El día que Guns n’ Roses nos regaló un concierto de otra época

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La banda californiana acabó ovacionada por las más de 50.000 personas asistentes a un concierto de casi tres horas en el que interpretaron todos los grandes clásicos de su era dorada. La última gran banda del rock estuvo liderada por un Slash colosal, un soberbio Duff McKagan y un carismático Axl Rose, que mostró un gran estado de forma. Os contamos en primera persona cómo vivimos el reencuentro de los auténticos Guns n’ Roses.

Llevo un par de días pensando en cómo escribir la crónica del mejor concierto de mi vida. No es fácil condensar tantas emociones y sueños hechos realidad. Uno, que en su momento ya había saciado su apetito de destrucción lamentando la ruptura de Axl y Slash; y que se había cansado de usar su ilusión soñando con un reencuentro imposible; uno ya no contaba con vivir un concierto que, y en eso acierta el nombre de la gira, no fue de esta vida.

La última gran banda de hard rock del planeta

Porque el show que ofrecieron los Guns el pasado domingo está al alcance de muy pocas bandas. Los Guns n’ Roses han sido, son y serán la última gran banda de hard rock del planeta. Y lo están demostrando fieles a su estilo, haciendo una gira mastodóntica por todo el globo con shows largos -que se hacen cortos- y en los que priman la música y la pasión, sin espacio para el artificio desalmado que caracteriza a los “artistas” modernos.

Estadio Vicente Calderón GNR

El público enloqueció cuando se empezaron a proyectar en las pantallas imágenes icónicas de la banda

La única diferencia entre hoy y los Guns de hace veinte años, es que el paso del tiempo ha hecho madurar a una banda caracterizada por el escándalo, los excesos y la provocación, hechos que contribuyeron por igual en los 80 y 90 a agrandar su leyenda y a cavar su propia tumba. Dos décadas después, los Guns siguen en plena forma, son más profesionales y menos gamberros que nunca, y han vuelto dejando las asperezas a un lado y apostando por la música. Y ahí, son los amos del rock.

Con una puntualidad impropia de sus años dorados, la banda salió al escenario pasadas las 21:20 ante un Vicente Calderón que todavía estaba terminando de llenarse. Duff McKagan, a quién le tenemos que agradecer su eterna labor de mediador, hacía sonar en su bajo los primeros acordes de “It’s so easy”, y a él se unían Slash y su inconfundible Gibson Les Paul y Axl, correteando como antaño, micro rojo en mano.

El público enloqueció con la salida de los tres miembros originales de Guns n’ Roses. Poco importaban el resto de la banda -que por cierto, estuvo a un gran nivel- o las dificultades en el sonido durante los primeros compases del concierto. Desde ese momento, y hasta el final del show, el estadio no dejó de cantar. Yo, en mi caso, de gritar. Primero de la emoción contenida, y luego, como recurso para comprobar si aquello con lo que había fantaseado durante años y años, estaba ocurriendo de verdad o era tan sólo un dulce sueño, un tránsito entre el coma y las puertas del cielo.

Wake up! Time to dieeeeeee!

Tras “It’s so easy” sonó la contundente “Mr. Brownstone”, con un ritmo demoledor que nos dejó sin aire en los pulmones. “Chinese Democracy”, que sonó más enérgica con Duff y Slash al lado de Axl, dio paso al primero de los himnos de la noche. Slash comenzó a juguetear con la guitarra lanzando notas entrecortadas al aire de Madrid mientras Axl gritaba: “Do you know where the fuck you are? You’re in the jungle baby! Wake Up! Time to dieeeee!”

Y el Calderón se convirtió en la jungla. Todos estábamos extasiados. Como reza la canción, “when you’re high you never, never want to come down…”. Y a eso se dedicaron los Guns durante toda la noche, a no dejarnos caer. El subidón continuó con Double Talkin’ Jive, en la que Slash se lució con un magnífico solo de guitarra, y Better, con una gran intro a cargo de Duff y un gran registro vocal por parte de Axl.

La melódica e intensa “Estranged”, una auténtica maravilla surgida del versátil Use Your Illusion, fue interpretada de manera sublime, con un Slash soberbio haciendo llorar su guitarra y demostrando un dominio perfecto del tune. Fue uno de los puntos álgidos de la noche -uno de tantos-, y todavía íbamos por la séptima canción. La emoción de “Estranged” estalló con la potencia sonora y lumínica de “Live and Let Die”, coreada por un público ya en estado frenético.

Sin tiempo para coger aire, la batería de Frank Ferrer -que sin tener la pegada de Matt Sorum fue el más flojo de los nuevos miembros- y el bajo de Duff dieron inicio a “Rocket Queen”, donde Axl confirmó su buen estado y Slash se desató con el talk box. “You Could Be Mine” revivió a Terminator y a todo ser moribundo que rondase las inmediaciones del Calderón y tras ella, Duff McKagan se adueñó del escenario para mostrar su lado más punk y canalla, cantando “Attitude” de los Misfits. Tampoco podía faltar.

Pasada la hora y veinte de concierto, la cerveza comenzaba a hacer sus efectos en la vejiga, pero el domingo Neptuno se vistió de seguidor de los Guns n’ Roses y colocó “This I Love” en la posición número doce del setlist. Esta balada del Chinese Democracy fue utilizada por Axl Rose para lucir un buen chorro de voz, y por muchos seguidores para aflojar la vejiga y dejarla lista para la segunda -y tercera- parte del show. Fue curioso comprobar cómo se agolpaba la gente en los baños justo en ese momento, con cierta prisa para no perderse la siguiente canción. Cuestión de prioridades.

Con el problema del esfínter solucionado, una voz familiar comenzó a hablar mientras subía las escaleras para volver a la tribuna: “What we’ve got here is failure to communicate. Some men you just can’t reach…“. Era el memorable discurso de apertura del himno antibélico “Civil War”, que volvió a caldear el ambiente y que Slash encadenó, como cabía esperar, con su pequeño homenaje al “Voodoo Chile” de Jimi Hendrix. Acto seguido, el homenaje se prolongó al recientemente fallecido Chris Cornell, con una emotiva versión del clásico de Soundgarden “Black Hole Sun”.

Slash Vicente CalderónLa batería de Frank Ferrer y el bajo de Duff McKagan marcaron entonces el inicio del trance, imitando los latidos del corazón que abren “Coma”, un tema colosal que si bien no era frecuente en la gira Use Your Illusion, sí está siendo fijo en el Not In This Lifetime Tour. “Coma” es uno de los temas preferidos de Slash, de ahí que el genio del sombrero de copa lo usase para unirlo con su habitual solo de guitarra que culminó magistralmente con el love theme de El Padrino.

Uno ya se sentía a gusto con la idea de quedarse sumido en este coma profundo, amenizado por la guitarra armoniosa de Slash, y no despertarse más o hacerlo solamente en ese mismo punto una y otra vez, como Bill Murray en “Atrapado en el Tiempo”; cuando de repente la melodía de “Sweet Child O’Mine” nos rescató para darnos la vida eterna. Otro momento que quedará guardado en la retina de todos los asistentes y que terminó en ovación cerrada.


“Out Ta Get Me” y una inesperada versión instrumental de “Wish You Where Here” a dúo entre Slash y un gran Richard Fortus, dieron paso a otro de los momentos más especiales del concierto. El piano de Axl Rose emergió de la nada para lucimiento del frontman gunner, que interpretó los acordes de Layla de Derek & The Dominos antes de dar paso a la balada de las baladas, November Rain, tan épica y emocional como la recordábamos.

En ese momento Slash volvió a rescatar su guitarra double neck para unir la intro de “Only Women Bleed”, con el inicio de otra versión clásica de la banda, “Knockin’ On Heaven’s Door”. El estadio casi de derrumba cuando Axl se acercó a Slash, uno de los pocos gestos entre ambos en toda la noche. El público bailó y coreó el estribillo hasta las puertas del cielo, animado por un Axl Rose que supo dosificar voz y energías cuando tocaba -los años no pasan en vano-, pero que supo estar a la altura regalando momentos de gran intensidad vocal.

Y del cielo nos embarcamos en el tren nocturno rumbo a la recta final del concierto. “Nightrain” fue el último tema antes del bonus, en el que una vez más Slash se lució con un solo vertiginoso. Fue increíble comprobar cómo Guns n’ Roses suena a Slash y cómo Slash suena a Guns n’ Roses. Ningún otro guitarrista en el mundo es capaz de acercarse a ese sonido. Al menos nadie lo consiguió en los últimos veinte años. Inigualable.

There is no doubt you’re in my heart now…

Axl Rose Madrid 2017Tras dos horas y pico de concierto los Guns y el público querían más. No les llevó ni un minuto volver al escenario, ante un estadio rendido a sus pies, para tocar “Don’t Cry”. Y no fue fácil aguantar las lágrimas. Manos a la cabeza. ¡Qué conciertazo!. Otra versión, esta vez “The Seeker” de los Who, dio paso a los dos últimos disparos de la noche.

El primero, en forma de rosa, fue “Patience”, inesperada ya a esas alturas e interpretada por Slash sentado sobre uno de los monitores, al borde del escenario, con Axl silbando la melodía inicial y el público tarareando un tema épico, precioso. Valió la pena esperar más de veinte años para vivir una noche así. There is no doubt you’re in my heart now

El segundo tiro, certero e infalible, fue “Paradise City”, disparado por una banda grandiosa que nos supo llevar durante tres horas al paraíso, aquel en el que la hierba es verde y las mujeres bonitas. Los Guns n’ Roses se despidieron del respetable con una ovación cerrada y más que merecida, tras haber demostrado que no son una banda acabada en busca de rédito y un puñado de dólares, sino que todavía son capaces de convertir las balas en rosas y ofrecer un espectáculo sonoro de más de tres horas a un nivel muy superior a la media. El del domingo fue, sin duda, un concierto de otra época.

Setlist

1. It’s So Easy
2. Mr. Brownstone
3. Chinese Democracy
4. Welcome to the Jungle
5. Double Talkin’ Jive
6. Better
7. Estranged
8. Live and Let Die
9. Rocket Queen
10. You Could Be Mine
11. Attitude
12. This I Love
13. Civil War
14. Black Hole Sun
15. Coma
16. Slash Guitar Solo + The Godfather
17. Sweet Child O’ Mine
18. Out Ta Get Me
19. Wish You Were Here
20. Layla + November Rain
21. Knockin’ on Heaven’s Door
22. Nightrain

Bises

23. Don’t Cry
24. The Seeker
25. Patience
26. Paradise City

Cierre concierto Guns n Roses Madrid 2017

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About Author

Diego Villaverde

Periodista afincado en Alemania con experiencia en Radio, TV e Internet. Este apasionado del rock y la guitarra colabora con Guitar Calavera en la cobertura de conciertos y realización de entrevistas. Aunque también ha hecho sus intentos con las seis cuerdas, lo suyo son las letras. En sus entrevistas nos ofrece una visión distinta del mundo de la guitarra.

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