P.O.D. han lanzado el vídeo oficial de “Don’t Let Me Down”, una versión que conecta su sonido áspero con la emoción cruda de The Beatles. Lo hacen justo cuando se cumplen 60 años de las últimas actuaciones del cuarteto en Liverpool, una fecha que parece hecha a medida para este homenaje. Y mientras celebran legado ajeno, los californianos ya tienen un ojo puesto en Latinoamérica y el otro en los festivales europeos de 2026, incluido el Resurrection Fest en el que actuarán el próximo año.
Hay bandas que versionan y bandas que reinterpretan. P.O.D., que llevan más de tres décadas haciéndolo todo a su manera, han optado claramente por lo segundo. Su nuevo vídeo de “Don’t Let Me Down” llega con una carga simbólica potente: este 5 de diciembre de 2025 se cumplen seis décadas desde que The Beatles tocaron por última vez en su ciudad natal, con aquellas dos noches en el Liverpool Empire Theatre que hoy forman parte del archivo emocional del rock. Ese aniversario, que huele a nostalgia y a mitología, les da a los californianos el marco perfecto para rendir tributo sin disfrazarse de nadie.
Lo interesante del clip es que mantiene la estructura melódica del original, pero la empapa de esa mezcla de lirismo y músculo que siempre ha caracterizado al trío. Sonny Sandoval recoge la línea trazada por John Lennon y la tiñe de un filo contemporáneo, más rugoso, casi confesional. Marcos Curiel se encarga de que los coros respiren un aura densa y envolvente, empujando la versión hacia un territorio que no busca competir con los The Beatles, sino dialogar con ellos. Es un gesto humilde y a la vez orgulloso, muy en la línea de lo que P.O.D. han defendido desde Southtown: respeto por los clásicos, pero sin renunciar a una identidad que sigue evolucionando.
Curiel lo resume con honestidad: admiraban a The Beatles mucho antes de subir a un escenario grande, y este homenaje es menos un acto de nostalgia que un agradecimiento directo a quienes cimentaron el rock, el pop y hasta el metal tal y como los entendemos. Y quizá por eso el vídeo funciona tan bien: no pretende sonar vintage, sino vivo.
Vídeo de “Don’t Let Me Down” P.O.D.
Lo curioso es que este tributo llega justo el mismo día en que P.O.D. se lanzan a una nueva gira latinoamericana, arrancando en el Carioca Club de São Paulo antes de recorrer Brasil, Argentina y Chile. Quien los haya visto en directo sabe que su energía no entiende de pausas; todavía resuena su reciente tour estadounidense con Daughtry y Seether, donde volvieron a demostrar que siguen siendo una banda de carretera, de sudor y piel.

Ese impulso también los llevará a Europa en la temporada de festivales de 2026. La lista es larga y contundente: Download, Graspop, Nova Rock, Wacken, Rock in Rio Lisboa y, por supuesto, Resurrection Fest en España. Para quienes seguimos el festival de Viveiro desde hace años, ver a P.O.D. de nuevo en el cartel es una confirmación que muchos fans esperaban. Es fácil imaginarlos compartiendo jornada con otras propuestas del cartel —de las más pesadas a las más melódicas— y encajando como un puente natural entre generaciones. En Galicia siempre han tenido buena acogida, en parte porque su mezcla de espíritu urbano y contundencia emocional conecta con una escena que valora la autenticidad por encima de cualquier etiqueta.
VERITAS, su undécimo álbum, aún humea tras su paso por las listas de Billboard y sus más de 70 millones de reproducciones. Temas como “AFRAID TO DIE”, con Tatiana Shmayluk, o “DROP” junto a Randy Blythe, recordaron que P.O.D. siguen apostando por colaboraciones que les sacuden el sonido. Esta vitalidad explica por qué su versión de “Don’t Let Me Down” no suena a capricho, sino a capítulo coherente en una trayectoria que nunca se ha conformado.
Y cuando uno los ve en directo —esa escena en la que la banda explota y todo encaja— entiende que pocas formaciones mantienen tan vivo ese equilibrio entre modernidad y raíces. Quizá por eso este homenaje a The Beatles se siente tan natural: no es una despedida a un pasado glorioso, sino un recordatorio de que la historia del rock sigue escribiéndose, y P.O.D. quieren seguir dentro del relato.


