Crónica Will Jacobs y Marcos Coll que convierten la Capitol en un club de blues con sabor a celebración

La visita de Will Jacobs y Marcos Coll a la Sala Capitol de Santiago terminó siendo mucho más que la presentación de One More Time. Hubo blues eléctrico, complicidad auténcia sobre el escenario y una colección de invitados que transformó la noche en una jam de muchos quilates. Antes, The Blues Moonshiners recordaron que todavía quedan bandas capaces de sorprender desde la sencillez y el ingenio más absoluto.

Cronica The Bluesmoonshiners Sala Capitol 11

La Sala Capitol fue entrando poco a poco en calor, sin prisas, como mandan las buenas noches de blues. Aún con un aforo modesto en los primeros compases de la velada, el ambiente ya dejaba entrever que aquello no iba de postureo ni de grandes artificios, sino de músicos disfrutando sobre el escenario y de un público dispuesto a dejarse llevar. Y ahí The Blues Moonshiners juegan en su propia liga.

Lo suyo es difícil de etiquetar y todavía más complicado de ver en directo, ya no existen bandas así y menos por estos lares. Jay Doe a la guitarra y voz, Ramón “Figui” a la armónica y Fran Trilli en la percusión construyen un formato tan rudimentario como efectivo. O precisamente efectivo por eso. Mientras muchos buscan sofisticación, ellos convierten una caja de cartón en un bombo improvisado y una raqueta de badminton o unos simples espaguetis en herramientas de percusión perfectamente válidas. Y no, no es una gimmick para TikTok: funciona porque detrás hay ritmo, groove, oficio y mucho sentido del espectáculo.

Tras el primer tema cayó “Little Red Rooster” y después “Since I Met You”, en una actuación donde la interacción con el público fue constante pese a que la sala todavía se estaba llenando. Hubo tiempo para una juguetona “Honky Tonk Woman” y para “Take This Hammer”, presentada casi como un pacto colectivo con la audiencia antes de arrancar. La sensación durante todo el concierto fue la de estar viendo algo genuino, sin necesidad de adornos innecesarios.

El cierre fue tan festivo como entrañable. “When The Saints Go Marching In” derivó en un improvisado cumpleaños feliz para Marcos Coll, que celebraba sus 50 castañas rodeado de amigos, músicos y sonrisas sinceras. Una de esas escenas pequeñas que explican mejor que cualquier nota de prensa por qué el blues sigue vivo.

Fotografías The Blues Moonshiners

Después llegaba el plato fuerte. Will Jacobs y Marcos Coll aterrizaban en la Capitol acompañados por una banda sólida, con Javi Vacas al bajo —veterano absoluto de nuestra escena junto a Sex Museum o Corizonas— y Brian D Sauls a la batería que sostuvo el concierto con pegada y elegancia, sin caer nunca en el exceso. Venían a presentar One More Time, el disco que ambos han grabado juntos, y desde el inicio dejaron claro que lo suyo no es una reunión puntual de músicos talentosos: hay química real.

Red Hot Mama”, tercer corte del disco, abrió la descarga con ese blues eléctrico de aroma clásico que tanto me gusta. A partir de ahí la noche fue creciendo con naturalidad. “Kansas City” ayudó a que la banda terminase de asentarse mientras el sonido de la Capitol encontraba el equilibrio perfecto entre la Stratocaster de Jacobs y la armónica de Coll.

Cuando llegó “Have You Ever Loved a Woman” ya no había dudas: ambos estaban disfrutando al máximo. Will Jacobs tiene ese punto elegante de guitarrista criado entre el blues eléctrico y el soul, sin necesidad de sobreactuar ni llenar cada hueco de notas. Marcos Coll, por su parte, sigue siendo uno de esos músicos capaces de hacer hablar a la armónica con una facilidad insultante. Entre fraseos, licks y respuestas constantes entre ambos construyeron algunos de los mejores momentos de la noche.

El guitarrista de Chicago preguntó entonces si “nos sentíamos bien” antes de lanzarse con “I Feel Good” y posteriormente “Unc”, el tema que abre el nuevo trabajo. El concierto avanzaba sin bajones, con esa sensación de jam perfectamente controlada donde todo parece espontáneo aunque detrás haya mucho ensayo y más experiencia.

Uno de los momentos más especiales llegó cuando Javi Vacas y el batería abandonaron temporalmente el escenario para dejar a Jacobs y Coll defender prácticamente desnudos “One More Time”, el tema que da nombre al disco. Ahí apareció el blues más emocional de toda la noche. La Stratocaster sonando cálida, la armónica flotando por encima y la Capitol completamente en silencio durante varios pasajes. De esos momentos que obligan al público a escuchar de verdad.

Y entonces llegaron los invitados. Primero apareció Pablo Pérez, veterano guitarrista (Loquillo, Lisa & The Lips), Telecaster en mano y sin necesidad de demasiadas presentaciones. Su entrada dio todavía más electricidad al concierto y el cierre con “All Along The Watchtower” dejó un intercambio de solos magnífico entre él y Will Jacobs. Blues, rock clásico y electricidad bien entendida.

Después se sumó Uxía Pedreira, aportando otro color a una noche que ya empezaba a parecer una reunión familiar del blues y el rock estatal. Pero uno de los momentos más emotivos llegó con la aparición de Tonky de la Peña, presentado por Marcos como el padre del blues en este país” y alguien fundamental para entender su propia trayectoria musical. La ovación fue inmediata. Y merecida. Tonky no necesitó demasiado tiempo para recordar por qué sigue siendo una figura reverenciada dentro de la escena.

La ausencia de Julián Hernández, anunciado inicialmente pero fuera de combate por fiebre, fue prácticamente la única nota agridulce de la noche. Aunque el golpe se amortiguó rápido con la aparición posterior de Adrián Costa, otro músico con el que Marcos ha compartido aventuras musicales a lo largo de los años.

Ya con todos sobre el escenario, y tras otro cumpleaños feliz colectivo para Marcos Coll, la Capitol terminó convertida en una jam multitudinaria cerrada con el inmortal “Got My Mojo Working”. Un final lógico para una noche donde el blues sonó cercano, cálido y absolutamente vivo.

Porque sí, todavía quedan conciertos que no necesitan pantallas gigantes ni fuegos artificiales para funcionar. Basta una buena canción, músicos conectados y una sala como la Capitol dejándose llevar.

Fotografías concierto Will Jacobs y Marcos Coll





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