El Resurrection Fest se vuelve a superar a sí mismo

A estas alturas seguramente has escuchado que Iron Maiden estuvo en el Resurrection Fest. Es más, seguro que sabes que se terminaron las entradas para el día que tocaba la ‘Dama de Hierro’ y que posteriormente el festival colgó el cartel de ‘sold out’ pocos días después, algo que ha conseguido por primera vez en su historia. Pero con todo el respeto para Bruce Dickinson, que tanto él como su banda nos regalaron dos horas mágicas, este festival es mucho más que un solo grupo.

Y es que cuando llegas a Viveiro en los días del festival, sabes te enfrentas a varias jornadas que recordarás por el resto de tus días. Este año, además, una gran noria verde se convertía casi en lo primero que te encontrabas al llegar al recinto. Y nada más entrar, un fantástico homenaje a Lemmy, que aunque no seas el mayor fan de Motorhead conseguirá ponerte los pelos de punta. Para esta edición los deberes venían hechos de casa, con los grupos que quería ver marcados en la propia aplicación del Resu y varias escuchas de todos aquellos que eran imprescindibles. Aún así, el tiempo pasa volando en el verde de Celeiro.

JUEVES 7, VOLBEAT COMO PLATO FUERTE

Después de perdernos la jornada del miércoles por temas laborales, llegamos el jueves directos para que empezar con Norma Jean y Persefone. Dos bandas que actuaban a la misma hora en el Ritual Stage y en el Chaos Stage respectivamente. Por culpa de andar a caballo entre un escenario y otro, llegamos tarde al cover que hace Persefone de Star Wars. Eso sí, varios de los asistentes que se daban cita en el Resurrection Fest ya se encargaron de contarnos cómo había sido con pelos y señales.

Sin tiempo apenas para respirar, era el turno de Tessaract. Un poco de calma justo antes de volver a salir corriendo desde el escenario para ver a Stick To Your Guns en el Ritual Stage. Una carpa que se quedó pequeña para el grupo. Con los puños en alto, después de llevar una buena ración de saltos, de hacer los coros al grupo, sin duda la jornada del jueves estaba siendo como habían planeado los organizadores, una fiesta por todo lo alto.

Pero no podía ser de otra forma, tocaba regresar al Main Stage donde esperaban ya While She Sleeps. Debo decir que apenas los conocía antes de esta edición del Resurrection, y se han convertido en uno de los grupos que más me han hecho disfrutar. De hecho, el tema “Four Walls” lleva varios días dando vueltas en mi cabeza (y no solo por haber sido el que han elegido para el vídeo que ha publicado el festival pocos días después). Y es que While She Sleeps ofreció un concierto colosal, con crowdsurfing -tanto del público como del cantante que hasta lo hizo en dos ocasiones-.

Mención especial merecen los Crisix. Y es que su frontman decidió protagonizar uno de los momentos más emotivos de esta edición. No, no saltó al público ni correteó desnudo por Viveiro. Decidió pedirle matrimonio a su novia delante de todo el mundo, en directo. Lo mejor, ver el vídeo:

Después de todo esto, era el turno de disfrutar de unos históricos que visitaban Viveiro. Los incombustibles Bad Religion, que hicieron un buen repaso a sus temas y aún encima contaron con la colaboración de los ResuKids, que se animaron a coger el micrófono y soltar unos cuantos gritos. De allí, de nuevo al Ritual Stage para disfrutar de una clase de body combat con Walls of Jericho. Otro de los conciertos brutales de esta edición, con varios circle pit e infinidad de saltos de Candace Kucsulain que no dudó en derrochar toda la energía de su musculado cuerpo.

Antes de que tocaran los cabeza de cartel del jueves, Volbeat, hubo tiempo para disfrutar del espectáculo que ofrecieron Bring Me The Horizon (que según se cuenta no son los mejores amigos de Bad Religion), quienes se disculparon por no saber español pero que disfrutaron con la entrega de sus seguidores y la peculiaridad de los italianos Fleshgod Apocalypse. Llegó el turno para los de Dinamarca cuando la oscuridad se había apoderado de Viveiro y los grados de menos hacían que la gente se apretase algo más en el fondo.

Volbeat es una de esas bandas que se crece en el directo. Con un sonido perfecto y un Michael Poulsen sonriente, fueron tocando todos los temas clásicos de la banda. Como curiosidad, se sorprendió cuando el público no fue capaz de seguir el estribillo del “Ring of Fire” de Johnny Cash, pero mucho más cuando sí conocían la letra de Sad Man’s Tongue. “De verdad conocéis esta basura de canción y no la de Johnny Cash, wow”, llegó a decir para esbozar de nuevo una gran sonrisa. Un fantástico concierto que daría paso a la brutalidad de Brujería y a un tributo a los Guns’n’Roses como cierre del jueves.

VIERNES 8, ENTRE EL CALOR Y LA PERFECCIÓN ABRUMADORA DE GOJIRA

El viernes empezaría con Never Draw Back en el Chaos Stage, a los que seguiría Thirteen Bled Promises y posteriormente In Mute con una Steffi que es capaz de colocar el cuerpo en posiciones que el resto de mortales ni soñamos. A eso de las cinco de la tarde y bajo un sol de justicia, le tocaría a Hamlet hacer acto de presencia en el Main Stage, donde les esperaba un público numeroso con ganas de cantar bajo las órdenes de un Molly en plena forma.

Después de divertirnos con Battlecross, que con sus barbas al viento preguntaron al respetable: “¿Sois sordos? No hacéis lo que os digo”. Y si estos parecían unos vikingos con ganas de arrasar Viveiro, en el Ritual Stage estaban los Being as an Ocean. De hecho, en el Instagram del festival piden que vuelvan para llorar mientras los escuchan. Para mi, que me gustaron mucho, fue un torramiento melódico. Y es que apretaba el sol a esas horas muy duro, que se lo digan a los Angelus Apatrida.

Los de Albacete demostraron que son merecedores del Main Stage, aunque este año les tocaría de nuevo jugar en la carpa del medio, donde no entraba ni un alfiler. Tras cinco años seguidos visitando Viveiro, Guillermo quiso mandar un mensaje asegurando que volverían “joda a quien joda”. Y es que después de una gira por Sudamérica y de visitar infinidad de países, descargaron su trash con más fuerza que nunca. Como dijo su frontman, unas buenas baladas mientras nuestra piel se iba tostando poco a poco. Impresionante el Wall of Death que llegó hasta la mesa de sonido.

Después de ellos, le tocaría a Rise Of The Northstar, para seguir con unos clásicos: Hatebreed y posteriormente otra de las sorpresas del festival: Frank Carter & The Rattlesnakes. A eso de las nueve tocarían Sinistro en el Chaos Stage, una banda que igual por su estilo no encaja en este festival. Quienes sí encajan y de qué manera son los franceses Gojira.

Joe Duplantier de Gojira

Joe Duplantier

Para hablar de Gojira hay que ponerse en pie y descubrirse la cabeza. Espectacular su concierto, en mi caso personal los había visto anteriormente en Portugal, pero en esta ocasión me quedé maravillado. Presentaron su nuevo disco, Magma, y además tocaron los temas más clásicos de la banda. Pero esa mezcla de sonido brutal, con voz melódica en ciertos momentos, y la exhibición de fuego en el escenario convirtieron su hora de concierto en los 60 minutos más cortos de mi vida.

Y si el jueves hubo carreras, el viernes también. Tocaba despertarse del trance en el que nos habían dejado los Gojira para recibir los guturales de Dark Tranquility. Eso sí, el tema ThereIn sonó mejor que nunca. Y es curioso como después de unos buenos berridos, te giras y tienes a The Offspring con su punk rock a unos metros. Me hizo especial ilusión ver a una banda que escuchaba muchos años atrás, por la que sí han pasado los años, pero que nos hicieron tocar el cielo a ritmo de Self Esteem.

Tras ellos, turno para un grupo clásico, Madball. Aquí llegaría uno de los momentos más emotivos del festival, que fue cuando desplegaron una pancarta para recordar a Melchor Roel. El fallecido alcalde de Viveiro que tanto hizo para que se pudiese celebrar el Resurrection Fest, que sin él hoy en día no sería uno de los mejores festivales de Europa.

Despedimos el día con este maravilloso homenaje de unos grandes como Madball a nuestro alcalde Melchor Roel. Descansa en paz. Born to be wild! We say goodbye today with this wonderful tribute from the mighty Madball to our mayor Melchor Roel. Rest in peace. Born to be wild! #resurrectionfest Una foto publicada por Resurrection Fest (@resurrectionfest) el 8 de Jul de 2016 a la(s) 5:52 PDT

Ya entrados en la madrugada, esperaban los Turisas con su Battle Metal. A día de hoy, si los Turisas me dicen que cuentan conmigo para invadir Viveiro, posiblemente me enrole en sus filas, me pinte la cara de rojo y negro y beba Estrella Galicia. Y es que su frontman contó que tuvieron que parar en un área de servicio, ya que no tenían cerveza en el autobús. Y cuando descubrieron ese brebaje que además cuenta con sus colores, se quedaron enamorados. Un grupo de lo más divertido.

Para cerrar un viernes redondo, los Abaixo Cu Sistema volvieron a llenar hasta la bandera la carpa con sus versiones de System of a Down. El que no quiso despedir el día saltando, fue simplemente porque no le apetecía. Un fin de fiesta sublime.

Fin de fiesta con Iron Maiden

bullet for my valentineEl sábado era el día más esperado por miles de fieles a la ‘Dama de Hierro’ que se dieron cita en Viveiro. Existía una calma extraña durante las primeras horas, que presagiaba que algo grande estaba por llegar. De Cannibal Grandpa, a Wild Lies, pasando por Nashgul y The Raven Age. Un gran inicio para un día especial.

Tampoco se perdieron la fiesta bandas como True Mountains, Obsidian Kingdom o Destruction. Pero sin duda, llamaba la atención la gran cola de firmas para Bullet For My Valentine. Y si había tanta gente para conseguir una rúbrica, el foso estuvo a rebosar con los seguidores del grupo vibrando en todas y cada una de las canciones.

Después de uno de los platos fuertes del día, solo quedaban tres grupos más para ver a los británicos: Municipal Waste, Enslaved y No Fun At All.

A las nueve de la noche, todavía con el sol brillando sobre Viveiro, empezaban a sonar los primeros acordes de “Doctor Doctor”. Pocos segundos hicieron falta para que miles de personas empezasen a tararear el tema que abre los conciertos de Maiden, esperando impacientes que los componentes de la banda fuesen saliendo al escenario.

 

El último no podía ser otro, Bruce Dickinson hizo acto de presencia y a partir de ahí las dos horas siguientes fueron frenéticas. Varios cambios de vestuario, un fondo distinto para el escenario en cada canción, Eddie haciendo acto de presencia, un generoso repaso a las canciones más míticas del grupo y a las nuevas del The Book of Souls. En definitiva, un espectáculo que dejó más que satisfechos a la gran mayoría y que recibió las críticas de algunos que nunca se contentan con nada. Personalmente, me pareció uno de los conciertos que serán recordados de todas las ediciones del Resurrection Fest.

Como decía mucha gente esos días, la vida se iba a dividir en AM (Antes de Maiden) y en PM (Post Maiden). Después de ellos, el Main Stage quedaría reservado para Abbath y Nashville Pussy. Por mi parte, uno de los conciertos más esperados era el de Graveyard en el Ritual Stage.

Los suecos no defraudaron, su stoner psicodélico fue un gran fin de fiesta después de muchos días de pie y pasando calor. Un derroche de energía bien ejecutada. Pero si hablamos de energía, el punto y final lo pusieron The Real Mckenzies. Buen rollo, gaitas y faldas escocesas. ¿Quien necesita más?

La última banda tributo fue Black Horseman, de covers de Metallica. Curiosamente, en el 2015 cerraría el Resurrection Fest una banda de covers de Iron Maiden. ¿Quiere enviarnos algún mensaje encubierto la organización?

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