El regreso de Eric Sardinas a Madrid no era una cita más en la agenda de los conciertos de la capital. El guitarrista estadounidense, uno de los nombres imprescindibles del blues rock contemporáneo, aterrizaba en la Sala Villanos con la promesa de una descarga eléctrica sin concesiones y la expectativa de comprobar, una vez más, cómo funciona su propuesta en la cercanía de una sala, terreno ideal para que su sonido crudo, su dominio del slide y la intensidad del power trío respiraran con toda su fuerza.

Desde los primeros compases quedó claro que íbamos a vivir una grandísima noche. Eric Sardinas apareció con su inseparable dobro, su característico sonido crudo y áspero que llenó la sala, apoyado por una base rítmica con mucho peso y presencia. El trío construyó un directo intenso, sustentado en un blues rock musculoso y cargado de tensión.
El blues, cuando se ejecuta con convicción y sin artificios, no necesita más que un escenario cercano y músicos en plena sintonía para convertir la noche en una experiencia única.
El repertorio repasó distintas etapas de su carrera, con temas que en directo crecieron gracias a amplios desarrollos instrumentales y constantes improvisaciones. La guitarra llevó el peso melódico, pero el protagonismo estuvo claramente repartido. El bajista Jason Langley tuvo un papel muy destacado, alternando técnicas, recurriendo a la distorsión y firmando varios solos que aportaron un carácter especialmente agresivo y contemporáneo al sonido del grupo.
El batería Mario Dawson por su parte no se quedó atrás. Lejos de limitarse al acompañamiento, el baterista contó con momentos propios de lucimiento, encajados de forma natural dentro de los temas y reforzando ese espíritu de jam constante que marcó gran parte del concierto. Las improvisaciones a tres bandas fueron una de las claves de la noche, mostrando una compenetración total entre los músicos.

La cercanía con el público volvió a ser uno de los puntos fuertes del concierto. Eric Sardinas se mostró comunicativo y cómodo en distancias cortas, generando una conexión directa con la sala y manteniendo la tensión durante todo el set.
El sonido acompañó bien el carácter del show, reforzando ese tono sucio y directo que define su propuesta. La Sala Villanos, con su ambiente recogido, fue el marco perfecto para un concierto de estas características, donde cada matiz se percibe a pocos metros.
Más allá de lo puramente musical, resultó llamativo el perfil del público. Lejos de pensar en una audiencia exclusivamente veterana, aunque en su mayoría sí lo era, en la Sala Villanos se pudo ver también a bastante gente joven disfrutando del concierto con auténtico entusiasmo. Incluso se dejaron ver varios grupos de padres con sus hijos e hijas compartiendo la experiencia juntos, una imagen que invita al optimismo y que deja claro que este tipo de música sigue encontrando relevo generacional.
El cierre llegó tras un parón que parecía definitivo, con la banda abandonando el escenario y dejando la sala en suspenso durante unos instantes. Poco después, el grupo regresó para poner el punto final a una noche que terminó con el público completamente entregado, confirmando que Eric Sardinas sigue siendo un valor seguro en directo y que su propuesta funciona especialmente bien cuando se vive en distancias cortas.
Fotografías concierto Eric Sardinas Madrid 2026 (Sala Villanos)

























Crónica: Gema Labella
Fotografía: Santi Gutiérrez
Promotora: Etin Produccions
Fecha: 02/09/2026
Sala / Recinto: Sala Villanos
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