 911 que precedió al asesinato de Stephon Clark. ¿Como se vive desde la distancia la actual impunidad del ICE y la deriva violenta del actual presidente Trump en este 2026?. ¿Cómo se digiere la rabia de ver que, años después de Clark, el guión de gatillo fácil y racismo en EE.UU. parece no tener fin? Imagino que, más allá de la rabia por el racismo sistémico, habrá una carga de ansiedad personal muy fuerte al pensar en tus amigos y familia que siguen allí lidiando con ese clima de tensión a diario, ¿no?
Sí, la llamada es escalofriante, porque sabes que el hombre, con intenciones razonables, al llamar a la policía, está desencadenando la muerte de Stephon. Y que conste que Stephon murió en el jardín de su propia casa, su propiedad privada, mientras le perseguía un agente armado con claras intenciones de matarle, como se ve en el video. Así que, dándole la vuelta, habría sido justificado que Stephon matara al policía, y no al revés. Y en respuesta a la pregunta sobre ICE, se ve que es un arma de Trump y más potente y extensivo que la propia policía. Detiene y, como se ha visto, mata con impunidad a cualquiera; gente latina, negra, blanca etc. Con los últimos acontecimientos en Minneapolis, con la violencia dirigida principalmente hacía los manifestantes anglosajones, pensé que ahora los blancos pueden entender mejor como se siente ser negro o latino en EE.UU. Y si, en mi familia, que es mitad latina, definitivamente hay más tensión que experimentamos cuando visitamos a EE.UU. y más preocupación por familiares y amigos que son posiblemente una diana fácil de ICE.
Hablando de gritos que vienen de lejos, en el disco rescatas «21st Century». Es curioso porque la escribiste hace unos años criticando la incipiente «cultura del selfie«, pero hoy, con el debate nacional sobre la restricción de redes sociales a los jóvenes y la crisis de salud mental por el postureo digital, suena casi profética. ¿Cómo te sientes al ver que aquel «escaparate» que denunciabas se ha convertido en una cárcel solitaria para tanta gente?
Creo que una comparación válida sería con el tabaco. Durante varios siglos el cigarrillo ha existido y desde la producción masiva se ha ido comercializando y haciendo campañas de publicidad hasta llegar a un punto máximo en los años 50 y 60 en EE.UU. Si prestas un poco de atención y te fías un poco del sentido común, creo que, con los millones de muertes al año y el sufrimiento causado por el tabaco, no hace falta que haya un aviso en el producto con una foto asquerosa de un cáncer para que te des cuenta de que es perjudicial el tabaco. Tu instinto te puede avisar. Tu propia experiencia con la droga te servirá de evidencia empírica. Creo que lo mismo ocurre con los teléfonos inteligentes y las redes: cuando experimentas con ellos y ves el tiempo de tu vida que consumen, la manera en que te distraen, las sensaciones que te producen, creo que no hace falta necesariamente un aviso público de sanidad para saber que tienen consecuencias desastrosas. La cultura del selfie efectivamente es algo que aísla; ¿qué puedes “compartir” si la atención y el enfoque de todo lo que haces es exclusivamente egoísta? Las redes alimentan la tendencia de enfocar todo sobre uno mismo. Sin embargo, a pesar del hecho de que la gente puede descubrir lo que le perjudica por su propia experiencia, los avisos y leyes que limitan las actividades dañinas siempre vienen bien para crear conciencia colectiva y hacer que sea más fácil que uno mismo elija otro camino más sano. Y no se puede olvidar que tanto el tabaco como las pantallas son bastante adictivos, así que, aun sabiendo que son cosas perjudiciales, es difícil dejarlas.
El focus track, «Rearview Mirror«, es probablemente lo más cañero que habéis grabado. Dices en la letra que, si miramos demasiado por el retrovisor, acabamos chocando con lo que hay delante. Tras dos décadas en la escena madrileña, ¿este disco es tu forma de romper definitivamente con el pasado y dejar de ser «el músico americano en Madrid» para ser La Chapelle?
Jaja. No lo había pensado así. Creo que este disco es una manera de definir y ordenar el proyecto que lleva muchos años formándose y cambiando de formato una y otra vez (a dúo con bajo y guitarra acústica y yo pisando el bombo, a trío con diferentes músicos, etc.). La metáfora de la canción la escuché de un profesor del coro de góspel en el cual participaba en Santa Bárbara en mi época de universitario. Me gustó mucho, y lo he aplicado muchas veces en determinados momentos de mi vida. El pasado forma parte de nuestro presente, sin duda, pero no quiero intentar vivir demasiado en ese tiempo muerto y tampoco quiero que otra persona me meta demasiado en el suyo.
Ojalá que una guitarra saturada tuviera más impacto que un panfleto político
¿Sientes que en España entendemos mejor ese «Cosmic Folk» cargado de crítica social cuando viene envuelto en el sonido de una guitarra saturada que si fuera un panfleto político al uso?
La música, como cualquier arte, siempre tiene un poder político/social de cambio, y creo que es eficaz como herramienta para llamar la atención hacia ciertos asuntos importantes. Lo único, es que con mis letras en inglés, el impacto que pueda tener mi música en el entorno político en España está limitado a los que entienden bien el idioma o los que se interesan mucho por el tema. Ojalá que una guitarra saturada tuviera más impacto que un panfleto político, pero hoy en día, creo que las redes sociales y los influencers, desafortunadamente, están ganando la batalla.
La semilla de este proyecto actual se planta en 2022 cuando te juntas con Víctor Pereira al bajo. Desde entonces, el concepto de “Cosmic Folk” —etiqueta por cierto de un compañero gallego de Ferrol— ha mutado hacia algo quizás más potente, especialmente con la llegada de Carlos Sánchez a la batería. ¿Cómo ha cambiado el «músculo» de las canciones al pasar de ese formato más íntimo a este power trío que suena brutal en directo?
¡Un saludo a Nicolás Vidal! El concepto folk cósmico tiene más sentido aplicado al formato anterior, que era guitarra acústica empapada con efectos y un rollo más solitario. Ahora en formato trío las canciones pueden ser más completas, y definitivamente más rock. Sin embargo, la esencia de muchos de ellos sigue siendo algo folk, y muchos nacen con la guitarra acústica.

Víctor y tú lleváis ya un tiempo puliendo este sonido antes de entrar al estudio. ¿Hubo alguna «negociación» sonora específica para que el bajo de Víctor y tu guitarra encontraran ese espacio donde lo cósmico no pierde la pegada del rock?
Las relaciones entre músicos se suelen comparar con las relaciones románticas. Al conocer y empezar a tocar con alguien nuevo hay que ir aprendiendo cómo es, cómo hablarle y qué sensibilidades tiene para poder comunicarse bien sin herir sentimientos. Víctor y yo venimos de estilos parecidos y diferentes a la vez. En este proyecto, en concreto, ha habido que trabajar juntos para buscar lo mejor en la dinámica de bajo y guitarra (que al final somos los únicos instrumentos de notas musicales). Cuando se trata de las líneas de bajo, Víctor suele venir con muchas ideas, y yo a veces vengo con mi cuchillo, jejeje. Pero la relación es armoniosa y creo que los dos queremos lo que sea mejor para la canción.
Para este disco habéis confiado en Skyline Studios en Madrid, con Javier Balmoral e Iván Guerrero a los mandos. Skyline es conocido por tener un equipo de primera y una acústica muy cuidada. ¿Cómo fue el proceso de trasladar ese espíritu de libertad que traíais de vuestro viaje en furgoneta por Europa a un entorno de estudio profesional tan técnico? ¿Hubo alguna «pelea» sana con Balmoral para conseguir que los temas sonaran expansivos pero manteniendo esa mugre necesaria?
La verdad es que donde grabamos no era tan profesional o técnico, sino un estudio pequeño debajo de una discoteca en Madrid que justo se había terminado de hacer antes de que grabáramos (todavía olía a pintura y silicona). Daba una sensación más de sótano de una casa en EE.UU., y por eso me sentí muy cómodo grabando allí. Busqué mi rincón de libertad en el espacio, en la misma sala del productor, y allí grabé todas las guitarras y mi voz. Trabajar con Javi Balmoral es como pasar un cuchillo suavemente dentro de un bloque de mantequilla que se ha dejado fuera de la nevera. Todo entra fácil, sabe rico y es fácil de manejar. Trabaja de manera muy rápida y eficaz en los controles, deja a los músicos a su aire y aporta sus ideas de manera puntual y en momentos claves. La mugre necesaria ya venía incluido en el estudio, en las paredes y el techo del baño, que tarde o temprano se iba a convertir en algún monstruo de Stranger Things. Una pena que poco después de haber grabado el disco, el estudio se inundó y nunca se recuperó. Puede ser que existiera solo para nosotros en ese momento y luego, al haber cumplido su función, desapareció.
El trabajo de mezcla y mastering es clave en un disco donde los silencios importan tanto como los riffs. ¿Qué buscabas específicamente que Iván Guerrero aportara al mastering para que el álbum se sintiera como un bloque sólido pero que permitiera a cada instrumento respirar?
Es cierto que la buena música llena mejor con respiros y arreglos digeribles sin saturar. En cuanto a la mezcla y el mastering era importante que se pudiera percibir cada instrumento en sí, pero que hubiera el empaste que hace que la canción sea unida y fuerte. Hubo una comunicación constante en la postproducción sobre la mezcla y pudimos realizar todas las ideas que se nos ocurrían, por ejemplo, en el paneo de guitarras, en el sonido del bajo, y quedamos con Iván y Javí un día en el estudio (el principal) y escuchamos el disco entero para rematar la mezcla juntos, que fue la penúltima mezcla antes de masterizarlo.
De verdad, y no es peloteo de redactor, estamos deseando escucharos por Galicia porque como defensor a ultranza del formato power trío te digo: Escuchar por ejemplo «Time«, con esa cadencia de la sección rítmica de Víctor y Carlos llevando el peso del tema mientras tú dibujas, para luego explotar en ese final de menos a más con la guitarra desbocada… tiene que ser la locura en vivo. ¿Cómo trabajáis ese control de la intensidad en directo?
Muchas gracias por el comentario y Galicia es siempre tierra querida para mí. Creo que el poder de la música muchas veces se encuentra en su dinámica, en subir y bajar, en crear tensiones por silencios, en ir de menos a más y de más a menos. De hecho, se ve que los que dominan la industria de la música electrónica saben que es una técnica que funciona y parece que cada canción tecno repite el mismo esquema; van poco a poco creando una tensión, se cae el bajo, hay un instante de silencio, y luego todo el tema te cae encima como una tormenta y la gente se vuelve loca, orgásmica, y es la misma cosa una y otra vez. Estamos haciendo lo mismo, más o menos, pero de forma orgánica y según la emoción del tema y sus letras. Es importante intentar controlar esto en directo, y saber que puedes tocar bajito y crear tensión e intimidad, y luego explotar con un descontrol controlado.
¿Sientes que al ser solo tres en el escenario hay más libertad para que la canción respire y mute cada noche, o lleváis el set medido al milímetro para que el muro de sonido no se agriete?
Lo cierto es que hay mucho más espacio con tres, y más huecos que tapar en ese muro de sonido. Diría que, en cuanto a batería y bajo, el trabajo igual es más serio en cuanto a llevar el set bien medido, o al menos el empaste tiene que ser fuerte, porque son el fundamento de los temas sobre el cual me baso con la guitarra y la voz. Como cantante y guitarrista igual tengo más libertad, pero la libertad también se tiene que planear y ensayar de alguna forma. La magia improvisacional solo puede ocurrir después de una disciplina y trabajo de equipo y suele ser breve.

El año pasado estuvisteis en el Enclave de Agua en Soria. ¿Cómo cambia la energía de La Chapelle cuando pasáis de un escenario grande de festival al sudor y la cercanía de una sala como El Sol? ¿Dónde se «preserva» mejor el alma del grupo?
Con un escenario grande, un sonido grande y un público grande, nos engrandecemos. Con más personas y más sonido podemos tener más energía y es un subidón tremendo. No obstante, lo que hacemos en un escenario, sea grande o pequeño, realmente es lo mismo. Es lo que haces en un ensayo. Si enchufas y tocas, las sensaciones musicales aparecen, y hay que disfrutar de cada gota del jugo musical, sea cual sea el ambiente. Creo que el alma se preserva mejor en los bolos más íntimos, pero como siempre depende del sitio, el público y el día.
Vamos a lo que nos gusta: los cacharros. Te hemos visto muy fiel a tu Gretsch de caja. ¿Para las grabaciones que equipo has utilizado? ¿Has estrenado alguna «hacha» nueva para este tour o sigues confiando en el feedback natural de las huecas para crear tensión? ¿Algún pedal (quizás un Fuzz o un Delay de cinta) que se haya vuelto el corazón de tu pedalera para recrear la psicodelia de Soul Preservation?
Me gusta la pregunta. El equipo del estudio es muy parecido a lo que llevo en general. En el estudio usé un Fender Blues Deluxe y un Blackstar pequeño de válvulas en estéreo. Uso la Gretsch y también una Fender Stratocaster, y la segunda es la que uso más. El Strat para mi es la guitarra multiusos, universal, y la Gretsch aporta varias funciones interesantes también, como por ejemplo un sonido más bluesero y jazzero, una caña brutal con los humbuckers y la media caja, un feedback bastante manejable, etc. En dos temas uso un barítono, que aporta un tono grave y corpulento (usado en “The Devil” y “Alive Is Where We´ve Been”). También uso una acústica, marca Breedlove, para los temas acústicos, enchufada en la pedalera, y con el Tube Screamer a veces. Algo que he aprendido grabando es que siempre es mejor usar tu sonido, grabar con tus pedales, y no intentar hacer demasiado en la postpro. El corazón de la distorsión de los temas es la combinación entre un Booster AC de la marca Xotic (igual mi pedal favorito de la pedalera) y el Tube Screamer. En el disco también usé el Super Badass Distortion de MXR para los solos y otras partes de ciertos temas. En cuanto a modulación, el Carbon Copy de MXR es un efecto esencial del folk cósmico, usado para los delays y ambiente. También uso el Phase 99 de MXR que va en estéreo con dos velocidades distintos y un Tremolo de Harley Benton que hace su función de manera satisfactoria para mí. El Wah-Wah también es fundamental para este sonido.
En esta revista somos de válvulas hasta la muerte y, aunque cada vez nos tienta más el digital ya hoy en día la logística manda. En esta gira, ¿estás cargando con amplis de los que queman y pesan o te has pasado al lado oscuro de lo digital para facilitar los viajes entre salas?
Nunca pasaré al lado oscuro digital, jajaja. Yo soy de la opinión de que la comodidad es el enemigo de la creatividad y que llevar un ampli pesado a un bolo (si no tienen backline adecuado claro) es una labor de amor. Incluso si la sala tiene backline, no hay nada como la comodidad de tocar con tus cosas y saber que no te van a fallar. Me gusta lo analógico. Me gustan los cables. Me da la sensación de que estoy electrificado cuando enchufo la guitarra con un cable, cuando oigo el zumbido de los single-coil, cuando puedo tocar los controles de los pedales y del ampli durante un tema si hace falta. Todo eso me parece orgánico y las raíces del rock en base de la guitarra eléctrica. Quiero mantener esa esencia y no caer en los malos hábitos que llevan a la pereza.
Desde tus inicios en el circuito de micros abiertos madrileño hasta llenar salas con banda completa, ¿cómo ha evolucionado tu rider? ¿Qué es eso que antes te daba igual y ahora es una necesidad vital al bajar de la furgo tras 6 horas de carretera?
Algo que he aprendido de los viajes largos en furgoneta es que es buena idea siempre traer comida y agua de casa. Hay mucha incertidumbre en el mundo de la música y especialmente en los viajes de gira, y si añades al cansancio el hambre, lo puedes pasar muy mal. Aparte de traer todo el equipo hay algunas cositas que siempre viene bien tener: cinta americana, por ejemplo, para arreglar un espejo de la furgo, para fijar los cables, los set list, etc.), un destornillador (para trabajar en la guitarra si hace falta), y siempre traigo una válvula de repuesto, cables de repuesto, etc., vamos, un poco como un kit de emergencia.
TEST CALAVERA
¿Qué riff de guitarra o tema no te cansas de tocar en los ensayos?
Depende del día, pero el riff de Time, y el tema en sí, suele ser una experiencia bastante agradable en el local.
Un concierto inolvidable (como público o sobre el escenario): Ese momento en el que la música te dejó sin palabras.
Vuelvo atrás al año 1999 al concierto que vi de Ben Harper en San Francisco en the Polo Fields. Ya llevaba unos años escuchándole y viéndole en directo, pero algo de este concierto fue especial, puro, las armonías, el momento en el cual estaba yo, con 18 años y terminando mi etapa en Oakland, graduándome del High School, preparándome para ir a Santa Bárbara. También, le conocí por primera vez en ese concierto.
Si tuvieras que montar un supergrupo: ¿Qué músicos vivos o fallecidos incluirías?
- Batería: John Bonham
- Bajista: Flea
- Guitarrista: Jimi Hendrix
- Cantante: Janis Joplin. Por ejemplo.
¿Esa letra o canción que te gustaría haber escrito (y te da rabia no haberlo hecho)?
Cualquier tema del disco “Grace” de Jeff Buckley, en particular los temas Grace o Last Goodbye.
Si tuvieras que elegir, ¿qué disco te llevarías a una isla desierta?
Entre Blood Sugar Sex Magic de los Chili Peppers y Legend de Bob Marley. Seguramente el segundo.
¿Cuáles son los tres discos que más te han influido en tu ADN musical?
Welcome to the Cruel World – Ben Harper, 40 oz to Freedom – Sublime, Yeah, It´s that Easy – G. Love and Special Sauce
¿El último artista emergente que te haya volado la cabeza recientemente?
Vulfpeck
Tres libros que te hayan marcado y tus películas de cabecera.
Libros; Escape from Freedom – Erich Fromm, The Grapes of Wrath – John Steinbeck, The Sirens of Titan – Kurt Vonnegut
Películas: Pulp Fiction, The Shining (el resplandor), Searching for Sugarman
Una comida que no puedes rechazar (ni siquiera de gira)…
Salchichón de la abuela
Bebida: Para brindar por esta entrevista, ¿eres más de cerveza, vino o vaso de tubo?
Un vino tinto de la marca Toro.
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Tracklist "Soul Preservation" (La Chapelle)
- Alive Is Where We’ve Been
- Shots Across the Usa
- I’m Done
- Time
- Birds of a Feather
- I Refuse
- 21St Century
- The Devil
- Bittersweet Surrender
- Battles
- Rearview Mirror
- Are You Free Anymore?
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