Review Cacophony Speed Metal Symphony

portada Cacophony Speed Metal Symphony

Óscar Ínsua “Jumpin” nos desgrana con su oído crítico una de las mejores creaciones del binomio formado por Jason Becker y Marty Friedman.

Desde siempre, las generaciones de guitarristas y aficionados a la música han estado influenciados por los grandes guitarristas de su época. La gente de los 50 y 60 escuchaban a Buddy Holly, Elvis Presley, Charlie Christian o Lonnie Johnson, en los 60 y 70 a Eric Clapton, Jimi Hendrix, Jeff Beck o Jimmy Page, etc. (por nombrar algunos).

Yo nací a principios de los 70, es decir, que cuando era un chavalín la mayoría de los guitarristas emergentes y que se hacían notar eran más técnicos (y no carentes de feeling como se ha dicho miles de veces), gente como Yngwie Malmsteen, Tony MacAlpine, Greg Howe, Richie Kotzen o Paul Gilbert.

En mi opinión hay cuatro discos que deberían salir en formato caja, pack o box a todo lujo por el impacto que han creado en el mundo de la guitarra rock y metal. Seguro que a algún coleccionista japonés se le ha ocurrido o lo ha soñado en algún momento. Estos cuatro discos son culpa de dos genios de la guitarra eléctrica, el siempre exótico Marty Friedman y el malogrado Jason Becker:

  • “Speed Metal Symphony” (Cacophony)
  • “Go Off!” (Cacophony)
  • “Dragon Kiss ” (Marty Friedman)
  • “Perpetual Burn” (Jason Becker)

Hoy me ocuparé del debut de Cacophony, Speed Metal Symphony, un disco con un título un poco pretencioso que cobra sentido al pegarle una escucha.

Empecemos por el personal de este disco: Marty friedman toca la guitarra solista y la rítmica, y se ocupa también del bajo; Jason Becker toca la rítmica y la solista, Atma Anur (que después grabaría para Richie Kotzen entre muchos otros) a la batería, y Peter Marrino a las voces. El disco está producido por Friedman y Steve Fontano, y ejecutivamente por el enorme Mike Varney, descubridor de casi todos los guitarristas shred más importantes en los años 80 y 90, Yngwie Malmsteen entre ellos.

teníamos acceso a un estudio de grabación y allí pasábamos horas y horas probando cosas y componiendo

Todos los temas del disco están compuestos por Friedman y Becker, que como leí en alguna entrevista de la época “teníamos acceso a un estudio de grabación y allí pasábamos horas y horas probando cosas y componiendo”. Se estaba cociendo algo serio.

A parte de la técnica de guitarra, una de las cosas que más me gusta de Cacophony es que, a parte de ser unos virtuosos de la guitarra, hacen grandes temas agresivos de speed o thrash metal, como quieran llamarlo. El disco comienza con un redoble y un riff brutal en “Savage”, para luego dar paso a una cascada de escalas al estilo neoclásico al más puro estilo Chopin pero en guitarra eléctrica. Un minuto y poco de tema y ya nos queda claro la técnica y destreza de estos jóvenes (ahora leyendas). Otro riff nos introduce en el tema y entra la voz propiamente heavy metal de Marrino. A parte de la técnica de guitarra, una de las cosas que más me gusta de Cacophony es que, a parte de ser unos virtuosos de la guitarra, hacen grandes temas agresivos de speed o thrash metal, como quieran llamarlo. El caso es que esa pasión por los riffs poderosos y esa música “más agresiva” fue la que hizo que Marty Friedman se decidiese a entrar en Megadeth, lo que tantas alegrías y buenos discos nos ha dado.

Savage” tiene una parte central de solos doblados absolutamente de orgasmo. Con el paso de los años y sin libreto interior logro adivinar quién es Friedman y quién Becker, es absolutamente increíble escuchar este disco a día de hoy y sentirse emocionado por estos dos grandes maestros.

El disco continúa con un tema más digamos speed, “Where My Fortune Lies”, que comienza con una cacofonía de arpegios para dar paso a un tema de alta velocidad, buen estribillo y con una parte increíble tras el coro. Da gusto oír las ideas de estos dos guitarristas y cómo se complementan dentro de un mismo tema sin hacer ni siquiera lo mismo. Destacaría también el bajo tocado por Friedman muy técnicamente y la parte central del tema, con ese aire de música germana del siglo XVI y ese sabor neoclásico tan utilizado por los shreders de los 90. Un tema veloz que desemboca al final en una locura disonante.

Ninja” comienza con arpegios limpios en una onda que sólo habíamos escuchado antes de la mano del enorme Uli Jon Roth, clara y reconocida influencia de Friedman y Becker. Los arpegios nos introducen luego en un tema épico de onda exótica, tal vez de los temas más destacables del disco, poderoso medio tiempo que musicalmente y con un poco de imaginación recrea la idea del ninja en nuestra mente. Estaba claro que tanto Friedman como Becker amaban Japón, su cultura y su música. De hecho Marty Friedman ya reside desde hace años en este gran país.

El tema se transforma después del segundo estribillo en una destacable e inspirada parte instrumental perfectamente encajada que nos transporta de lleno al Japón de los Shogunato Kamakura.

Ya sólo por este tema vale la pena comprar este álbum.

Concerto” es una pieza instrumental absolutamente increíble de aproximadamente 5 minutos, con una clara influencia del antes citado Uli Jon Roth, la música japonesa y la música clásica. Ya sólo por este tema vale la pena comprar este álbum. Es absolutamente increíble, no solo por la buena visión y composición del tema en sí, sino también porque nos muestra los mejores Friedman y Becker, dejando claro que si los discos de Cacophony hubiesen sido en su totalidad instrumentales, habrían sido igual de buenos.

“Concerto” es una pieza en la que reside el encanto magnífico de los colores, al igual que Van Gogh o Dalí, la música crea capas de colores y en distintos escenarios dignos de ser escuchados, llevando al oyente a un orgasmo auditivo de enorme belleza. Basta con escuchar con atención a partir del minuto 3:25, música celestial para los oídos, lejos de etiquetas y juicios absurdos que tanto han castigado al guitarrista de rock.

Finalizada la cara A del LP, el segundo lado del disco comienza con “Burn The Ground”, potente tema con un doble bombo asesino y una batería juguetona de extraña medida. Desde el principio del tema vuelve la voz de Marrino perforándonos en su registro clásico. Esta canción es de lo más oscuro del disco, un par de estrofas y estribillo y caemos de lleno en una parte brutal con armonías disonantes que dan paso de nuevo a la influencia shred japonesa. Aquí se nota bastante bien la mano de Friedman y sus claras influencias. Las guitarras “Hurricane”, marca de las que eran endorsers en la época, suenan de miedo (si es que usaron esas guitarras en el disco, a veces lo dudo), el sonido es maravilloso, y está claro que las nuevas generaciones de guitarristas han bebido y mucho de aquí (Jeff Loomis, por citar a alguien). Final con semi solo del batería Atma Anur y de nuevo un final apoteósico turnándose a modo circense en juguetonas guitarras que nos llevan a una loca y caótica disonancia.

Desert Island” es uno de los mejores temas del disco, más pegadizo y absolutamente megadethiano (de ahí que igual Friedman se decidiese a entrar en Megadeth), potente y por el que muchas bandas matarían. La mejor voz del disco está aquí y si le tuviese que poner un solo tema de Cacophony a alguien para explicarle lo que fueron, éste tal vez sería el mejor ejemplo. Absolutamente brutal, y no me canso de repetirlo, es la parte central del corte, muy pegadiza y con un buen estribillo.

El tema cae de repente en unas guitarras con delays en la onda Van Halen del “Diver Down” para de nuevo levantarse en unos solos absolutamente increíbles y amigos, es aquí cuando mientras escribo desde mi PC en una cafetería llena de gente, cuando noto cómo se me pone la piel de gallina en los brazos y pienso mientras miro a mi alrededor: Esto es lo máximo. Increíble. Deberíais escuchar esto (o no…)!!”

Llegamos al final del disco con el tema titulado “Speed Metal Symphony”.

Como si no nos hubiese llegado con “Concerto”, aquí nos encontramos con otra pìeza instrumental que cierra este gran trabajo superando toda expectativa. Es increíble la cantidad de ideas y feeling que este tema posee. Épico por momentos, hermoso en ricas melodías y de nuevo absolutamente poderoso, todo suena perfecto. Me encanta cómo suena y toca su batería Atma Anur, respetando los silencios y acompañando en todo momento a la pieza.

El tema parece no tener fin y lo mejor de todo, cada parte nueva es aún más sorprendente. El tema parece no tener fin y lo mejor de todo, cada parte nueva es aún más sorprendente. Como guitarrista que soy, cuando escucho este disco pienso que si supiese tocar un 15% de lo que se oye en él sería un guitarrista magnífico. Mucha de la técnica de la guitarra de rock/metal moderna está aquí y muchos son los que han bebido, beben y beberán de esta obra.

Conclusión

Me ha costado, sí, seamos sinceros. No es fácil hacer una crítica de un disco como éste y menos tratándose de uno de tus discos y dos de tus guitarristas preferidos de siempre. Tal vez me he quedado falto de adjetivos y no he estado demasiado acertado en otras definiciones, no sé, lo que sí sé es que me ha vuelto a emocionar como la primera y la segunda vez que lo escuché, cuando lo descubrí y lo escuchaba todas las semanas y ambos me parecían los guitarristas más grandes del momento.

Lo he tenido en cinta de cassette, en CD y en LP y creedme, estos discos hay que escucharlos en LP. Suenan menos enlatados y más ricos en matices que en el CD, donde no se aprecian de igual modo.

Espero que si ya conocíais a Cacophony estéis de acuerdo en que estos dos discos de Cacophony, el primero de Marty Friedman y el de Jason Becker son absolutamente magistrales. Si por el contrario no sabías nada de esta banda o de sus guitarristas, espero haberos descubierto algo nuevo y valioso como yo descubrí en su día y que aún conservo como lo que son, verdaderos tesoros musicales.

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