La Sala Nazca vivió el 8 de abril una de esas veladas que, sobre el papel, podían parecer dispersas, pero en sala encontraron sentido enseguida. Ice Sealed Eyes, Stoned Jesus y Wheel montaron un cartel con tres acentos distintos y un mismo nexo: la pegada de un directo bien defendido. Esta crónica de Stoned Jesus en Madrid deja claro, además, que su paso por la capital dentro de los Route Resurrection no fue un bolo más, sino una cita que supo conectar atmósfera, pegada y personalidad sobre el escenario.

Ice Sealed Eyes abriendo la noche
Los belgas Ice Sealed Eyes fueron los encargados de abrir fuego. Su propuesta bebe del newcore y el metalcore moderno, on un componente atmosférico que aporta peso emocional a sus canciones. Bases rítmicas contundentes, melodías oscuras y un contraste vocal que va de la calma contenida a la rabia medida marcan su directo.
A pesar de ser los primeros y tocar ante una sala aún en proceso de llenarse, el grupo no se guardó nada. Se les vio cómodos, contundentes y con un sonido muy contundente y pulido.
El set estuvo compuesto por temas de varios de sus discos como Dead, There Is No Safety o Bloom entre otros, lo que nos dejó ver la evolución de la banda en los últimos años.
El público, que en un primer momento se mantenía expectante, fue entrando en el juego tema a tema. Buen calentamiento para lo que venía después. Por mi parte esta banda tiene un nuevo seguidor, esperamos ver como evolucionan en un futuro y estaremos espectantes.
Fotografías Ice Sealed Eyes















Crónica Stoned Jesus

Después llegaba el turno de los ucranianos Stoned Jesus, que cambiaron completamente el registro de la noche. Su mezcla de stoner rock, psicodelia y doom metal aportó una atmósfera densa y envolvente. Los temas respiran, crecen y se expanden, apoyados en riffs pesados y repetitivos que atrapan poco a poco.
La banda dejó claro que su propuesta en directo va sobrada de groove y atmósfera. Bajaron el tempo respecto al primer grupo, pero subieron el nivel de inmersión. Su directo funciona como un viaje, menos inmediato, más hipnótico, y buena parte del público lo entendió y se dejó llevar.
Y claro, cuando sonó “I’m the Mountain”, la sala respondió como tenía que responder. Era uno de esos momentos cantados de la noche.
Dentro de ese viaje hubo un momento especialmente destacado: cuando arrancó I’m the Mountain, probablemente su tema más reconocible, la reacción fue inmediata. El riff principal, ya convertido en un himno, encendió a la sala y generó el momento más efusivo de su actuación, con una conexión evidente entre banda y público.
También hubo espacio para el contexto que atraviesa la banda: durante el concierto se habilitó un punto de donaciones destinado a apoyar a Ucrania en el marco de la guerra, un gesto que aportó un componente emocional extra a su paso por Madrid y que fue muy bien recibido por el público.
Fotografías concierto Stoned Jesus Madrid 2026















Wheel, impecables

Para cerrar la noche, los finlandeses Wheel salieron con la misión de rematar la faena, y vaya si lo hicieron. Su propuesta, a medio camino entre el metal progresivo moderno y el rock alternativo más denso, brilló con luz propia. Sonaron enormes, con un sonido muy pulido y una ejecución impecable.
La banda demostró por qué están creciendo tanto: estructuras complejas, dinámicas muy bien trabajadas y una capacidad para alternar tensión y calma sin perder intensidad. El bloque final del concierto fue especialmente poderoso, con una sala ya completamente entregada.
El set estuvo muy bien elegido, combinando temas clave de su repertorio como Submission o Up The Chain con otros más atmosféricos como Porcelain, sin perder en ningún momento la intensidad. Momentos como Resident Human* o Empire marcaron el pulso del concierto, mientras que Vultures y el cierre con Wheel terminaron de rematar una actuación sólida y muy bien estructurada.
Wheel cerraron la noche dejando una sensación de banda grande, con personalidad y recursos de sobra que demuestran que van sobrados para seguir creciendo.














CONCLUSIÓN
Una noche bien construida, con tres propuestas muy diferentes pero complementarias. Desde la contundencia emocional de Ice Sealed Eyes, pasando por el viaje psicodélico de Stoned Jesus, hasta el golpe técnico y progresivo de Wheel, el concierto fue de menos a más y dejó una muy buena sensación general.
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