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Crónica del concierto de Viva Suecia: los de Murcia hacen de Galicia una de sus plazas fijas

La noche empezó con el recinto todavía a medio hacer, gente entrando sin prisa y Enjambre defendiendo su papel de apertura con más sonido que aforo a sus pies. Pero cuando salieron los murcianos, el Coliseum ya era otra cosa, como deja claro nuestra crónica del concierto de Viva Suecia en A Coruña: pantallas con proyecciones medidas al milímetro, una banda más poderosa para esta gira y esa sensación, cada vez menos discutible, de que Galicia se ha convertido en una parada obligatoria para los murcianos.

Los mexicanos Enjambre

Fotos Enjambre Coliseum Coruna 7

Abrir en un recinto como el Coliseum con menos del diez por ciento del aforo en las gradas —a pesar del sold out— y una pista apenas al 25% no es precisamente un regalo. Enjambre tuvo que lidiar con ese paisaje a las 20:10, puntuales, mientras buena parte del público seguía entrando o apurando los minutos previos al plato fuerte de la noche herculina. Aun así, los mexicanos no salieron a cubrir expediente. Todo lo contrario: sonaron con mucho más cuerpo del que cabía esperar en ese contexto.

Fue una actuación sobria, sin grandes artificios y con la sensación de que el grupo entendió perfectamente el papel que le tocaba jugar. Luis Humberto, líder de la banda, saltó al escenario con su Telecaster que dejó tras la primera canción, dejando el resto del peso a su interpretación vocal, y hacia las 20:40 se dedicaron uno de sus temas al grito de «más rock”, según el propio Luis, a “nuestros carnales de Viva Suecia”. Para entonces la pista ya empezaba a enseñar otra cara: seguía lejos de llenarse, pero se notaba claramente que el goteo de gente iba cogiendo ritmo. Se despidieron con un “boas noites” que funcionó como pequeño guiño local y también como transición natural a lo que nos venía después.

Fotografías Enjambre Coliseum A Coruña

Crónica del concierto de Viva Suecia en el Colisuem

Y lo que venía después era una de esas entradas que no necesitan demasiada vuelta. A las 21:38, humo, pantallas encendidas y la intensidad de “Dolor y gloria” para abrir. El público rugió en todo el recinto. “Boas noites!!!”, soltó Rafa Val nada más asomarse al micro, y el concierto de Viva Suecia en A Coruña fue un subidón constante desde el primer corte. “La orilla”, segundo tema de la noche, terminó de fijar el tono: no había arranque tibio ni fase de tanteo. La banda salió ya a por todas, con el repertorio empujando desde el principio y con un despliegue visual muy bien trabajado, tanto en las pantallas del fondo como en las que iban bajo las plataformas de los músicos. Todo estaba coordinado con precisión, pero sin dar esa sensación fría de producción que a veces termina comiéndose al concierto. Aquí no. Aquí las imágenes acompañaban de verdad a las canciones.

Crónica del concierto de Viva Suecia Rafa Val en A Coruña
Rafa Val

Rafa Val comentó que Galicia es el lugar de España donde más tocan y que, además, cada año va a mejor. No sonó a frase hecha. Sonó a constatación.

Después del tercer tema llegó una de esas pausas que ayudan a leer la relación real entre una banda y una ciudad. Rafa Val comentó que Galicia es el lugar de España donde más tocan y que, además, cada año va a mejor. No sonó a frase hecha. Sonó a constatación. Hubo incluso algún tanteo en gallego y un fragmento cantado así, con el público recibiéndolo como lo que era: un gesto natural, no una maniobra de manual de cara a la galería.

La gira sirve para presentar Hecho en tiempos de paz y el propio Rafa lo verbalizó con una frase que, tal y como está el mundo, tenía más carga de la que aparenta: “Estamos en la presentación de Hecho en tiempos de paz, aunque suene raro decirlo hoy en día”. Pero el concierto no se quedó atrapado en la obligación de vender su nuevo disco. Viva Suecia jugó mejor que eso. Supo meter el material reciente dentro de un set amplio —incluyendo una de las primeras canciones de la banda—, con viejas certezas y canciones nuevas conviviendo sin que se notara la costura.

Hubo además un detalle importante: la banda no vino a A Coruña a tocar “en grande” solo por volumen o por luces, sino por arreglo. En “Algunos tenemos fe”, por ejemplo, una de las coristas se llevó buena parte de la atención sin necesidad de buscarla. Voz potentísima, pero dulce a la vez, de esas que te dejan con la boca abierta y con ese tipo de actuación que no adorna la canción, sino que la eleva más allá. Y esa fue una de las claves del concierto: el grupo llevaba detrás una formación capaz de ensanchar el repertorio sin empacharlo. Coristas, teclados, percusión, metales y colaboraciones puntuales de los propios músicos de banda que dieron un plus a la banda sobre el escenario.

Jess Fabric Viva Suecia en directo

«La pequeña pasarela que dividía el foso no era un simple añadido escenográfico: La utilizaron constantemente para acercar el concierto al público, para romper la frontalidad»

También ayudó mucho la manera de ocupar el espacio. La pequeña pasarela que dividía el foso no era un simple añadido escenográfico: la utilizaron constantemente para acercar el concierto al público, para romper la frontalidad y para convertir un recinto grande en algo un poco más cercano. Ahí se movió especialmente bien Rafa Val, pero también Alberto, que tuvo uno de los momentos más celebrados cuando, después de recordar que había nacido en Galicia y de soltar aquello de que siempre presume de “gallego,… gallego y murciano”, remató con un “viva Galicia carallo” antes de echarse la guitarra al hombro y cruzarse la pista de lado a lado tocando entre la gente. Fue una imagen muy clara de lo que buscó el grupo toda la noche: espectáculo, sí, pero con contacto real.

Otra de las escenas mejor medidas llegó cuando Rafa volvió a la Les Paul y bromeó con que en esta gira se traen a “sus propios colaboradores” para presentar a Carmen Junai. La artista cobró más protagonismo sin frenar el ritmo y aportando un matiz distinto en uno de esos momentos en los que la banda decidió abrir el abanico de colores y no limitarse al formato indie rock de cuatro tíos y ya está. Lo mismo pasó cuando Rafa se sentó al piano para dar paso a “dos voces de dos mujeres increíbles”, las coristas de la banda, en una presentación que sirvió para poner el foco donde normalmente no siempre se pone: en quienes sostienen buena parte del vuelo del directo desde un segundo plano.

A nivel de repertorio, Viva Suecia acertó sobre todo cuando dejó respirar las canciones y no tuvo prisa por encadenarlo todo. “Fuimos felices aquí”, “Bien por ti”, “Los afortunados”, “Querer”, “Sangre”, “Melancolía” o Amar el conflicto (Todo lo que importa) fueron apareciendo como estaciones de un concierto bien construido. Y ahí está seguramente uana de las razones por las que la banda funciona tan bien en directo: sus canciones, incluso las más coreadas, no se limitan a activar la nostalgia inmediata del público; tienen un punto de tensión, de herida mal cerrada, de épica cotidiana, que en un recinto como el Coliseum encuentra campo de sobra para crecer.

Alberto Cantua guitarra Viva Suecia 2026

Uno de los momentos más redondos llegó cuando se animó al grito de “saltamos un poco, bailamos un poco” antes de “Sangre”, que fue de esas canciones que reordenan la energía del recinto de golpe poniendo toda la iluminación en tonos rojizos. Pero quizá el instante emocional más claro de toda la noche estuvo en “Hablar de nada”, rematada con parte de la estrofa fina y estribillo final en gallego y, por supuesto, con toda la grada entrando de lleno. Ahí ya no había distancia entre escenario y público. Había un pabellón entero empujando a la banda.

En el tramo final, además, el concierto se permitió abrirse sin perder firmeza. Piano, batería, percusión, metales y coristas dieron forma a una parte más expansiva del show, con protagonismo repartido para cada instrumentista. Mientras el corazón de Viva Suecia se iban al camerino. Fue una manera inteligente de estirar el cierre sin caer en la autocomplacencia. No sonó a “mirad qué banda llevamos”, sino a “estas canciones ahora también pueden vivirse así”.

Y eso, al final, fue lo más convincente del paso de Viva Suecia por A Coruña: la sensación de grupo que ya no solo sabe escribir himnos para su público, sino también construir un directo más ambicioso sin perder identidad por el camino. Empezaron con “Dolor y gloria” entre humo y pantallas, terminaron dejando al Coliseum cantando como si aquello llevara horas encendido y, entre medias, confirmaron algo que ellos mismos verbalizaron: lo suyo con Galicia ya no es una visita frecuente, es casi una segunda residencia emocional.

«Que pena que Murcia y Galicia no estén más cerca» Rafa Val.

La gira continúa, más info en vivasuecia.com

Fotografías Viva Suecia A Coruña 2026

Fotografías público concierto de Viva Suecia Coliseum





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